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San Pablo Miki, Sacerdote y Compañeros - Mártires Cristianos de Japón
San Pablo Miki, Sacerdote y Compañeros - Mártires Cristianos de Japón
San Pablo Miki, Sacerdote y Compañeros - Mártires Cristianos de Japón
San Pablo Miki, Sacerdote y Compañeros - Mártires Cristianos de Japón
 
 
 

 
 

Los mártires de Nagasaki; Escuela Cuzco; Siglos XVIII-XIX; Coro de La Recoleta, Cusco, Perú;
commons.wikimedia.org
 
 
Serán mis testigos
De la Historia del martirio de los santos Pablo Miki y compañeros, escrita por un autor contemporáneo
(Cap. 14, 109-110: Acta Sanctorum Februarii 1, 769)


Una vez crucificados, era admirable ver la constancia de todos, a la que los exhortaban, ora el padre Pasio, ora el padre Rodríguez. El padre comisario estaba como inmóvil, con los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín cantaba salmos en acción de gracias a la bondad divina, intercalando el versículo: En tus manos, Señor. También el hermano Francisco Blanco daba gracias a Dios con voz inteligible. El hermano Gonzalo rezaba en voz alta el padrenuestro y el avemaría.

Pablo Miki, nuestro hermano, viéndose colocado en el púlpito más honorable de los que hasta entonces había ocupado, empezó por manifestar francamente a los presentes que él era japonés, que pertenecía a la Compañía de Jesús, que moría por haber predicado el Evangelio y que daba gracias a Dios por un beneficio tan insigne; a continuación añadió estas palabras:

"Llegado a este momento crucial de mi existencia, no creo que haya nadie entre vosotros que piense que pretendo disimular la verdad. Os declaro, pues, que el único camino que lleva a la salvación es el que siguen los cristianos. Y, como este camino me enseña a perdonar a los enemigos y a todos los que me han ofendido, perdono de buen grado al rey y a todos los que han contribuido a mi muerte, y les pido que quieran recibir la iniciación cristiana del bautismo."

Luego, vueltos los ojos a sus compañeros, comenzó a darles ánimo en aquella lucha decisiva; en el rostro de todos se veía una alegría especial, sobre todo en el de Luis; éste, al gritarle otro cristiano que pronto estaría en el paraíso, atrajo hacia sí las miradas de todos por el gesto lleno de gozo que hizo con los dedos y con todo su cuerpo. Antonio, que estaba al lado de Luis, con los ojos fijos en el cielo, después de haber invocado el santísimo nombre de Jesús y de María, se puso a cantar el salmo: Alabad, siervos del Señor, que había aprendido en la catequesis de Nagasaki, ya que en ella se enseña a los niños algunos salmos. Otros, finalmente, iban repitiendo con rostro sereno:

¡Jesús, María!

Algunos también exhortaban a los presentes a una vida digna de cristianos; con estas y otras semejantes acciones demostraban su pronta disposición ante la muerte. Entonces los cuatro verdugos empezaron a sacar lanzas de las fundas que acostumbraban usar los japoneses; ante aquel horrendo espectáculo todos los fieles se pusieron a gritar:

¡Jesús, María!

Y, lo que es más, prorrumpieron en unos lamentos capaces de llegar hasta el mismo cielo. Los verdugos asestaron a cada uno de los crucificados una o dos lanzadas con lo que, en un momento, pusieron fin a sus vidas.

Oración

Señor Dios, fortaleza de los mártires, que quisiste que san Pablo Miki y sus compañeros alcanzaran la vida eterna, muriendo en cruz por confesar la fe verdadera, concédenos, por su intercesión, proclamar con valentía nuestra fe hasta derramar por ella, si es preciso, nuestra propia sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén



 
Serán mis testigos
De la Historia del martirio de los santos Pablo Miki y compañeros, escrita por un autor contemporáneo
(Cap. 14, 109-110: Acta Sanctorum Februarii 1, 769)


Una vez crucificados, era admirable ver la constancia de todos, a la que los exhortaban, ora el padre Pasio, ora el padre Rodríguez. El padre comisario estaba como inmóvil, con los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín cantaba salmos en acción de gracias a la bondad divina, intercalando el versículo: En tus manos, Señor. También el hermano Francisco Blanco daba gracias a Dios con voz inteligible. El hermano Gonzalo rezaba en voz alta el padrenuestro y el avemaría.

