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San Joaquín, Padre de La Madre de Dios
San Joaquín, Padre de La Madre de Dios
San Joaquín, Padre de La Madre de Dios
San Joaquín, Padre de La Madre de Dios
 
 
 

 
 

Escenas de la Vida de los Santos Joaquín y Ana; porción media: La Concepción de la Virgen atribuido a Ambrosius Benson y taller (circa 1495-1550); circa 1530; Parish of Santa María in San Llorente de Losa, Burgos, Spain; commons.wikimedia.org
 
 
San Joaquín, Padre de la Santísima Virgen María
de Padre Francis Xavier Weninger, 1876

San Joaquín, padre de la Santísima Virgen, nació en Nazaret, un pequeño pueblo de Galilea. Sus padres, aunque ocupaban una posición humilde en el mundo, eran descendientes del rey santo David. No fue sin inspiración que, en su circuncisión, le fue dado el nombre de Joaquín; Significa "Preparación para el Señor", o, como otros lo traducen, una preparación para la llegada del Señor; Y varios maestros han entendido que él tendría una hija a quien prepararía, por una santa educación, para ser la morada del Redentor del mundo. Llegando a los años de la virilidad, se casó con Ana, una virtuosa y casta doncella de Belén, a la cual, sin duda, Dios había dotado de gracias especiales, ya que fue elegida por él para ser la Madre de la Reina del Cielo.

Joaquín y Ana continuaron, después de su unión, a servir a Dios con la mayor fidelidad. La más perfecta caridad y armonía reinaba en su morada. Habían dividido sus posesiones en tres partes. Los primeros se dedicaron exclusivamente al honor de Dios y al adorno del templo; El segundo, a los pobres; Y el tercero que guardaban para sí mismos. Una cosa entristeció a las vidas de Joachim y Anna. Habían estado casados muchos años sin ser bendecidos con un niño, y su edad avanzada los hizo desesperar en poder tener uno. La esterilidad era, entre su gente y en su tiempo, considerada una gran desgracia y una maldición del Cielo, y Joachim vivió bajo esa cruz por muchos años. Él nunca dejó de implorar a Dios con lágrimas, oraciones y ayunos, para quitar de él esta desgracia; pero parecía que no se le oía, lo que le causaba gran pena. Él, sin embargo, nunca murmuró contra el Todopoderoso, sino que en vez, sometiéndose a Su voluntad, continuó con su oración. También se cree que él y su esposa hicieron un voto, que si eran bendecidos con un niño, lo consagrarían a Su servicio.

San Epifanio relata que un día, mientras oraba San Joaquín, se le apareció un ángel y le aseguró que Dios había oído su oración, y que se le daría una hija que se convertiría en la Madre del Mesías prometido. El ángel le informó también del nombre que Dios le había destinado. La alegría, que llenó a San Joaquín cuando oyó este mensaje, está más allá de toda descripción. Inmediatamente se lo contó a su cónyuge, que, según algunos autores, había recibido la misma revelación. Ambos dieron fervientes gracias al Todopoderoso, y alabaron Su misericordia. La profecía del ángel se cumplió, y Santa Ana dio a luz a una hija que nació libre de la mancha del pecado original, llena del Espíritu Santo, bendecida sobre todas las mujeres y destinada por el Cielo a ser la Madre del unigénito Hijo de Dios. San Joaquín, renovando sus gracias al Todopoderoso, redobló su celo en Su servicio.

Tan pronto como llegó el momento en que la ley lo prescribió, San Joaquín y su santa esposa llevaron a su hija recién nacida al templo y la ofrecieron con gran devoción a Dios, la redimieron de acuerdo con la costumbre y regresaron con ella a su hogar. Después de tres años, tuvieron con ellos a su hija, después de lo cual trajeron a la tierna criatura, que sin embargo estaba dotada de pleno uso de la mente, al templo de Jerusalén, y la había consagrado, con las ceremonias usuales, al servicio del Todopoderoso, le dio a cargo de los sacerdotes para la educación y la instrucción. De esta manera, San Joaquín cumplió su voto y mostró cuán verdaderamente amaba a Dios. Pues aunque su amor por su hija superó sin duda el amor de la mayoría de los padres por sus hijos, se privó de lo que le era más querido en la tierra y lo consagró al Altísimo. No se puede dudar que Dios recompensó su amor abnegado con grandes gracias y favores. Después de haber hecho este sacrificio al Todopoderoso, Joaquín y Ana vivieron durante muchos años en gran santidad.

