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La Solemne Adhesión de la Virgen María a San José
La Solemne Adhesión de la Virgen María a San José
La Solemne Adhesión de la Virgen María a San José
La Solemne Adhesión de la Virgen María a San José
 
 
 


La Adhesión de la Santísima Virgen María a San José de Luigi Benfatto (también conocido como, Luigi Alvise dal Friso) (1551-1611); 1590-1600; Museu Nacional de Belas Artes, Rio de Janeiro, Brazil; commons.wikimedia.org



LAS ESPOUSALES entre José y María son un episodio de gran importancia. José era de la línea real de David y, en virtud de su matrimonio con María, le conferiría al Hijo de la Virgen, en el Hijo de Dios, la ficha legal de "Hijo de David", cumpliendo así las profecías. Los esponsales de José y María son, por este motivo, un evento humano, pero determinante en la historia de la salvación de la humanidad, en la realización de las promesas de Dios; debido a esto, también tiene una connotación sobrenatural, que los dos protagonistas aceptan con humildad y confianza.

Papa Benedicto XVI, Jardines del Vaticano, 5 de Julio de 2010


EN LA LITURGIA, se celebra a María como "unida a José, el hombre justo, por un vínculo de amor matrimonial y virginal". En realidad, hay dos tipos de amor aquí, y ambos representan el misterio de la Iglesia -virgen y cónyuge- simbolizados en el matrimonio de María y José. "La virginidad o el celibato por el Reino de Dios no solo no contradice la dignidad del matrimonio sino que lo presupone y lo confirma. El matrimonio y la virginidad son dos formas de expresar y vivir el único misterio de la Alianza de Dios con su pueblo". el Pacto que es una comunión de amor entre Dios y los seres humanos.

Papa San Juan Pablo II, "Custodio de Redemptoris




LAS ESPOUSALES entre José y María son un episodio de gran importancia. José era de la línea real de David y, en virtud de su matrimonio con María, le conferiría al Hijo de la Virgen, en el Hijo de Dios, la ficha legal de "Hijo de David", cumpliendo así las profecías. Los esponsales de José y María son, por este motivo, un evento humano, pero determinante en la historia de la salvación de la humanidad, en la realización de las promesas de Dios; debido a esto, también tiene una connotación sobrenatural, que los dos protagonistas aceptan con humildad y confianza.

Papa Benedicto XVI, Jardines del Vaticano, 5 de Julio de 2010


EN LA LITURGIA, se celebra a María como "unida a José, el hombre justo, por un vínculo de amor matrimonial y virginal". En realidad, hay dos tipos de amor aquí, y ambos representan el misterio de la Iglesia -virgen y cónyuge- simbolizados en el matrimonio de María y José. "La virginidad o el celibato por el Reino de Dios no solo no contradice la dignidad del matrimonio sino que lo presupone y lo confirma. El matrimonio y la virginidad son dos formas de expresar y vivir el único misterio de la Alianza de Dios con su pueblo". el Pacto que es una comunión de amor entre Dios y los seres humanos.

Papa San Juan Pablo II, "Custodio de Redemptoris






LAS ESPOUSALES entre José y María son un episodio de gran importancia. José era de la línea real de David y, en virtud de su matrimonio con María, le conferiría al Hijo de la Virgen, en el Hijo de Dios, la ficha legal de "Hijo de David", cumpliendo así las profecías. Los esponsales de José y María son, por este motivo, un evento humano, pero determinante en la historia de la salvación de la humanidad, en la realización de las promesas de Dios; debido a esto, también tiene una connotación sobrenatural, que los dos protagonistas aceptan con humildad y confianza.

Papa Benedicto XVI, Jardines del Vaticano, 5 de Julio de 2010


EN LA LITURGIA, se celebra a María como "unida a José, el hombre justo, por un vínculo de amor matrimonial y virginal". En realidad, hay dos tipos de amor aquí, y ambos representan el misterio de la Iglesia -virgen y cónyuge- simbolizados en el matrimonio de María y José. "La virginidad o el celibato por el Reino de Dios no solo no contradice la dignidad del matrimonio sino que lo presupone y lo confirma. El matrimonio y la virginidad son dos formas de expresar y vivir el único misterio de la Alianza de Dios con su pueblo". el Pacto que es una comunión de amor entre Dios y los seres humanos.

