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San Francisco Borgia - Viva en el Espíritu de Jesucristo
San Francisco Borgia - Viva en el Espíritu de Jesucristo
San Francisco Borgia - Viva en el Espíritu de Jesucristo
San Francisco Borgia - Viva en el Espíritu de Jesucristo
 
 
 

 
 

San Francisco Borgia de Bartolomé Pérez de la Dehesa (1634-1693); 1675-80; Museo de Prado, Madrid, España;
commons.wikimedia.org

 
 
El Espejo de las Acciones Cristianas
(Ejercicios para realizar estas Acciones en el Espíritu de Jesucristo)
Extracto de las obras espirituales de San Francisco Borgia


INTRODUCCIÓN

Debes, oh devota alma, hacerte lo más familiar posible con estos ejercicios, para que tus acciones, que son estériles e imperfectas en sí mismas, puedan llegar a ser santas y alutarias, y que merezcan ser presentadas a Dios como agradable sacrificio. Debes comenzar por las acciones ordinarias de cada día, que son comunes a todos; y puedo asegurarles que si son fieles a esta práctica, además de adquirir, gradualmente, una gran facilidad para actuar santos en todas las demás circunstancias de la vida, encontrarán en ella una dulzura y un consuelo maravillosos.

Ahora, esta práctica consiste en tener tres motivos en cada acción que realices: primero, humillarte ante Dios; segundo, agradecerle por sus gracias; tercero, preguntarle por aquellos de los cuales usted tiene necesidad.

PRIMER TRATADO: PARTE II.

Haría que este ejercicio fuera demasiado largo si aplicara esta práctica a todas nuestras acciones en detalle, que son casi sin número. Por lo tanto, creo que es suficiente haber marcado, en la primera parte de este ejercicio, los que son comunes a todos. Aquellos que, con el deseo de una mayor perfección, deseen extender esta práctica a otras acciones, pueden hacer uso de lo siguiente.

   De pie. - Represéntate a ti mismo, nuestro Salvador, y reflexiona sobre la manera en que estuvo ante sus jueces.

   Cuando esta sentado. - Recuerda cómo Jesucristo se sentó y los judíos lo hicieron amortiguar mil ultrajes, diciéndole en burla: "¡Salve, rey de los judíos!"

   Cuando camina. - Piensa en Jesucristo yendo a Samaria y al Calvario.

   Cuando estas fatigado.- Recuerda cómo nuestro Salvador, fatigado en el camino, se sentó en una piedra para descansar.

   Cuando monta. -Figura para ti mismo nuestro Señor entrando a Jerusalén en un asno.

   Al visitar a los enfermos. -Piensa cómo Jesucristo no solo los visitó con mucha caridad, sino que también los curó.

   Cuando tus buenas obras son censuradas.. - Recuerden cómo se culpaba a los de nuestro Señor, todos santos como eran, y cómo lo murmuraban curando a los enfermos en el día de reposo.

   Cuando te contestan con desprecio y te tratan con falta de respeto.. -Piense en la indignidad con que nuestro Salvador fue tratado en la casa de Caifás, cuando un soldado le dijo insolentemente: "¿Es así que respondes al Sumo Sacerdote?" E incluso se atrevió a golpear esa cara sagrada, que es el espejo de los ángeles. y el consuelo de los santos.

   Cuando tienes hambre. - Considera el hambre que Jesús sufrió durante los cuarenta días que ayunó en el desierto.

   Cuando tienes frio. - Reflexione sobre el frío que sufrió nuestro Infante Salvador en la cuna de Belén, cuando quiso nacer en la estación más severa del año, sin fuego y sin otra cama que la paja sobre la cual fue depositado.

   Cuando tienes sed. - Piense en el vinagre y la agalla con que se presentó en la cruz, cuando dijo: "Tengo sed".

   Cuando estás perturbado en tu sueño. - Recuerda cómo despertaron a Jesucristo cuando dormía en la barca.

   Cuando tus amigos te abandonan cuando estás necesitado. - Considera cómo nuestro Señor fue abandonado por Sus discípulos en el momento de Su Pasión.

   Cuando estás obligado a dejar a las personas que amas.. - Piensa en la separación de Jesucristo de su santa Madre.

