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San Francisco de Sales - "La oración lava las imperfecciones del alma"
San Francisco de Sales - "La oración lava las imperfecciones del alma"
San Francisco de Sales - "La oración lava las imperfecciones del alma"
 
 
 

 
 

San Francisco de Sales dándole a Santa Juana de Chantal la Regla del Orden de la Visitación por Noël Hallé (1711-1781); Iglesia San-Louis-en-l’Île, Paris, Francia;
commons.wikimedia.org
 
 
De la Necesidad de la Oración
De La Introducción a la Vida Devota por San Francisco de Sales
(Segunda Parte - Diferentes avisos para la Elevación del Alma a Dios, mediante la oración y los sacramentos; Capítulo Uno)

1. La oración al llevar nuestro entendimiento hacia las claridades de la luz divina y al inflamar nuestra voluntad en el fuego del amor celestial, purifica nuestro entendimiento de sus ignorancias, y nuestra voluntad de sus depravados afectos; es el agua de bendición que, con su riego, hace reverdecer y florecer las plantas de nuestros buenos deseos, lava nuestras almas de sus imperfecciones y apaga en nuestros corazones la sed de las pasiones.

2. Pero, de un modo particular, te aconsejo la oración mental afectuosa, especialmente la que versa sobre la vida y pasión de Nuestro Señor. Contemplándole con frecuencia, en la meditación, toda tu alma se llenará de El; aprenderás su manera de conducirse, y tus acciones se conformarán con el modelo de las suyas.

Nuestro Señor es la luz del mundo; és, pues, en El, por Él y para Él que hemos de ser ilustrados e iluminados; es el árbol del deseo, a cuya sombra nos hemos de rehacer; es la fuente viva de Jacob, donde nos hemos de purificar de todas nuestras fealdades.

Finalmente, los niños, a fuerza de escuchar a sus madres y de balbucir con ellas, aprenden a hablar su lenguaje; así nosotros, permaneciendo cerca del Salvador, por la meditación, y observando sus palabras, sus actos y sus afectos, aprenderemos, con su gracia, a hablar, obrar y a querer como El.

Conviene que nos detengamos aquí Filotea, y, créeme, no podemos ir a Dios Padre sino por esta puerta. Pues así como el cristal de un espejo no podría detener nuestra imagen si no tuviese detrás de sí una capa de estaño o de plomo, de la misma manera, la Divinidad no podría ser bien contemplada por nosotros, en este mundo, si no se hubiese unido a la sagrada Humanidad del Salvador, cuya vida y muerte son el objeto más proporcionado, apetecible, delicioso y provechoso, que podemos escoger para nuestras meditaciones ordinarias.

No en vano es llamado, el Salvador, pan bajado del cielo; porque, así como el pan se ha de comer con toda clase de manjares, de la misma manera el Salvador ha de ser meditado, considerado y buscado en todas nuestras acciones y oraciones. Muchos autores, para facilitar la meditación, han distribuido su vida y su muerte en diversos puntos: los que te aconsejo de un modo particular son San Buenaventura, Bellintani, Bruno, Capilia, Granada y La Puente.

3. Emplea, en la oración, una hora cada día, antes de comer; pero, si es posible, mejor será hacerlas a primeras horas de la mañana, porque, con el descanso de la noche, tendrás el espíritu menos fatigado y más expedito. No emplees más de una hora, si el padre espiritual no te dice expresamente otra cosa.

4. Si puedes practicar este ejercicio en la iglesia, y tienes allí bastante quietud para ello, te será cosa fácil y cómoda, porque nadie, ni el padre, ni la madre, ni el esposo, ni la esposa, ni cualquier otro, podrán impedirte que estés una hora en la iglesia; en cambio, estando a merced de otros, no podrás, en tu casa, tener una hora tan libre.

5. Comienza toda clase de oraciones, ya sean mentales ya vocales, poniéndote en la presencia de Dios, y cumple esta regla, sin excepción, y verás, en poco tiempo, el provecho que sacarás de ella.

6. Si quieres creerme, di el Padrenuestro, el Avemaría y el Credo en latín; pero, al mismo tiempo, aplícate a entender, en tu lengua, las palabras que contiene, para que, mientras las rezas en el lenguaje común de la Iglesia, puedas, al mismo tiempo, saborear el admirable y delicioso sentido de estas oraciones, que es menester decir fijando el pensamiento y excitando el afecto sobre el signi- ficado de las mismas, y no de corrida, para poder rezar más, sino procurando decir lo que digas, de corazón, pues un solo Padrenuestro dicho con sentimiento vale más que muchos rezados de prisa y con precipitación.