Pablo Miki, nuestro hermano, viéndose colocado en el púlpito más honorable de los que hasta entonces había ocupado, empezó por manifestar francamente a los presentes que él era japonés, que pertenecía a la Compañía de Jesús, que moría por haber predicado el Evangelio y que daba gracias a Dios por un beneficio tan insigne; a continuación añadió estas palabras:

"Llegado a este momento crucial de mi existencia, no creo que haya nadie entre vosotros que piense que pretendo disimular la verdad. Os declaro, pues, que el único camino que lleva a la salvación es el que siguen los cristianos. Y, como este camino me enseña a perdonar a los enemigos y a todos los que me han ofendido, perdono de buen grado al rey y a todos los que han contribuido a mi muerte, y les pido que quieran recibir la iniciación cristiana del bautismo."

Luego, vueltos los ojos a sus compañeros, comenzó a darles ánimo en aquella lucha decisiva; en el rostro de todos se veía una alegría especial, sobre todo en el de Luis; éste, al gritarle otro cristiano que pronto estaría en el paraíso, atrajo hacia sí las miradas de todos por el gesto lleno de gozo que hizo con los dedos y con todo su cuerpo. Antonio, que estaba al lado de Luis, con los ojos fijos en el cielo, después de haber invocado el santísimo nombre de Jesús y de María, se puso a cantar el salmo: Alabad, siervos del Señor, que había aprendido en la catequesis de Nagasaki, ya que en ella se enseña a los niños algunos salmos. Otros, finalmente, iban repitiendo con rostro sereno:

¡Jesús, María!

Algunos también exhortaban a los presentes a una vida digna de cristianos; con estas y otras semejantes acciones demostraban su pronta disposición ante la muerte. Entonces los cuatro verdugos empezaron a sacar lanzas de las fundas que acostumbraban usar los japoneses; ante aquel horrendo espectáculo todos los fieles se pusieron a gritar:

¡Jesús, María!

Y, lo que es más, prorrumpieron en unos lamentos capaces de llegar hasta el mismo cielo. Los verdugos asestaron a cada uno de los crucificados una o dos lanzadas con lo que, en un momento, pusieron fin a sus vidas.

Oración

Señor Dios, fortaleza de los mártires, que quisiste que san Pablo Miki y sus compañeros alcanzaran la vida eterna, muriendo en cruz por confesar la fe verdadera, concédenos, por su intercesión, proclamar con valentía nuestra fe hasta derramar por ella, si es preciso, nuestra propia sangre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén



"Y así te digo claramente: no hay forma de salvarse, excepto la manera Cristiana."
San Pablo Miki
"Y así te digo claramente: no hay forma de salvarse, excepto la manera Cristiana."
San Pablo Miki
"Y así te digo claramente: no hay forma de salvarse, excepto la manera Cristiana."
San Pablo Miki
 
 
 

 
 

Veintiséis santuarios conmemorativos de los mártires de Japón; Monumento de Yasultake Funakoshi, Escultor Japonés; 1962, Nagasaki, Japón;
commons.wikimedia.org
 
 
Peregrino al Cerro de los Mártires
El mensaje del Papa Juan Pablo II en Nagasaki, (1981)

1. Queridos amigos: Hoy, deseo ser uno de los muchos peregrinos que vienen a la colina de Los Mártires aquí en Nagasaki, al lugar en donde los cristianos sellaron su fidelidad a Cristo con el sacrificio de sus vidas. Triunfaron sobre muerte en un acto insuperable de la alabanza al Señor. En la reflexión ante el monumento de Los Mártires, quisiera penetrar el misterio de sus vidas, que nos hablan a mí y a la Iglesia entera, y escuchar su mensaje que todavía está vivo después de centenares de años. Como Cristo, fueron traídos a un lugar en donde ejecutaban a los criminales comunes. Como Cristo, dieron sus vidas de modo que nos invitan a todos a creer en el amor del Padre, en la misión salvífica del Hijo, en la Gracia del Espíritu. En Nishizaka, el 5 de febrero de 1597, veintiséis Mártires atestiguaron el poder de la Cruz; eran los primeros de una rica cosecha de Mártires, porque muchos más santificarían posteriormente esta tierra con su sufrimiento y muerte.

2. No hay mayor amor que este: "Dar la vida por sus amigos"(Jn 15:13). "A menos que el grano de trigo caiga en la tierra, permanece solo, pero si muere, produce mucho fruto" (Jn 12:24). Muchos cristianos murieron en Nagasaki, pero la Iglesia de Nagasaki no murió. Ella tuvo que vivir subterráneamente, y el mensaje cristiano fue pasado de padres a los niños hasta que la Iglesia volvió a la vida pública. Arraigada en la colina de este Mártires, la Iglesia en Nagasaki crecería y florecería, convirtiéndose, en un ejemplo de fe y fidelidad para los cristianos de todas partes, una expresión de la esperanza fundada en el Cristo Resucitado.