   Si sucede que eres insultado en público. - Reflexione en qué estado Pilato mostró a Jesucristo a la gente, diciendo: "Mira aquí al hombre".

   Si eres acusado de alguna falta de la que eres inocente. - Represéntate a ti mismo las falsedades y calumnias con las que lo acusaron en la casa de Caifás.

   Si eres condenado sin motivo. - Recuerda la sentencia injusta que fue pronunciada contra Jesucristo.

   Cuando estás enfermo y soportas gran dolor. - Imagínate a ti mismo la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Jesús estaba cubierto de heridas desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de su pie; deseaba que ninguna parte de su cuerpo estuviera exenta de dolor, para que no pudiéramos sufrir nada que Él no hubiera soportado antes, por nosotros y, que pudiéramos estar obligados a ofrecerle todos nuestros sufrimientos.

   Finalmente, cuando llegues a la hora de tu muerte, abandona tu espíritu con una fe viva en sus manos, y recuerda las palabras que dijo a su padre al morir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Así, haciendo del sacrificio de tu vida en consideración de su muerte, merecerás vivir eternamente con Él en gloria. Amén.

(Continúa abajo)


 
El Espejo de las Acciones Cristianas
(Ejercicios para realizar estas Acciones en el Espíritu de Jesucristo)
Extracto de las obras espirituales de San Francisco Borgia


INTRODUCCIÓN

Debes, oh devota alma, hacerte lo más familiar posible con estos ejercicios, para que tus acciones, que son estériles e imperfectas en sí mismas, puedan llegar a ser santas y alutarias, y que merezcan ser presentadas a Dios como agradable sacrificio. Debes comenzar por las acciones ordinarias de cada día, que son comunes a todos; y puedo asegurarles que si son fieles a esta práctica, además de adquirir, gradualmente, una gran facilidad para actuar santos en todas las demás circunstancias de la vida, encontrarán en ella una dulzura y un consuelo maravillosos.

Ahora, esta práctica consiste en tener tres motivos en cada acción que realices: primero, humillarte ante Dios; segundo, agradecerle por sus gracias; tercero, preguntarle por aquellos de los cuales usted tiene necesidad.

PRIMER TRATADO: PARTE II.

Haría que este ejercicio fuera demasiado largo si aplicara esta práctica a todas nuestras acciones en detalle, que son casi sin número. Por lo tanto, creo que es suficiente haber marcado, en la primera parte de este ejercicio, los que son comunes a todos. Aquellos que, con el deseo de una mayor perfección, deseen extender esta práctica a otras acciones, pueden hacer uso de lo siguiente.

   De pie. - Represéntate a ti mismo, nuestro Salvador, y reflexiona sobre la manera en que estuvo ante sus jueces.

   Cuando esta sentado. - Recuerda cómo Jesucristo se sentó y los judíos lo hicieron amortiguar mil ultrajes, diciéndole en burla: "¡Salve, rey de los judíos!"

   Cuando camina. - Piensa en Jesucristo yendo a Samaria y al Calvario.

   Cuando estas fatigado.- Recuerda cómo nuestro Salvador, fatigado en el camino, se sentó en una piedra para descansar.

   Cuando monta. -Figura para ti mismo nuestro Señor entrando a Jerusalén en un asno.

   Al visitar a los enfermos. -Piensa cómo Jesucristo no solo los visitó con mucha caridad, sino que también los curó.

   Cuando tus buenas obras son censuradas.. - Recuerden cómo se culpaba a los de nuestro Señor, todos santos como eran, y cómo lo murmuraban curando a los enfermos en el día de reposo.

   Cuando te contestan con desprecio y te tratan con falta de respeto.. -Piense en la indignidad con que nuestro Salvador fue tratado en la casa de Caifás, cuando un soldado le dijo insolentemente: "¿Es así que respondes al Sumo Sacerdote?" E incluso se atrevió a golpear esa cara sagrada, que es el espejo de los ángeles. y el consuelo de los santos.

   Cuando tienes hambre. - Considera el hambre que Jesús sufrió durante los cuarenta días que ayunó en el desierto.

   Cuando tienes frio. - Reflexione sobre el frío que sufrió nuestro Infante Salvador en la cuna de Belén, cuando quiso nacer en la estación más severa del año, sin fuego y sin otra cama que la paja sobre la cual fue depositado.