Papa San Juan Pablo II, "Custodio de Redemptoris



 

¡Cuán exaltado en la virtud de la virginidad debe haber sido José quien fue destinado por el Padre Eterno para ser el compañero en la virginidad de María! Ambos hicieron un voto para preservar la virginidad durante toda su vida, y fue la Voluntad de Dios unirse a ellos en el vínculo de un matrimonio sagrado.
San Francisco de Sales

 

¡Cuán exaltado en la virtud de la virginidad debe haber sido José quien fue destinado por el Padre Eterno para ser el compañero en la virginidad de María! Ambos hicieron un voto para preservar la virginidad durante toda su vida, y fue la Voluntad de Dios unirse a ellos en el vínculo de un matrimonio sagrado.
San Francisco de Sales

 
 
 

 
 

El Matrimonio de la Virgen de Luca Giordano (1632-1705); 1688; Museo del Louvre, París, Francia; commons.wikimedia.org

 
 
El Estado del Matrimonio y Casamiento de la Santísima María con el Castísimo San José
Extracto de "Ciudad de Dios: Historia divina de la Virgen, Madre de Dios", escrito por la Venerable María de Jesús de Agreda, y dictado por Nuestra Santísima Madre en una serie de revelaciones privadas; Libro I, Capítulo XXI

748. La prudentísima Virgen, lleno el rostro de virginal pudor, respondió al sacerdote con gran modestia y humildad, y le dijo: “Yo, señor mío, cuanto es de mi voluntad he deseado toda mi vida guardar castidad perpetua, dedicándome a Dios en el servicio de este santo templo, en retorno de los bienes grandes que en él he recibido, y jamás tuve intento, ni me incliné al estado del matrimonio, juzgándome por inhábil para los cuidados que trae consigo. Esta es mi inclinación, pero vos, señor, que estáis en lugar de Dios, me enseñaréis lo que fuere de su santa voluntad.” – “Hija mía- replicó el sacerdote, - vuestros deseos santos recibirá el Señor, pero advertid que ninguna de las doncellas de Israel se abstiene ahora del matrimonio, mientras aguardamos conforme a las divinas profecías la venida del Mesías, y por esto se juzga por feliz y bendita la que tiene sucesión de hijos en nuestro pueblo. En el estado del matrimonio podéis servir a Dios con muchas veras y perfección; y para que tengáis en él quien os acompañe y a vuestros intentos se conforme, haremos oración, pidiendo al Señor, como os he dicho, señale de su mano esposo que sea más conforme a su divina voluntad, entre los del linaje de David; y vos pedid lo mismo con oración continua, para que el Altísimo os mire y nos encamine a todos.

749. Esto sucedió nueve días antes del que estaba señalado para la última resolución y ejecución del acuerdo. Y en estetiempo la santísima Virgen multiplicó sus peticiones al Señor con incesantes lágrimas y suspiros, pidiendo el cumplimiento de su divina voluntad, en lo que tanto según sus cuidados le importaba. Un día de estos nueve se le apareció el Señor, y le dijo: “Esposa y paloma mía, dilata tu afligido corazón y no se turbe ni contriste; yo estoy atento a tus deseos y ruegos y lo gobierno todo y por mi luz va regido el sacerdote; yo te daré esposo de mi mano, que no impida tus santos deseos, pero que con mi gracia te ayude en ellos; yo te buscaré varón perfecto conforme a mi corazón y le elegiré entre mis siervos; mi poder es infinito, y no te faltará mi protección y amparo.”

750. Respondió María santísima, y dijo al Señor: “Sumo bien y amor de mi alma, bien sabéis el secreto de mi pecho y los deseos que en él habéis depositado desde el instante que de vos recibí todo el ser que tengo; conservadme, pues, Esposo mío, casta y pura, como por vos mismo y para vos lo he deseado. No despreciéis mis suspiros, ni me apartéis de vuestro divino rostro. Atended, Señor y Dueño mío, que soy un gusanillo vil y flaco y despreciable por mi bajeza; y si en el estado del matrimonio desfallezco, faltaré a vos y a mis deseos; determinad mi seguro acierto y no os desobliguéis de que no lo he merecido; aunque soy polvo inútil, clamaré a los pies de vuestra grandeza, esperando, Señor, vuestras misericordias infinitas.”

Continúa abajo...