7. El Rosario es una manera muy útil de orar, con tal que se rece cual conviene. Para hacerlo así, procura tener algún librito de los que enseñan la manera de rezarlo. Es también muy provechoso rezar las letanías de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen y de los santos, y todas las otras preces vocales, que se encuentran en los manuales y Horas aprobadas, pero ten bien entendido que, si posees el don de la oración mental, para ésta ha de ser el primer lugar; de manera que, si después de ésta, ya sea por tus ocupaciones, ya por cualquier otro motivo, no puedes hacer la oración vocal, no te inquietes por ello y conténtate con decir simplemente, antes o después de la meditación, la oración dominical, la salutación angélica o el símbolo de los apóstoles.

8. Si mientras haces la oración vocal, sientes el corazón inclinado y movido a la oración interior o mental, no te niegues a entrar en ella, sino deja que ande tu espíritu con suavidad, y no te preocupe el no haber terminado las oraciones vocales que te habías propuesto rezar, pues la mental que habrás hecho en su lugar, es más agradable a Dios y más útil a tu alma. Exceptúo el oficio eclesiástico, si estuvieses obligado a rezarlo, pues, en este caso, hay que cumplir con la obligación.

9. En el caso de transcurrir toda la mañana, sin haber practicado este santo ejercicio de la oración mental, debido a las muchas ocupaciones o a cualquiera otra causa (lo cual, en lo posible, es menester procurar que no ocurra), repara esta falta por la tarde, pero mucho después de la comida, porque si hicieres la oración en seguida y antes de que estuviese bastante adelantada la digestión, te invadiría un fuerte sopor, con detrimento de tu salud. Y, si no puedes hacerlo en todo el día, conviene que repares esta pérdida, multiplicando las oraciones jaculatorias, leyendo algún libro espiritual, haciendo alguna penitencia que impida la repetición de esta falta, y con la firme resolución de volver a tu santa costumbre el día siguiente.


http://www.dfests.ua.es/~gil/intro-vida-devota.pdf
(Universidad de Alacante, España)

 
De la Necesidad de la Oración
De La Introducción a la Vida Devota por San Francisco de Sales
(Segunda Parte - Diferentes avisos para la Elevación del Alma a Dios, mediante la oración y los sacramentos; Capítulo Uno)

1. La oración al llevar nuestro entendimiento hacia las claridades de la luz divina y al inflamar nuestra voluntad en el fuego del amor celestial, purifica nuestro entendimiento de sus ignorancias, y nuestra voluntad de sus depravados afectos; es el agua de bendición que, con su riego, hace reverdecer y florecer las plantas de nuestros buenos deseos, lava nuestras almas de sus imperfecciones y apaga en nuestros corazones la sed de las pasiones.

2. Pero, de un modo particular, te aconsejo la oración mental afectuosa, especialmente la que versa sobre la vida y pasión de Nuestro Señor. Contemplándole con frecuencia, en la meditación, toda tu alma se llenará de El; aprenderás su manera de conducirse, y tus acciones se conformarán con el modelo de las suyas.

Nuestro Señor es la luz del mundo; és, pues, en El, por Él y para Él que hemos de ser ilustrados e iluminados; es el árbol del deseo, a cuya sombra nos hemos de rehacer; es la fuente viva de Jacob, donde nos hemos de purificar de todas nuestras fealdades.

Finalmente, los niños, a fuerza de escuchar a sus madres y de balbucir con ellas, aprenden a hablar su lenguaje; así nosotros, permaneciendo cerca del Salvador, por la meditación, y observando sus palabras, sus actos y sus afectos, aprenderemos, con su gracia, a hablar, obrar y a querer como El.

Conviene que nos detengamos aquí Filotea, y, créeme, no podemos ir a Dios Padre sino por esta puerta. Pues así como el cristal de un espejo no podría detener nuestra imagen si no tuviese detrás de sí una capa de estaño o de plomo, de la misma manera, la Divinidad no podría ser bien contemplada por nosotros, en este mundo, si no se hubiese unido a la sagrada Humanidad del Salvador, cuya vida y muerte son el objeto más proporcionado, apetecible, delicioso y provechoso, que podemos escoger para nuestras meditaciones ordinarias.