   Cuando tienes sed. - Piense en el vinagre y la agalla con que se presentó en la cruz, cuando dijo: "Tengo sed".

   Cuando estás perturbado en tu sueño. - Recuerda cómo despertaron a Jesucristo cuando dormía en la barca.

   Cuando tus amigos te abandonan cuando estás necesitado. - Considera cómo nuestro Señor fue abandonado por Sus discípulos en el momento de Su Pasión.

   Cuando estás obligado a dejar a las personas que amas.. - Piensa en la separación de Jesucristo de su santa Madre.

   Si sucede que eres insultado en público. - Reflexione en qué estado Pilato mostró a Jesucristo a la gente, diciendo: "Mira aquí al hombre".

   Si eres acusado de alguna falta de la que eres inocente. - Represéntate a ti mismo las falsedades y calumnias con las que lo acusaron en la casa de Caifás.

   Si eres condenado sin motivo. - Recuerda la sentencia injusta que fue pronunciada contra Jesucristo.

   Cuando estás enfermo y soportas gran dolor. - Imagínate a ti mismo la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Jesús estaba cubierto de heridas desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de su pie; deseaba que ninguna parte de su cuerpo estuviera exenta de dolor, para que no pudiéramos sufrir nada que Él no hubiera soportado antes, por nosotros y, que pudiéramos estar obligados a ofrecerle todos nuestros sufrimientos.

   Finalmente, cuando llegues a la hora de tu muerte, abandona tu espíritu con una fe viva en sus manos, y recuerda las palabras que dijo a su padre al morir: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Así, haciendo del sacrificio de tu vida en consideración de su muerte, merecerás vivir eternamente con Él en gloria. Amén.

(Continúa abajo)


 
 
 

 
 

Escenas de la vida y la pasión de Jesucristo de Gaudenzio Ferrari (1475-1546), fresco, 1513, Iglesia de Santa Maria delle Grazie, Varallo Sesia, Italia.
Fila superior: Anunciación, Natividad, Visita de los Tres Magos, Vuelo a Egipto, Bautismo de Cristo, Crianza de Lázaro, Entrada a Jerusalén, Última cena.
Fila intermedia: Lavado de pies, Agonía en el jardín, Arresto de Cristo, Juicio ante el Sanedrín, Juicio ante Pilato, Flagelación.
Fila inferior: Ecce homo, llevar la cruz, Cristo cae, crucifixión, deposición de la cruz, angustia del infierno, resurrección.
commons.wikimedia.org

 
 

Este ejercicio será de una utilidad maravillosa para aquellos que lo practicarán con fidelidad y amor. Pero, como la mayoría de las cosas de las que hemos hablado hasta el presente, solo se refieren a nuestras acciones exteriores, he pensado que sería aún mejor aplicar esta práctica a nuestras Acciones Interiores, y que las ventajas que se pueden extraer de sería mucho más grande, ya que aquellos que se entregan a las cosas espirituales sienten las necesidades del cuerpo mucho menos que las del alma. Por lo tanto, para que todos puedan encontrar en este ejercicio lo que satisfará su devoción, he agregado las siguientes consideraciones.

   Cuando tu vecino lamenta el consejo que le habías dado caritativamente. - Ofrezca este rechazo a nuestro Señor, en memoria de cuán poco beneficio han sacado los hombres de Su santa doctrina.

   Cuando ves a tu hermano ofender a Dios, y cuando te sientes apenado por ello. - Ofrezca su dolor a Jesucristo y reflexione sobre el disgusto que Él mostró cuando, públicamente, expulsó del Templo a los que lo profanaron con su tráfico.

   Si alguno de tus amigos se desvía del camino de la virtud. - Piense en la desgracia de Judas, quien abandonó la fuente de todo bien; y trata de sentir el mismo sentimiento ante la caída de su amigo como lo hizo Jesús ante el de su apóstol.

   Cuando ocurre, reflexiona sobre el pequeño número de pastores celosos que hay en la Iglesia. - Recuerda cómo se quejó nuestro Señor cuando dijo estas palabras: "La cosecha es grande, pero los obreros son pocos" (San Lucas X. 19).