 
El Estado del Matrimonio y Casamiento de la Santísima María con el Castísimo San José
Extracto de "Ciudad de Dios: Historia divina de la Virgen, Madre de Dios", escrito por la Venerable María de Jesús de Agreda, y dictado por Nuestra Santísima Madre en una serie de revelaciones privadas; Libro I, Capítulo XXI

748. La prudentísima Virgen, lleno el rostro de virginal pudor, respondió al sacerdote con gran modestia y humildad, y le dijo: “Yo, señor mío, cuanto es de mi voluntad he deseado toda mi vida guardar castidad perpetua, dedicándome a Dios en el servicio de este santo templo, en retorno de los bienes grandes que en él he recibido, y jamás tuve intento, ni me incliné al estado del matrimonio, juzgándome por inhábil para los cuidados que trae consigo. Esta es mi inclinación, pero vos, señor, que estáis en lugar de Dios, me enseñaréis lo que fuere de su santa voluntad.” – “Hija mía- replicó el sacerdote, - vuestros deseos santos recibirá el Señor, pero advertid que ninguna de las doncellas de Israel se abstiene ahora del matrimonio, mientras aguardamos conforme a las divinas profecías la venida del Mesías, y por esto se juzga por feliz y bendita la que tiene sucesión de hijos en nuestro pueblo. En el estado del matrimonio podéis servir a Dios con muchas veras y perfección; y para que tengáis en él quien os acompañe y a vuestros intentos se conforme, haremos oración, pidiendo al Señor, como os he dicho, señale de su mano esposo que sea más conforme a su divina voluntad, entre los del linaje de David; y vos pedid lo mismo con oración continua, para que el Altísimo os mire y nos encamine a todos.

749. Esto sucedió nueve días antes del que estaba señalado para la última resolución y ejecución del acuerdo. Y en estetiempo la santísima Virgen multiplicó sus peticiones al Señor con incesantes lágrimas y suspiros, pidiendo el cumplimiento de su divina voluntad, en lo que tanto según sus cuidados le importaba. Un día de estos nueve se le apareció el Señor, y le dijo: “Esposa y paloma mía, dilata tu afligido corazón y no se turbe ni contriste; yo estoy atento a tus deseos y ruegos y lo gobierno todo y por mi luz va regido el sacerdote; yo te daré esposo de mi mano, que no impida tus santos deseos, pero que con mi gracia te ayude en ellos; yo te buscaré varón perfecto conforme a mi corazón y le elegiré entre mis siervos; mi poder es infinito, y no te faltará mi protección y amparo.”

750. Respondió María santísima, y dijo al Señor: “Sumo bien y amor de mi alma, bien sabéis el secreto de mi pecho y los deseos que en él habéis depositado desde el instante que de vos recibí todo el ser que tengo; conservadme, pues, Esposo mío, casta y pura, como por vos mismo y para vos lo he deseado. No despreciéis mis suspiros, ni me apartéis de vuestro divino rostro. Atended, Señor y Dueño mío, que soy un gusanillo vil y flaco y despreciable por mi bajeza; y si en el estado del matrimonio desfallezco, faltaré a vos y a mis deseos; determinad mi seguro acierto y no os desobliguéis de que no lo he merecido; aunque soy polvo inútil, clamaré a los pies de vuestra grandeza, esperando, Señor, vuestras misericordias infinitas.”

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El Matrimonio de la Virgen de Jacques Stella (1596-1657); Museo de Bellas Artes, Budapest, Hungría; commons.wikimedia.org
 
 

755. Llegó el día señalado, en que dijimos cumplía nuestra princesa María los catorce años de su edad, capítulo precedente, y en él se juntaron los varones descendientes de la tribu de Judá y linaje de David, de quien descendía la soberana Señora, que a la sazón estaban en la ciudad de Jerusalén. Entre los demás fue llamado José, natural de Nazaret y morador de la misma ciudad santa, porque era uno de los del linaje real de David. Era entonces de edad de treinta y tres años, de persona bien dispuesta y agradable rostro, pero de incomparable modestia y gravedad; y sobretodo era castísimo de obras y pensamientos, con inclinaciones santísimas, y que desde doce años de edad tenía hechovoto de castidad; era deudo de la Virgen María en tercer grado; y de vida purísima, santa e irreprensible en los ojos de Dios y de los hombres.