3. Hoy, vengo a este lugar como un peregrino, a dar las gracias a la Bondad de Dios por las vidas y la muerte de Los Mártires de Nagasaki, de los veintiséis y todos los otros que los siguieron, incluyendo a los recientemente beatificados héroes de la tolerancia de Cristo. Agradezco a Dios por las vidas de todos ellos, dondequiera que puedan estar, que sufren por su fe en Dios, por su lealtad a Cristo el Salvador, por su fidelidad a la Iglesia. Cada edad -- el pasado, el presente y el futuro -- produce, para edificación de todos, brillantes ejemplos del poder de Jesucristo. Hoy, vengo a la colina de Los Mártires a testimoniar la primacía del Amor en el mundo. En este lugar santo, la gente de distintos pueblos dio la prueba de que el amor es más fuerte que la muerte. Ellos incorporaron la esencia del mensaje cristiano, la escencia de las bienaventuranzas, para poder inspirar a todos los que miren hacia ellos, y dejaron que sus vidas fueran transformadas por el amor desinteresado a Dios y al prójimo. Hoy, Yo, Juan Pablo II, el Obispo de Roma y el sucesor de Pedro, vengo a Nishizaka para rogar que este Monumento pueda hablar al hombre moderno, como las cruces en esta colina hablaron a los que eran testigos presenciales hace siglos. Que este Monumento hable al mundo por siempre sobre el amor, sobre Cristo!

Hoy, vengo a la Colina de los Mártires a testimoniar la primacía del Amor en el mundo. En este lugar santo, la gente de distintos pueblos dio la prueba de que el amor es más fuerte que la muerte. Ellos incorporaron la esencia del mensaje cristiano, el espíritu de las bienaventuranzas, para poder inspirar a todos los que los miren hacien ellos, y dejaron que sus vidas fueran transformadas por el amor desinteresado a Dios al prójimo.

Hoy, yo, Juan Pablo II, el Obispo de Roma y sucesor de Pedro, vengo a Nishizaka para rogar que este Monumento pueda hablarle al hombre moderno, como las cruces en esta colina hablaron a los que eran testigos presenciales hace siglos. ¡Que este monumento le hable al mundo para siempre sobre el amor, sobre Cristo!

Nagasaki, Nishizaka Iglesia (Iglesia de San Felipe), 26 de febrero de 1981

www.26martyrs.com - publicado con permiso previo


 
Peregrino al Cerro de los Mártires
El mensaje del Papa Juan Pablo II en Nagasaki, (1981)

1. Queridos amigos: Hoy, deseo ser uno de los muchos peregrinos que vienen a la colina de Los Mártires aquí en Nagasaki, al lugar en donde los cristianos sellaron su fidelidad a Cristo con el sacrificio de sus vidas. Triunfaron sobre muerte en un acto insuperable de la alabanza al Señor. En la reflexión ante el monumento de Los Mártires, quisiera penetrar el misterio de sus vidas, que nos hablan a mí y a la Iglesia entera, y escuchar su mensaje que todavía está vivo después de centenares de años. Como Cristo, fueron traídos a un lugar en donde ejecutaban a los criminales comunes. Como Cristo, dieron sus vidas de modo que nos invitan a todos a creer en el amor del Padre, en la misión salvífica del Hijo, en la Gracia del Espíritu. En Nishizaka, el 5 de febrero de 1597, veintiséis Mártires atestiguaron el poder de la Cruz; eran los primeros de una rica cosecha de Mártires, porque muchos más santificarían posteriormente esta tierra con su sufrimiento y muerte.

2. No hay mayor amor que este: "Dar la vida por sus amigos"(Jn 15:13). "A menos que el grano de trigo caiga en la tierra, permanece solo, pero si muere, produce mucho fruto" (Jn 12:24). Muchos cristianos murieron en Nagasaki, pero la Iglesia de Nagasaki no murió. Ella tuvo que vivir subterráneamente, y el mensaje cristiano fue pasado de padres a los niños hasta que la Iglesia volvió a la vida pública. Arraigada en la colina de este Mártires, la Iglesia en Nagasaki crecería y florecería, convirtiéndose, en un ejemplo de fe y fidelidad para los cristianos de todas partes, una expresión de la esperanza fundada en el Cristo Resucitado.