   Cuando Dios te da gracia para llorar por tus pecados. - Une tu dolor a lo que tus pecados causaron a Jesucristo, que los conoció mucho antes de que los hayas cometido. Unirlos a lo que Él mismo sufrió para eliminarlos. Bendícelo, y devuélvale mil gracias por haber estado dispuesto a afligirse por sus ofensas.

   Cuando ves caer a alguien que ya está avanzado en el camino de la perfección. - Piense en el dolor que sintió nuestro Señor por la caída de San Pedro, que ya lo había reconocido como el Hijo del Dios viviente, y que lo había visto transfigurado en el Monte Tabor.

   Cuando eres atacado con las tentaciones del diablo.. - Recuerda aquellos con los que Jesucristo fue asaltado en el desierto.

   Cuando te aflijas al ver que los malvados no pueden soportar la compañía de los buenos. - Considere cómo nuestro Salvador fue perseguido por un pueblo a quien había cargado de beneficios, y a quien le había dado las pruebas más sinceras de su amor y de su caridad.

   Cuando reflexionas sobre los crímenes de una ciudad o de una nación entera. - Únete a la tristeza que sientes por ellos a las lágrimas que nuestro Señor derramó sobre la destrucción de Jerusalén.

   Cuando sabes que alguien ha caído en la infidelidad o duda. - Siétense aflijido por esto, y piensa al mismo tiempo del desplacer que Jesucristo sintió al ver que sus discípulos, debido a su falta de fe, habían perdido el poder desalojar los diablos, lo cual lo hico decir estas palabras: "Oh generacióin incrédula, ¿por cuanto más estaré con ustedes? ¿Por cuanto más tiempo sufriré por ustedes?"

   Cuando los malos insultan a los buenos. - Recuerda los insultos que nuestro Redentor soportó en la Cruz, cuando le dijeron en tono de burla: "Él salvó a otros, ¡Él mismo no se puede salvar!".

   Cuando ves morir a alguien que ha llevado una vida malvada.. - Piense con pesar lo que nuestro Señor sintió al considerar cuán pocas personas se beneficiarían de su muerte y de su sangre.

   Cuando tu oración va acompañada de aridez y desolación. - Recuerda lo que Jesucristo sufrió cuando le dijo a su Padre: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

   Cuando oyes a alguien blasfemar el nombre de Dios. - Imaginese la aflicción que sintió nuestro Señor al saber que su nombre, todo lo santo que es, sería blasfemado por los hombres.

   Cuando tu alma se siente separada de Dios y suspira para reunirse con Él por caridad y para ser liberada de los peligros de este estado. - Considera lo que sufrió el Corazón de Jesús cuando, en Su infinita caridad, nos pidió a su Padre Eterno que nos unamos a Él con estas maravillosas palabras: "Para que sean uno, como Tú, Padre, en Mí, y Yo en Ti; para que también ellos sean uno en nosotros "(Juan, xvii. 21).


¿Quién es entonces tan negligente y tan poco deseoso de su propio bien, como para rechazar el precioso maná y los inestimables tesoros de gracia que se le ofrecen? ¿Quién será lo suficientemente ingrato hacia Jesucristo, no para testificar su amor por Él mediante la práctica de al menos una parte de estos ejercicios que hemos propuesto? ¿Qué ejercicios son tan excelentes, ¡tan! llenos de amor y ¡tan! necesarios para la salvación? Oh, alma devota, no te prives de una bendición tan grande: considera que lo que tu Dios te pide es pequeño, en comparación con lo que Él mismo te promete a cambio. Él te pide aquellas cosas que solo estás obligado a hacer todos los días y que son comunes a todos; y Él les pide de ti solo que no se te pierdan para ti.

En una palabra, debe caminar, debe comer, debe trabajar, a veces debe enfermarse y, finalmente, debe morir. Y además, es seguro que si vd. hace todas estas cosas solo para su propia satisfacción, o para complacer al mundo, serán aún más difíciles, ya que no encontrará un consuelo sólido al hacerlas con esta visión, y quedará para Vd. nada más que pena y remordimiento por haber trabajado sin ningun resultado.