Se cree que San Joaquín expiró a los ochenta años de su edad; Pero faltan pruebas de esto. Su muerte, sin embargo, siempre que le hubiera gustado al Todopoderoso llamarlo, debió haber sido preciosa a los ojos de Dios, como una vida tan santa la había precedido. También es cierto que la gloria de San Joaquín en el cielo y su intercesión con Dios son proporcionales a su mérito y dignidad al haber sido escogidos para ser el padre de la Madre de Dios y, por tanto, el abuelo de Jesucristo. Aquellos que en necesidad y tristeza lo invoquen con confianza, seguramente encontrarán que está siempre listo para llevar las peticiones de los fieles al trono del Altísimo.


 
San Joaquín, Padre de la Santísima Virgen María
de Padre Francis Xavier Weninger, 1876

San Joaquín, padre de la Santísima Virgen, nació en Nazaret, un pequeño pueblo de Galilea. Sus padres, aunque ocupaban una posición humilde en el mundo, eran descendientes del rey santo David. No fue sin inspiración que, en su circuncisión, le fue dado el nombre de Joaquín; Significa "Preparación para el Señor", o, como otros lo traducen, una preparación para la llegada del Señor; Y varios maestros han entendido que él tendría una hija a quien prepararía, por una santa educación, para ser la morada del Redentor del mundo. Llegando a los años de la virilidad, se casó con Ana, una virtuosa y casta doncella de Belén, a la cual, sin duda, Dios había dotado de gracias especiales, ya que fue elegida por él para ser la Madre de la Reina del Cielo.

Joaquín y Ana continuaron, después de su unión, a servir a Dios con la mayor fidelidad. La más perfecta caridad y armonía reinaba en su morada. Habían dividido sus posesiones en tres partes. Los primeros se dedicaron exclusivamente al honor de Dios y al adorno del templo; El segundo, a los pobres; Y el tercero que guardaban para sí mismos. Una cosa entristeció a las vidas de Joachim y Anna. Habían estado casados muchos años sin ser bendecidos con un niño, y su edad avanzada los hizo desesperar en poder tener uno. La esterilidad era, entre su gente y en su tiempo, considerada una gran desgracia y una maldición del Cielo, y Joachim vivió bajo esa cruz por muchos años. Él nunca dejó de implorar a Dios con lágrimas, oraciones y ayunos, para quitar de él esta desgracia; pero parecía que no se le oía, lo que le causaba gran pena. Él, sin embargo, nunca murmuró contra el Todopoderoso, sino que en vez, sometiéndose a Su voluntad, continuó con su oración. También se cree que él y su esposa hicieron un voto, que si eran bendecidos con un niño, lo consagrarían a Su servicio.

San Epifanio relata que un día, mientras oraba San Joaquín, se le apareció un ángel y le aseguró que Dios había oído su oración, y que se le daría una hija que se convertiría en la Madre del Mesías prometido. El ángel le informó también del nombre que Dios le había destinado. La alegría, que llenó a San Joaquín cuando oyó este mensaje, está más allá de toda descripción. Inmediatamente se lo contó a su cónyuge, que, según algunos autores, había recibido la misma revelación. Ambos dieron fervientes gracias al Todopoderoso, y alabaron Su misericordia. La profecía del ángel se cumplió, y Santa Ana dio a luz a una hija que nació libre de la mancha del pecado original, llena del Espíritu Santo, bendecida sobre todas las mujeres y destinada por el Cielo a ser la Madre del unigénito Hijo de Dios. San Joaquín, renovando sus gracias al Todopoderoso, redobló su celo en Su servicio.

Tan pronto como llegó el momento en que la ley lo prescribió, San Joaquín y su santa esposa llevaron a su hija recién nacida al templo y la ofrecieron con gran devoción a Dios, la redimieron de acuerdo con la costumbre y regresaron con ella a su hogar. Después de tres años, tuvieron con ellos a su hija, después de lo cual trajeron a la tierna criatura, que sin embargo estaba dotada de pleno uso de la mente, al templo de Jerusalén, y la había consagrado, con las ceremonias usuales, al servicio del Todopoderoso, le dio a cargo de los sacerdotes para la educación y la instrucción. De esta manera, San Joaquín cumplió su voto y mostró cuán verdaderamente amaba a Dios. Pues aunque su amor por su hija superó sin duda el amor de la mayoría de los padres por sus hijos, se privó de lo que le era más querido en la tierra y lo consagró al Altísimo. No se puede dudar que Dios recompensó su amor abnegado con grandes gracias y favores. Después de haber hecho este sacrificio al Todopoderoso, Joaquín y Ana vivieron durante muchos años en gran santidad.

Se cree que San Joaquín expiró a los ochenta años de su edad; Pero faltan pruebas de esto. Su muerte, sin embargo, siempre que le hubiera gustado al Todopoderoso llamarlo, debió haber sido preciosa a los ojos de Dios, como una vida tan santa la había precedido. También es cierto que la gloria de San Joaquín en el cielo y su intercesión con Dios son proporcionales a su mérito y dignidad al haber sido escogidos para ser el padre de la Madre de Dios y, por tanto, el abuelo de Jesucristo. Aquellos que en necesidad y tristeza lo invoquen con confianza, seguramente encontrarán que está siempre listo para llevar las peticiones de los fieles al trono del Altísimo.