No en vano es llamado, el Salvador, pan bajado del cielo; porque, así como el pan se ha de comer con toda clase de manjares, de la misma manera el Salvador ha de ser meditado, considerado y buscado en todas nuestras acciones y oraciones. Muchos autores, para facilitar la meditación, han distribuido su vida y su muerte en diversos puntos: los que te aconsejo de un modo particular son San Buenaventura, Bellintani, Bruno, Capilia, Granada y La Puente.

3. Emplea, en la oración, una hora cada día, antes de comer; pero, si es posible, mejor será hacerlas a primeras horas de la mañana, porque, con el descanso de la noche, tendrás el espíritu menos fatigado y más expedito. No emplees más de una hora, si el padre espiritual no te dice expresamente otra cosa.

4. Si puedes practicar este ejercicio en la iglesia, y tienes allí bastante quietud para ello, te será cosa fácil y cómoda, porque nadie, ni el padre, ni la madre, ni el esposo, ni la esposa, ni cualquier otro, podrán impedirte que estés una hora en la iglesia; en cambio, estando a merced de otros, no podrás, en tu casa, tener una hora tan libre.

5. Comienza toda clase de oraciones, ya sean mentales ya vocales, poniéndote en la presencia de Dios, y cumple esta regla, sin excepción, y verás, en poco tiempo, el provecho que sacarás de ella.

6. Si quieres creerme, di el Padrenuestro, el Avemaría y el Credo en latín; pero, al mismo tiempo, aplícate a entender, en tu lengua, las palabras que contiene, para que, mientras las rezas en el lenguaje común de la Iglesia, puedas, al mismo tiempo, saborear el admirable y delicioso sentido de estas oraciones, que es menester decir fijando el pensamiento y excitando el afecto sobre el signi- ficado de las mismas, y no de corrida, para poder rezar más, sino procurando decir lo que digas, de corazón, pues un solo Padrenuestro dicho con sentimiento vale más que muchos rezados de prisa y con precipitación.

7. El Rosario es una manera muy útil de orar, con tal que se rece cual conviene. Para hacerlo así, procura tener algún librito de los que enseñan la manera de rezarlo. Es también muy provechoso rezar las letanías de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen y de los santos, y todas las otras preces vocales, que se encuentran en los manuales y Horas aprobadas, pero ten bien entendido que, si posees el don de la oración mental, para ésta ha de ser el primer lugar; de manera que, si después de ésta, ya sea por tus ocupaciones, ya por cualquier otro motivo, no puedes hacer la oración vocal, no te inquietes por ello y conténtate con decir simplemente, antes o después de la meditación, la oración dominical, la salutación angélica o el símbolo de los apóstoles.

8. Si mientras haces la oración vocal, sientes el corazón inclinado y movido a la oración interior o mental, no te niegues a entrar en ella, sino deja que ande tu espíritu con suavidad, y no te preocupe el no haber terminado las oraciones vocales que te habías propuesto rezar, pues la mental que habrás hecho en su lugar, es más agradable a Dios y más útil a tu alma. Exceptúo el oficio eclesiástico, si estuvieses obligado a rezarlo, pues, en este caso, hay que cumplir con la obligación.

9. En el caso de transcurrir toda la mañana, sin haber practicado este santo ejercicio de la oración mental, debido a las muchas ocupaciones o a cualquiera otra causa (lo cual, en lo posible, es menester procurar que no ocurra), repara esta falta por la tarde, pero mucho después de la comida, porque si hicieres la oración en seguida y antes de que estuviese bastante adelantada la digestión, te invadiría un fuerte sopor, con detrimento de tu salud. Y, si no puedes hacerlo en todo el día, conviene que repares esta pérdida, multiplicando las oraciones jaculatorias, leyendo algún libro espiritual, haciendo alguna penitencia que impida la repetición de esta falta, y con la firme resolución de volver a tu santa costumbre el día siguiente.


http://www.dfests.ua.es/~gil/intro-vida-devota.pdf
(Universidad de Alacante, España)



 
 
 
 
24 de Enero (Nuevo)/ 29 de Enero (Tradicional) - San Francisco de Sales (1567-1622) - "La oración lava las imperfecciones del alma"


 
 

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  La Bendición Apostólica de la Santa Sede en Roma se imparta (28 de Octubre, 2013)
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X
OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
X
HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
X
APOSTLE'S CREED

I believe in God, the Father Almighty Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen


[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May then reset in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

X
PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
X
AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
X
CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.