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"Al contrario, no quise saber nada,
fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado."
1 Corintios 2:2
"El mensaje de La Salette fue dado a dos jóvenes pastores en un período de gran sufrimiento. El pueblo estaba azotada por hambruna y aflijido con muchas injusticias. La indiferencia y hostilidad hacie el mensaje Evangélico empeoraron. Como ella apareció, llevando sobre su pecho la semblanza de su Hijo crucificado, Nuestra Señora se mostró estar asociada con la obra de la salvación, viviendo compasión por sus hijos ...

La Salette es un mensaje de esperanza - una esperanza sostenida por la intercesion de aquella quien es la Madre de todos ... el brazo del Hijo de María no ha de caer, o condenar, a la gente que camina humildemente en el camino del Señor. Cristo tomará la mano estrechada hacia su propia mano y conducirá el pecador a una nueva vida reconciliandolo con la gracia de la Cruz ...

En La Salette, María habló claramente de la constancia de su oración para el mundo: ella nunca abandonará la gente creada en la imagen y semblanza de Dios, aquellos quienes han recibido el destino de ser niños de Dios. Que ella conduzca todas las naciones de la tierra a su Hijo."
El Papa Juan Pablo II, 6 de Mayo, 1996
Las 3 de la tarde, el 19 de Septiembre de 1846, un claro dia de otoño boreal, sobre una montaña a casi 2.000 metros de altitud, cerca del pueblo de La Salette en los Alpes Franceses . . .
NUESTRA SEÑORA SE APARECIÓ ANTES DOS NIÑOS PASTORES INDOCTOS QUE SE HABÍAN ENCONTRADO EL DÍA ANTERIOR MIENTRAS CUIDABAN GANADO EN LA LADERA.

Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y Melanie Mathieu de quince años estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad, pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para coöperar con el granjero que tenía a su ayudante enfermo por esos días. Sábado, 19 de septiembre, de 1846: el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo en un lugar sombreado. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melanie fue la primera en despertar. El ganado no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron pastando plácidamente.

Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse. Melanie pregunta a Maximino si el ve lo que ella está viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melanie dejando caer la vara que llevaba. Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y el corazón latiéndole más rápidamente. Vieron a una Señora que estaba sentada sobre una enorme piedra. Tenía el rostro entre sus manos y lloraba amargamente.
Melanie y Maximino estaban atemorizados, pero la Señora, poniéndose lentamente de pie, cruzando suavemente sus brazos, les llamó hacía ella y les dijo que no tuvieran miedo. Agregó que tenía grandes e importantes nuevas que comunicarles. Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melanie cuenta que su corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.

La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material, más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes. Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una diadema. En sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre sus mejillas. Una luz más brillante que el sol pero distinta a éste le rodeaba.

Le dijo a los jovencitos que la mano de su Hijo era tan fuerte y pesada que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las leyes de Dios. Si no, tendrían mucho que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de mi Hijo sea más pesada".
Ella continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado a perder por esas mismas razones el año anterior. Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se pudrirían. Después, la Señora comunica a cada joven un secreto que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que el mismo les haría.

La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos míos?" Respondieron los dos: ¡Oh! no, Señora; no muy bien. "¡Ay, hijos míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más." Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos míos, decid esto a todo mi pueblo".
Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora se detuvo. Melanie y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a donde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece unos minutos a unos metros de altura (aprox. 3-5 m.). Mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?), a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.

Surgió una fuente cerca del lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por los que acataron el mensaje de La Salette.
Muchos comenzaron a ir a misa. Las tiendas fueron cerradas los Domingos y la gente cesó de hacer trabajos innecesarios el día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.