756. Congregados todos estos varones libres en el templo, hicieron oración al Señor junto con los sacerdotes, para que todos fuesen gobernados por su divino Espíritu en lo que debían hacer. El Altísimo habló al corazón del sumo sacerdote, inspirándole que a cada uno de los jóvenes allí congregados pusiese una vara seca en las manos y todos pidiesen con fe viva a Su Majestad declarase por aquel medio a quién había elegido para esposo de María. Y como el buen olor de su virtud y honestidad y la fama de su hermosura, hacienda y calidad y ser primogénita y sola en su casa era manifiesto a todos, cada cual codiciaba la dichosa suerte de merecerla por esposa. Sólo el humilde y rectísimo José entre los congregados se reputaba por indigno de tanto bien; y acordándose del voto de castidad que tenía hecho y proponiendo de nuevo su perpetua observancia, se resignó en la divina voluntad, dejándose a lo que de él quisiera disponer, pero con mayor veneración y aprecio que otro alguno de la honestísima doncella María.

757. Estando todos los congregados en esta oración se vio florecer la vara sola que tenía José y al mismo tiempo bajar de arriba una paloma candidísima, llena de admirable resplandor, que se puso sobre la cabeza del mismo santo; juntamente habló Dios a su interior, y le dijo: “José, siervo mío, tu esposa será María, admítela con atención y reverencia, porque en mis ojos es acepta, justa y purísima en alma y cuerpo y tú harás todo lo que ella te dijere.” Con la declaración y señal del cielo los sacerdotes dieron a san José por esposo elegido del mismo Dios para la doncella María. Y llamándola para el desposorio, salió la escogida como el sol, más hermosa que la luna (Cant 6,9), y pareció en presencia de todos con un semblante más que de ángel de incomparable hermosura, honestidad y gracia; y los sacerdotes la desposaron con el más casto y santo de los varones, José.

758. La divina Princesa, más pura que las estrellas del firmamento, con semblante lloroso y grave, y como reina de majestad humildísima, juntando todas estas perfecciones, se despidió de los sacerdotes, pidiéndoles la bendición, y a la maestra también, y a las doncellas perdón, y a todos dando gracias por los beneficios recibidos de sus manos en el templo. Todo esto hizo en parte con el semblante humildísimo y parte con muy breves y prudentísimas razones; porque en todas ocasiones hablaba pocas y de gran peso. Se despidió del templo, no sin grave dolor de dejarle contra inclinación y deseo; y acompañándola algunos ministros de los que servían al templo en las cosas temporales, y eran legos y de los más principales, con su mismo esposo José caminaron a Nazaret, patria natural de los dos felicísimos desposados. Y aunque san José había nacido en aquel lugar, disponiéndolo el Altísimo por medio de algunos sucesos de fortuna, había ido a vivir algún tiempo a Jerusalén, para que allí la mejorase tan dichosamente como llegando a ser esposo de la que había elegido el mismo Dios para Madre suya.

Extracto de "Ciudad de Dios: Historia divina de la Virgen, Madre de Dios", escrito por la Venerable María de Jesús de Agreda, y dictado por Nuestra Santísima Madre en una serie de revelaciones privadas; Libro I, Capítulo XX


 

755. Llegó el día señalado, en que dijimos cumplía nuestra princesa María los catorce años de su edad, capítulo precedente, y en él se juntaron los varones descendientes de la tribu de Judá y linaje de David, de quien descendía la soberana Señora, que a la sazón estaban en la ciudad de Jerusalén. Entre los demás fue llamado José, natural de Nazaret y morador de la misma ciudad santa, porque era uno de los del linaje real de David. Era entonces de edad de treinta y tres años, de persona bien dispuesta y agradable rostro, pero de incomparable modestia y gravedad; y sobretodo era castísimo de obras y pensamientos, con inclinaciones santísimas, y que desde doce años de edad tenía hechovoto de castidad; era deudo de la Virgen María en tercer grado; y de vida purísima, santa e irreprensible en los ojos de Dios y de los hombres.