 
 
 

 
 

Abrazo de San Joaquín y Santa Ana antes de la Puerta de Oro de Ambrosius Benson (circa 1495-1550); circa 1528; Prado Museum, Madrid, Spain; commons.wikimedia.org
 
 
CONSIDERACIONES PRÁCTICAS

1. San Joaquín vivía con su santa esposa, Santa Ana, en continuo amor y armonía; hicieron uso de sus posesiones mundanas para honrar a Dios, decorar el templo y apoyar a los pobres; practicaban paciencia juntos; oraron juntos, y juntos consagraron a su amada hija a Dios en el templo. ¡Oh! Que todas las personas casadas seguirían su ejemplo y, en el amor y la armonía, se alentarían mutuamente a practicar todas las virtudes cristianas. De acuerdo con las Sagradas Escrituras, Dios, como lo he observado en otros lugares, expresó Su complacencia con personas casadas que están de acuerdo (Ex. Xxv). Pero aborrece a los que pelean entre sí, abusan, insultan, difaman o se maldicen unos a otros, que se previenen de hacer el bien e incluso se incitan a hacer maldades. ¿Y qué ganan con sus disputas? Se privan de la ayuda y gracia de Dios, que tanto necesitan en una vida que es difícil en el mejor de los casos. El Todopoderoso, que es un Dios de paz y armonía, no puede vivir donde reinan la contienda, la lucha, el odio y la discordia. Deben vivir juntos hasta que la muerte los separe, ya que nada más puede romper sus lazos.

Por lo tanto, si viven de manera inarmónica, acortan su felicidad en este mundo, y ¿qué tienen que esperar en el próximo? Aquellos que no aman a su prójimo con todo su corazón seguramente no entrarán en el reino de los cielos; ¿Y quién está más cerca de una esposa que su marido? Quien está más cerca del marido que su esposa, según la Sagrada Escritura, "los dos son una sola carne?" Por lo tanto, las parejas cristianas deben orar diariamente a Dios por la caridad y la unidad; Y si entre ellos se forman nubes, consulten de inmediato la causa y quitensela, para que sus disensiones no ganen terreno hasta que sea imposible desarraigarlas y así atraigan sobre ellos la miseria temporal y eterna. Si sus disturbios ya están muy adelantados, deben, como en cualquier otro pecado, hacer una firme resolución de vivir en paz, de acuerdo a reformar su conducta, de lo contrario están en camino a la destrucción.

2. San Joaquín se refugió en la oración en su dolor y tristeza, y aunque Dios no pareció oírlo por mucho tiempo, siguió con confianza, sometiéndose a la Providencia y absteniéndose de todas las quejas y murmuraciones contra Dios. Siga su ejemplo en pruebas y problemas. Busquen refugio en Dios; oren sin cesar; incluso si su oración no es concedida, no se desespere. Nunca se quejen o murmuren contra el Todopoderoso; Porque Él tiene Sus propias razones, aunque no las puedas comprender, por no cumplir inmediatamente con tu petición. Reflexione un poco sobre su vida pasada, y vea con qué frecuencia Dios le ha llamado y le exhortó a corregir sus faltas, a ser más celoso en Su servicio; aún así cerraste tus oídos a Sus admoniciones. ¿Cómo puedes esperar que Él te escuche inmediatamente? ¿Cómo te atreves a quejarte si no te oye? Tal vez, también, su oración es tal que es indigno de ser escuchado por el Todopoderoso. Dices tus oraciones, tal vez, con mil distracciones voluntarias, y no te oyes. ¿Cómo, entonces, puedes sorprenderte si Dios no los oye? San Bernardo dice: "insulto al Todopoderoso, si deseo que oiga mi oración, cuando yo no lo oigo, y no le presto atención a Dios ni a mí mismo". "Si deseáis ser escuchados por Dios, tened cuidado de que primero os oísteis a vosotros mismos", dice San Efrén, y él quiere decir que debéis realizar vuestras devociones con atención y devoción. Si aun así no lo oyes, piensa en las palabras de san Gregorio, que dice: "si no se oyes inmediatamente, no dejes de orar, sino que continúa tu oración y aumenta st devoción. Dios desea ser suplicado. Ser forzado, por así decirlo, y así será vencido por la importunidad."