Considera, por lo tanto, seriamente, si desea sufrir en el futuro las cruces con las que se encuentra por el amor a Jesucristo, encontrará consuelo en sus problemas, porque nuestro Señor siempre está en compañía de los afligidos; y finalmente recibirá una recompensa que "el ojo no ha visto, el oído no ha oído, ni ha entrado en el corazón del hombre para concebir". ¡Oh! cuán indecible es la felicidad que Dios ha preparado para aquellos que lo sirven, y cuánto debemos lamentar las muchas oportunidades que hemos perdido de merecerla, y qué tan seriamente debemos aprovechar cada oportunidad que se presentará en el futuro.

Porque es cierto que si aplicamos nuestros sentidos y los poderes de nuestra alma al seguir el camino que Jesucristo nos ha marcado, todas nuestras acciones serán santas y nuestra conciencia nos recordará lo que nuestro Señor dijo en el Evangelio: "El que me sigue, no anda en tinieblas" (Juan, viii. 12), porque Jesús es "la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo" (Juan 1: 9); y Él ha sido el piloto de todos los que han llegado al puerto de la vida eterna, y yo ruego que también podamos llegar por Su gracia, para bendecir al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.



 

Este ejercicio será de una utilidad maravillosa para aquellos que lo practicarán con fidelidad y amor. Pero, como la mayoría de las cosas de las que hemos hablado hasta el presente, solo se refieren a nuestras acciones exteriores, he pensado que sería aún mejor aplicar esta práctica a nuestras Acciones Interiores, y que las ventajas que se pueden extraer de sería mucho más grande, ya que aquellos que se entregan a las cosas espirituales sienten las necesidades del cuerpo mucho menos que las del alma. Por lo tanto, para que todos puedan encontrar en este ejercicio lo que satisfará su devoción, he agregado las siguientes consideraciones.

   Cuando tu vecino lamenta el consejo que le habías dado caritativamente. - Ofrezca este rechazo a nuestro Señor, en memoria de cuán poco beneficio han sacado los hombres de Su santa doctrina.

   Cuando ves a tu hermano ofender a Dios, y cuando te sientes apenado por ello. - Ofrezca su dolor a Jesucristo y reflexione sobre el disgusto que Él mostró cuando, públicamente, expulsó del Templo a los que lo profanaron con su tráfico.

   Si alguno de tus amigos se desvía del camino de la virtud. - Piense en la desgracia de Judas, quien abandonó la fuente de todo bien; y trata de sentir el mismo sentimiento ante la caída de su amigo como lo hizo Jesús ante el de su apóstol.

   Cuando ocurre, reflexiona sobre el pequeño número de pastores celosos que hay en la Iglesia. - Recuerda cómo se quejó nuestro Señor cuando dijo estas palabras: "La cosecha es grande, pero los obreros son pocos" (San Lucas X. 19).

   Cuando Dios te da gracia para llorar por tus pecados. - Une tu dolor a lo que tus pecados causaron a Jesucristo, que los conoció mucho antes de que los hayas cometido. Unirlos a lo que Él mismo sufrió para eliminarlos. Bendícelo, y devuélvale mil gracias por haber estado dispuesto a afligirse por sus ofensas.

   Cuando ves caer a alguien que ya está avanzado en el camino de la perfección. - Piense en el dolor que sintió nuestro Señor por la caída de San Pedro, que ya lo había reconocido como el Hijo del Dios viviente, y que lo había visto transfigurado en el Monte Tabor.

   Cuando eres atacado con las tentaciones del diablo.. - Recuerda aquellos con los que Jesucristo fue asaltado en el desierto.

   Cuando te aflijas al ver que los malvados no pueden soportar la compañía de los buenos. - Considere cómo nuestro Salvador fue perseguido por un pueblo a quien había cargado de beneficios, y a quien le había dado las pruebas más sinceras de su amor y de su caridad.

   Cuando reflexionas sobre los crímenes de una ciudad o de una nación entera. - Únete a la tristeza que sientes por ellos a las lágrimas que nuestro Señor derramó sobre la destrucción de Jerusalén.

   Cuando sabes que alguien ha caído en la infidelidad o duda. - Siétense aflijido por esto, y piensa al mismo tiempo del desplacer que Jesucristo sintió al ver que sus discípulos, debido a su falta de fe, habían perdido el poder desalojar los diablos, lo cual lo hico decir estas palabras: "Oh generacióin incrédula, ¿por cuanto más estaré con ustedes? ¿Por cuanto más tiempo sufriré por ustedes?"