756. Congregados todos estos varones libres en el templo, hicieron oración al Señor junto con los sacerdotes, para que todos fuesen gobernados por su divino Espíritu en lo que debían hacer. El Altísimo habló al corazón del sumo sacerdote, inspirándole que a cada uno de los jóvenes allí congregados pusiese una vara seca en las manos y todos pidiesen con fe viva a Su Majestad declarase por aquel medio a quién había elegido para esposo de María. Y como el buen olor de su virtud y honestidad y la fama de su hermosura, hacienda y calidad y ser primogénita y sola en su casa era manifiesto a todos, cada cual codiciaba la dichosa suerte de merecerla por esposa. Sólo el humilde y rectísimo José entre los congregados se reputaba por indigno de tanto bien; y acordándose del voto de castidad que tenía hecho y proponiendo de nuevo su perpetua observancia, se resignó en la divina voluntad, dejándose a lo que de él quisiera disponer, pero con mayor veneración y aprecio que otro alguno de la honestísima doncella María.

757. Estando todos los congregados en esta oración se vio florecer la vara sola que tenía José y al mismo tiempo bajar de arriba una paloma candidísima, llena de admirable resplandor, que se puso sobre la cabeza del mismo santo; juntamente habló Dios a su interior, y le dijo: “José, siervo mío, tu esposa será María, admítela con atención y reverencia, porque en mis ojos es acepta, justa y purísima en alma y cuerpo y tú harás todo lo que ella te dijere.” Con la declaración y señal del cielo los sacerdotes dieron a san José por esposo elegido del mismo Dios para la doncella María. Y llamándola para el desposorio, salió la escogida como el sol, más hermosa que la luna (Cant 6,9), y pareció en presencia de todos con un semblante más que de ángel de incomparable hermosura, honestidad y gracia; y los sacerdotes la desposaron con el más casto y santo de los varones, José.

758. La divina Princesa, más pura que las estrellas del firmamento, con semblante lloroso y grave, y como reina de majestad humildísima, juntando todas estas perfecciones, se despidió de los sacerdotes, pidiéndoles la bendición, y a la maestra también, y a las doncellas perdón, y a todos dando gracias por los beneficios recibidos de sus manos en el templo. Todo esto hizo en parte con el semblante humildísimo y parte con muy breves y prudentísimas razones; porque en todas ocasiones hablaba pocas y de gran peso. Se despidió del templo, no sin grave dolor de dejarle contra inclinación y deseo; y acompañándola algunos ministros de los que servían al templo en las cosas temporales, y eran legos y de los más principales, con su mismo esposo José caminaron a Nazaret, patria natural de los dos felicísimos desposados. Y aunque san José había nacido en aquel lugar, disponiéndolo el Altísimo por medio de algunos sucesos de fortuna, había ido a vivir algún tiempo a Jerusalén, para que allí la mejorase tan dichosamente como llegando a ser esposo de la que había elegido el mismo Dios para Madre suya.

Extracto de "Ciudad de Dios: Historia divina de la Virgen, Madre de Dios", escrito por la Venerable María de Jesús de Agreda, y dictado por Nuestra Santísima Madre en una serie de revelaciones privadas; Libro I, Capítulo XX


 
 
 

 
 

El Matrimonio de la Virgen de Fra Angelico (1395-1455); 1431-32; Nuseo Nazionale di San Marco, Florencia, Italia; commons.wikimedia.org
 
 

José nos enseña que es posible amar sin poseer. Al contemplar a José, todos los hombres y mujeres pueden, por la gracia de Dios, experimentar la curación de sus heridas emocionales, si tan solo adoptan el plan que Dios ha comenzado a producir en los que están cerca de Él, así como José entró en la obra de redención a través de María y como resultado de lo que Dios ya había hecho en ella.
Papa Benedict XVI, Yaoundé, Cameroon, 18 Marzo 2009



 

José nos enseña que es posible amar sin poseer. Al contemplar a José, todos los hombres y mujeres pueden, por la gracia de Dios, experimentar la curación de sus heridas emocionales, si tan solo adoptan el plan que Dios ha comenzado a producir en los que están cerca de Él, así como José entró en la obra de redención a través de María y como resultado de lo que Dios ya había hecho en ella.
Papa Benedict XVI, Yaoundé, Cameroon, 18 Marzo 2009



 
 
 


La Adhesión de la Virgen María a San José de Giotto; 1305; Scrovegni Chapel, Padua, Italia; www.wga.hu