catholicharboroffaithandmorals.com

 
CONSIDERACIONES PRÁCTICAS

1. San Joaquín vivía con su santa esposa, Santa Ana, en continuo amor y armonía; hicieron uso de sus posesiones mundanas para honrar a Dios, decorar el templo y apoyar a los pobres; practicaban paciencia juntos; oraron juntos, y juntos consagraron a su amada hija a Dios en el templo. ¡Oh! Que todas las personas casadas seguirían su ejemplo y, en el amor y la armonía, se alentarían mutuamente a practicar todas las virtudes cristianas. De acuerdo con las Sagradas Escrituras, Dios, como lo he observado en otros lugares, expresó Su complacencia con personas casadas que están de acuerdo (Ex. Xxv). Pero aborrece a los que pelean entre sí, abusan, insultan, difaman o se maldicen unos a otros, que se previenen de hacer el bien e incluso se incitan a hacer maldades. ¿Y qué ganan con sus disputas? Se privan de la ayuda y gracia de Dios, que tanto necesitan en una vida que es difícil en el mejor de los casos. El Todopoderoso, que es un Dios de paz y armonía, no puede vivir donde reinan la contienda, la lucha, el odio y la discordia. Deben vivir juntos hasta que la muerte los separe, ya que nada más puede romper sus lazos.

Por lo tanto, si viven de manera inarmónica, acortan su felicidad en este mundo, y ¿qué tienen que esperar en el próximo? Aquellos que no aman a su prójimo con todo su corazón seguramente no entrarán en el reino de los cielos; ¿Y quién está más cerca de una esposa que su marido? Quien está más cerca del marido que su esposa, según la Sagrada Escritura, "los dos son una sola carne?" Por lo tanto, las parejas cristianas deben orar diariamente a Dios por la caridad y la unidad; Y si entre ellos se forman nubes, consulten de inmediato la causa y quitensela, para que sus disensiones no ganen terreno hasta que sea imposible desarraigarlas y así atraigan sobre ellos la miseria temporal y eterna. Si sus disturbios ya están muy adelantados, deben, como en cualquier otro pecado, hacer una firme resolución de vivir en paz, de acuerdo a reformar su conducta, de lo contrario están en camino a la destrucción.

2. San Joaquín se refugió en la oración en su dolor y tristeza, y aunque Dios no pareció oírlo por mucho tiempo, siguió con confianza, sometiéndose a la Providencia y absteniéndose de todas las quejas y murmuraciones contra Dios. Siga su ejemplo en pruebas y problemas. Busquen refugio en Dios; oren sin cesar; incluso si su oración no es concedida, no se desespere. Nunca se quejen o murmuren contra el Todopoderoso; Porque Él tiene Sus propias razones, aunque no las puedas comprender, por no cumplir inmediatamente con tu petición. Reflexione un poco sobre su vida pasada, y vea con qué frecuencia Dios le ha llamado y le exhortó a corregir sus faltas, a ser más celoso en Su servicio; aún así cerraste tus oídos a Sus admoniciones. ¿Cómo puedes esperar que Él te escuche inmediatamente? ¿Cómo te atreves a quejarte si no te oye? Tal vez, también, su oración es tal que es indigno de ser escuchado por el Todopoderoso. Dices tus oraciones, tal vez, con mil distracciones voluntarias, y no te oyes. ¿Cómo, entonces, puedes sorprenderte si Dios no los oye? San Bernardo dice: "insulto al Todopoderoso, si deseo que oiga mi oración, cuando yo no lo oigo, y no le presto atención a Dios ni a mí mismo". "Si deseáis ser escuchados por Dios, tened cuidado de que primero os oísteis a vosotros mismos", dice San Efrén, y él quiere decir que debéis realizar vuestras devociones con atención y devoción. Si aun así no lo oyes, piensa en las palabras de san Gregorio, que dice: "si no se oyes inmediatamente, no dejes de orar, sino que continúa tu oración y aumenta st devoción. Dios desea ser suplicado. Ser forzado, por así decirlo, y así será vencido por la importunidad."

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San Joaquín y Ana con el Niña María de Willem van Herp (circa 1613/14-1677); Patrick and Beatrice Haggerty Museum of Art, Marquette University, Milwaulkee, Wisconson USA; commons.wikimedia.org
 
 
 
 
 
 
 
Agosto 16 (Tradicional) - San Joaquín, Padre de La Madre de Dios, la Santísima Virgen María
 
 

Este sitio es dedicado a Nuestro Señor Jesucristo
en la Santísima Virgen María
para la Gloria de Dios

  La Bendición Apostólica de la Santa Sede en Roma se imparta (28 de Octubre, 2013)
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X
OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
X
HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
X
APOSTLE'S CREED

I believe in God, the Father Almighty Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen


[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May then reset in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

X
PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
X
AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
X
CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
DE PROFUNDIS y QUE DESCANSEN EN PAZ

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.