Las profecías sobre el deterioro de las cosechas y la hambruna se cumplieron. (La Virgen) dijo que habría un castigo, y que las uvas se marchitarán. Yo fui a estudiar qué había sucedido con las uvas en Francia después de 1846. Después de las apariciones, hizo su aparición un hongo parásito que agrede a la uva, esparciendo el oidio, una enfermedad de la vid nunca vista en Francia hasta entonces. Cuando desapareció, se manifestó enseguida la filoxera, un piojo microscópico que destruyó la mitad de las viñas de todo el país. Se encontró un remedio para la filoxera, pero apareció inmediatamente la peronospera, una enfermedad desconocida en Europa, y originaria de América. Las pocas vides que habían logrado salir sanas y salvas de los flagelos precedentes, fueron destruidas por el nuevo mal. He investigado también en los archivos y en las bibliotecas francesas: en Francia no existe una sola especie de vid anterior a 1847. Todas las que existían murieron. Una terrible predicción que se cumplió totalmente... - Vittorio Messori en Hipótesis sobre María
http://www.corazones.org
Viva el Mensaje de la Virgen de La Salette
Nunca temas acercarte a Dios.
Escúchalo a Dios.
Yo he de . . .
     - mantener sagrado el día del Señor
     - nunca use el nombre del Señor en vano
     - conocer las bendiciones de Dios cuando yo convierto y ayudo a otros a convertirse a
       los modos de Dios
     - rezar por otros y por mi mismo por la mañana y la noche
     - respetar el don de la fe
     - darme cuenta que Dios está presente en mi vida y en mi prójimo
     - hacer conocer el mensaje y la espiritualidad de La Salette con mis palabras y mis obras
     - reconciliarme con Dios y la Iglesia
     - ser un reconciliador ayundando a otros a reconciliarse
     - poseer un amor por nuestra Santa Madre María
     - seguir el ejemplo de María, la sirvienta del Señor
     - estar disponible para servirlo a Dios y la Iglesia
     - crear un clima de amistad, honestidad, aceptación y soporte mutuo
     - practicar prudencia cuando enfriento valores anti-Cristianos
     - vivir ¡con alegría!
http://nationalshrineofourladyoflasalette.blogspot.com
Oración a Nuestra Señora de La Salette,
Reconciliadora de los pecadores
Recuerda, Nuestra Señora de La Salette, verdadera Madre de Dolores, las lágrimas que tu derramaste por nosotros en el Calvario; ten presente tambien del cuidado incesante que practicas por tus hijos para que, en el nombre de Jesucristo, podamos reconciliarnos con Dios. Y, despues de haber hecho tanto para tus hijos, ¿podrías acaso abandonarlos? Recomfortado por tu ternura, Oh Madre, aqui nos tienes, rogandote a pesar de nuestras infidelidades e ingratitudes. Confiamos en ti completamente, Oh Reconciliadora nuestra. Alcánzanos la gracia de amar a Jesucristo mas que nada y de consolarte con una vida dedicada completamente a la gloria de Dios y el amor de nuestros hermanos y hermanas. Amén

V. Nuestra Señora de La Salette, Reconciliadora de los pecadores,
R. Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.
La misericordia aparición de Nuestra Señora de La Salette nos revela no solamente un evento maravilloso sino tambien el cuidado y la solicitud de una Madre quien, repitiendo como eco las palabras de su Hijo, nos pide que "hagamos conocer este mensaje" a todo el pueblo de Dios. La manera tan amorosa de su presencia, la verdad en sus palabras, el poder de sus lágrimas, la preocupación detras de sus oraciones sin cesar por "sus hijos" - todo esto puede tocar y derretir nuestros corazones, corregir nuestras vidas y reconciliarnos nuevamente a su Hijo.
Una de las primeras representaciones públicas de la Aparición de La Salette de Gangel de Metz; Junio de 1847
http://www.lasalette.org
Nuestra Señora de La Salette, la Madre de los Dolores, llorando por los pecados del mundo
Maximin Giraud, de 11 años, y Melanie Calvat, de 14 años
19 de Septiembre - Nuestra Señora de La Salette - Llamando a Todos a Reconciliarse con Dios
LEA LAS LETANÍAS DE NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE
 
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en la Santísima Virgen María
para la Gloria de Dios

se imparta (28 de Octubre, 2013)
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