   Cuando los malos insultan a los buenos. - Recuerda los insultos que nuestro Redentor soportó en la Cruz, cuando le dijeron en tono de burla: "Él salvó a otros, ¡Él mismo no se puede salvar!".

   Cuando ves morir a alguien que ha llevado una vida malvada.. - Piense con pesar lo que nuestro Señor sintió al considerar cuán pocas personas se beneficiarían de su muerte y de su sangre.

   Cuando tu oración va acompañada de aridez y desolación. - Recuerda lo que Jesucristo sufrió cuando le dijo a su Padre: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

   Cuando oyes a alguien blasfemar el nombre de Dios. - Imaginese la aflicción que sintió nuestro Señor al saber que su nombre, todo lo santo que es, sería blasfemado por los hombres.

   Cuando tu alma se siente separada de Dios y suspira para reunirse con Él por caridad y para ser liberada de los peligros de este estado. - Considera lo que sufrió el Corazón de Jesús cuando, en Su infinita caridad, nos pidió a su Padre Eterno que nos unamos a Él con estas maravillosas palabras: "Para que sean uno, como Tú, Padre, en Mí, y Yo en Ti; para que también ellos sean uno en nosotros "(Juan, xvii. 21).


¿Quién es entonces tan negligente y tan poco deseoso de su propio bien, como para rechazar el precioso maná y los inestimables tesoros de gracia que se le ofrecen? ¿Quién será lo suficientemente ingrato hacia Jesucristo, no para testificar su amor por Él mediante la práctica de al menos una parte de estos ejercicios que hemos propuesto? ¿Qué ejercicios son tan excelentes, ¡tan! llenos de amor y ¡tan! necesarios para la salvación? Oh, alma devota, no te prives de una bendición tan grande: considera que lo que tu Dios te pide es pequeño, en comparación con lo que Él mismo te promete a cambio. Él te pide aquellas cosas que solo estás obligado a hacer todos los días y que son comunes a todos; y Él les pide de ti solo que no se te pierdan para ti.

En una palabra, debe caminar, debe comer, debe trabajar, a veces debe enfermarse y, finalmente, debe morir. Y además, es seguro que si vd. hace todas estas cosas solo para su propia satisfacción, o para complacer al mundo, serán aún más difíciles, ya que no encontrará un consuelo sólido al hacerlas con esta visión, y quedará para Vd. nada más que pena y remordimiento por haber trabajado sin ningun resultado.

Considera, por lo tanto, seriamente, si desea sufrir en el futuro las cruces con las que se encuentra por el amor a Jesucristo, encontrará consuelo en sus problemas, porque nuestro Señor siempre está en compañía de los afligidos; y finalmente recibirá una recompensa que "el ojo no ha visto, el oído no ha oído, ni ha entrado en el corazón del hombre para concebir". ¡Oh! cuán indecible es la felicidad que Dios ha preparado para aquellos que lo sirven, y cuánto debemos lamentar las muchas oportunidades que hemos perdido de merecerla, y qué tan seriamente debemos aprovechar cada oportunidad que se presentará en el futuro.

Porque es cierto que si aplicamos nuestros sentidos y los poderes de nuestra alma al seguir el camino que Jesucristo nos ha marcado, todas nuestras acciones serán santas y nuestra conciencia nos recordará lo que nuestro Señor dijo en el Evangelio: "El que me sigue, no anda en tinieblas" (Juan, viii. 12), porque Jesús es "la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo" (Juan 1: 9); y Él ha sido el piloto de todos los que han llegado al puerto de la vida eterna, y yo ruego que también podamos llegar por Su gracia, para bendecir al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.



 
 
 

 
 

Crucifijo y Tabernáculo, Iglesia de San Francisco Borgia, Madrid, España; commons.wikimedia.org

 
 
 
 
 
October 10 - San Francisco Borgia, S.J. (1510-1572) - Viva en el Espíritu de Jesucristo - El Espejo de las Acciones Cristianas


 
 

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para la Gloria de Dios

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OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
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HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
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APOSTLE'S CREED
I believe in God, the Father Almighty
Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May they rest in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

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PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
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AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
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CREDO
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
CERRAR
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

CERRAR
DE PROFUNDIS y QUE DESCANSEN EN PAZ

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.