3. Hoy, vengo a este lugar como un peregrino, a dar las gracias a la Bondad de Dios por las vidas y la muerte de Los Mártires de Nagasaki, de los veintiséis y todos los otros que los siguieron, incluyendo a los recientemente beatificados héroes de la tolerancia de Cristo. Agradezco a Dios por las vidas de todos ellos, dondequiera que puedan estar, que sufren por su fe en Dios, por su lealtad a Cristo el Salvador, por su fidelidad a la Iglesia. Cada edad -- el pasado, el presente y el futuro -- produce, para edificación de todos, brillantes ejemplos del poder de Jesucristo. Hoy, vengo a la colina de Los Mártires a testimoniar la primacía del Amor en el mundo. En este lugar santo, la gente de distintos pueblos dio la prueba de que el amor es más fuerte que la muerte. Ellos incorporaron la esencia del mensaje cristiano, la escencia de las bienaventuranzas, para poder inspirar a todos los que miren hacia ellos, y dejaron que sus vidas fueran transformadas por el amor desinteresado a Dios y al prójimo. Hoy, Yo, Juan Pablo II, el Obispo de Roma y el sucesor de Pedro, vengo a Nishizaka para rogar que este Monumento pueda hablar al hombre moderno, como las cruces en esta colina hablaron a los que eran testigos presenciales hace siglos. Que este Monumento hable al mundo por siempre sobre el amor, sobre Cristo!

Hoy, vengo a la Colina de los Mártires a testimoniar la primacía del Amor en el mundo. En este lugar santo, la gente de distintos pueblos dio la prueba de que el amor es más fuerte que la muerte. Ellos incorporaron la esencia del mensaje cristiano, el espíritu de las bienaventuranzas, para poder inspirar a todos los que los miren hacien ellos, y dejaron que sus vidas fueran transformadas por el amor desinteresado a Dios al prójimo.

Hoy, yo, Juan Pablo II, el Obispo de Roma y sucesor de Pedro, vengo a Nishizaka para rogar que este Monumento pueda hablarle al hombre moderno, como las cruces en esta colina hablaron a los que eran testigos presenciales hace siglos. ¡Que este monumento le hable al mundo para siempre sobre el amor, sobre Cristo!

Nagasaki, Nishizaka Iglesia (Iglesia de San Felipe), 26 de febrero de 1981

www.26martyrs.com - publicado con permiso previo


 
 
 

 
 

Iglesia de San Felipe de Jesús (parte del santuario y museo conmemorativo de los veintiséis mártires), Nagasaki, Japón;
commons.wikimedia.org
 
 

El Museo y Monumento de los 26 Mártires, ubicado en la colina Nishizaka, de Nagasaki, Japón, se inauguraron en junio de 1962 para conmemorar el centenario de la canonización de los 26 mártires de Japón ejecutados por crucifixión en ese sitio el 5 de febrero de 1597; ellos eran entre clérigos y laicos una mezcla de nativos cristianos japoneses y sacerdotes europeos (20 japoneses, 4 españoles, 1 mexicano y 1 indio) los cuales fueron arrestados en Kioto y Osaka por orden de Toyotomi Hideyoshi, el gobernante nacional, por practicar el cristianismo católico. Ellos fueron forzados a marchar sobre la nieve hasta Nagasaki para que su ejecución sirviera como escarmiento a esa gran población cristiana. Fueron atados a 26 cruces con cadenas y cuerdas siendo lanceados para morir frente a una multitud en esa colina. San Pablo Miki predicó a la muchedumbre desde su cruz.


 

El Museo y Monumento de los 26 Mártires, ubicado en la colina Nishizaka, de Nagasaki, Japón, se inauguraron en junio de 1962 para conmemorar el centenario de la canonización de los 26 mártires de Japón ejecutados por crucifixión en ese sitio el 5 de febrero de 1597; ellos eran entre clérigos y laicos una mezcla de nativos cristianos japoneses y sacerdotes europeos (20 japoneses, 4 españoles, 1 mexicano y 1 indio) los cuales fueron arrestados en Kioto y Osaka por orden de Toyotomi Hideyoshi, el gobernante nacional, por practicar el cristianismo católico. Ellos fueron forzados a marchar sobre la nieve hasta Nagasaki para que su ejecución sirviera como escarmiento a esa gran población cristiana. Fueron atados a 26 cruces con cadenas y cuerdas siendo lanceados para morir frente a una multitud en esa colina. San Pablo Miki predicó a la muchedumbre desde su cruz.


 
 
 
 
February 6 - Saint Paul Miki, Sacerdote Jesuita (1562-1597) y Compañeros, Veintiséis mártires cristianos de Japón (+1597)


 
 

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en la Santísima Virgen María
para la Gloria de Dios

  La Bendición Apostólica de la Santa Sede en Roma se imparta (28 de Octubre, 2013)
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OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
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HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
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APOSTLE'S CREED
I believe in God, the Father Almighty
Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May they rest in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

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PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
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AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
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CREDO
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
CERRAR
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

CERRAR
DE PROFUNDIS y QUE DESCANSEN EN PAZ

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.