EL HISTORIAL

En el uso tradicional católico, se decía que los padres de Jesús estaban comprometidos o desposados, en lugar de casados, de acuerdo con la doctrina de que su unión nunca se consumó. El teólogo francés Jean Gerson fue el primero en proponer una fiesta litúrgica para honrar los esponsales de María y José, en 1416. Durante los siguientes dos siglos, varias comunidades comenzaron a celebrar el Espousal en diferentes fechas. En el 1600, algunas cofrades polacas eligieron la fecha del 23 de enero, que Benedicto XIII designó para la Conmemoración en los Estados Pontificios en 1725. El Espousal nunca se hizo una fiesta católica universal, pero se celebró el 23 de enero en algunas diócesis en el Estados Unidos, Brasil y Francia y por los Estigmatines y otras órdenes; mientras que en España y América Latina, la fiesta se movió al 26 de noviembre para evitar el conflicto con la de San Ildefonso. Ahora solo unas pocas comunidades, como los Oblatos de San José, tienen permiso para pronunciar la misa de la Desponsatio, cuyo prefacio comienza, "Le das a la Iglesia la alegría de celebrar la fiesta de los Santos Esposos, María y José: en ella, llena de gracia y digna Madre de tu Hijo, significas el comienzo de la Iglesia ... "




EL HISTORIAL

En el uso tradicional católico, se decía que los padres de Jesús estaban comprometidos o desposados, en lugar de casados, de acuerdo con la doctrina de que su unión nunca se consumó. El teólogo francés Jean Gerson fue el primero en proponer una fiesta litúrgica para honrar los esponsales de María y José, en 1416. Durante los siguientes dos siglos, varias comunidades comenzaron a celebrar el Espousal en diferentes fechas. En el 1600, algunas cofrades polacas eligieron la fecha del 23 de enero, que Benedicto XIII designó para la Conmemoración en los Estados Pontificios en 1725. El Espousal nunca se hizo una fiesta católica universal, pero se celebró el 23 de enero en algunas diócesis en el Estados Unidos, Brasil y Francia y por los Estigmatines y otras órdenes; mientras que en España y América Latina, la fiesta se movió al 26 de noviembre para evitar el conflicto con la de San Ildefonso. Ahora solo unas pocas comunidades, como los Oblatos de San José, tienen permiso para pronunciar la misa de la Desponsatio, cuyo prefacio comienza, "Le das a la Iglesia la alegría de celebrar la fiesta de los Santos Esposos, María y José: en ella, llena de gracia y digna Madre de tu Hijo, significas el comienzo de la Iglesia ... "






EL HISTORIAL

En el uso tradicional católico, se decía que los padres de Jesús estaban comprometidos o desposados, en lugar de casados, de acuerdo con la doctrina de que su unión nunca se consumó. El teólogo francés Jean Gerson fue el primero en proponer una fiesta litúrgica para honrar los esponsales de María y José, en 1416. Durante los siguientes dos siglos, varias comunidades comenzaron a celebrar el Espousal en diferentes fechas. En el 1600, algunas cofrades polacas eligieron la fecha del 23 de enero, que Benedicto XIII designó para la Conmemoración en los Estados Pontificios en 1725. El Espousal nunca se hizo una fiesta católica universal, pero se celebró el 23 de enero en algunas diócesis en el Estados Unidos, Brasil y Francia y por los Estigmatines y otras órdenes; mientras que en España y América Latina, la fiesta se movió al 26 de noviembre para evitar el conflicto con la de San Ildefonso. Ahora solo unas pocas comunidades, como los Oblatos de San José, tienen permiso para pronunciar la misa de la Desponsatio, cuyo prefacio comienza, "Le das a la Iglesia la alegría de celebrar la fiesta de los Santos Esposos, María y José: en ella, llena de gracia y digna Madre de tu Hijo, significas el comienzo de la Iglesia ... "




 
 
 



23 de Enero - La Solemne Adhesión de la Virgen María a San José  
 

Este sitio es dedicado a Nuestro Señor Jesucristo
en la Santísima Virgen María
para la Gloria de Dios

  La Bendición Apostólica de la Santa Sede en Roma se imparta (28 de Octubre, 2013)
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OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed By Thy Name.
Your Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
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HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
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APOSTLE'S CREED

I believe in God, the Father Almighty Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the [work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God, the Father Almighty.
From thence he shall come to judge the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen


[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
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Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
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Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
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Of our death. Amen


 
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APOSTLE'S CREED
I believe in God, the Father Almighty
Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May they rest in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

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PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
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AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
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CREDO
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
CERRAR
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

CERRAR
DE PROFUNDIS y QUE DESCANSEN EN PAZ

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.