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El Triunfo de la Iglesia Catolica y por qué es perseguida
El Triunfo de la Iglesia Catolica y por qué es perseguida
El Triunfo de la Iglesia Catolica y por qué es perseguida
 
 
 

 
 

Techo de la Habitación de Constantino, Triunfo de la Religión Cristiana de Tommaso Laureti (1530-1602); 1582-85; Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano, Italia
commons.wikimedia.org
 
 
Por qué el Mundo Continuamente Persigue a la Iglesia

"Y estas cosas te harán, porque no lo conocen al Padre, ni a mi. Pero de estas cosas te he dicho; que, cuando la hora de ellos ha de llegar, te podras acordar que te lo dije." (San Juan 15: 3,4)


Originando del cumplimiento de esta profecía está manifestado el hecho que quien la hizo predijo el futuro. Se ha logrado en los Apóstoles, cuyas luchas y sufrimientos las describe San Pablo de esta manera: "Dios ha enviado a nosotros Apóstoles, los más recientes, como si fueramos, por decirlo así, hombres destinados a la muerte; esto es porque somos como reducidos a un espectáculo para el mundo, para los ángeles, y para los hombres ... somos hechos en la basura de este mundo, el rechazo por parte de todos, hasta ahora" (1 Corintianos 4: 9-13) Esta profecía no fue previsto simplemente para los Apóstoles, sino para toda la Iglesia en todas las épocas. Y esto se ha cumplido a traves de todos los siglos de su existencia, desde la persecuciones sangrientas de los primeros siglos hasta las maquinaciones infernales de nuestros días actuales. Entonces, ¿cual es la razon por que esta persecución continua? Sin mencionar que en la providencia de Dios la verdad y gloria de la Iglesia son manifestadas de esta forma, y los siguientes motivos le son asignados:

I. La Iglesia no es una niña del mundo;
II. Ella combata las máximas del mundo; y
III. Ella no puede ser conquistada por el mundo.

I. La Iglesia no es una niña del mundo; Su Origen proviene del Cielo.

El mundo no antagoniza a la Iglesia porque cree que ella es merecedora de odio. Acaso, ¿que crímenes ha cometido esta hija del Cielo? Para ella, las palabras sobre su Esposo las cuales la describen concordan correctamente: "Él andó por doquier obrando el bien, curando a todos ... ya que Dios estaba con Él" (Hechos 10: 38) Hasta desde un punto de visto temporal, la Iglesia es la mayor benefactora de la humanidad. "Si no hubiera sido por la Iglesia, Europa se hubiera convertido en una presa de la tiranía de déspotas, el teatro de guerras perpetuas, o el selva salvaje para los Mogols." (Las palabras de Herder, ¡un Protestante!)

El verdadero motivo de la guerra del mundo contra la Iglesia es por el hecho que ella no es uno de sus miembros. Como su Divino Maestro, ella descendió a nosotros de un mundo mejor y, por lo tanto, es dotada con un espíritu opuesto al espíritu del mundo (Juan 15: 18,19). "Si el mundo te odia, sepas que me odió a mi antes que te odiara a ti. Si hubieras pertenecido al mundo, el mundo te amaría por ser uno de los suyos; pero porque no eres parte del mundo, sino que has elegido estar fuera del mundo, entonces, el mundo te odia." El mundo persiguió a nuestro Salvador, en su tierna infancia, en su madurez, y luego de muchos ultrakes e insultos, finalmente, lo crucificó. "El sirviente no es mas grandioso que su amo."

Por esta razón, el espíritu del mundo se opone amargamente al espíritu de la Iglesia.

San Juan ha explicado el espíritu del mundo con estas pocas palabras: "Si cualquier hombre ama el mundo, la caridad del Padre no está en el. Por todo lo que está en el mundo, es la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y el orgullo de la vida; todo esto no es del Padre, sino del mundo" (1 Juan 2: 15,16). Estas son las tres fuentes sucias y envenenosas de las cuales se originan todos los deseos mundanales.

La Iglesia exhorta a sus hijos, si desean ser miembros vivientes del sacratisimo cuerpo de Jesucristo, a no ceder a la concupiscencia de la carne, ni a amarrar sus corazones a cosas pereceeras, sino en vez a conquistar el orgullo con la lista obediencia a Dios y sus representantes en la tierra.

Por lo tanto, el mundo siempre será hostil a la Iglesia. La caridad o amistad no puede existir entre personas con espíritus y ocupaciones opuestas. "Predicamops a Cristo crucificado; esto es una traba para los Judios; para los Gentiles, una tonteria; pero a los que son llamados, es el poder de Dios, y la sabiduría de Dios" (1 Corintios 1: 23,24). En este sentido, entendemos las palabras de nuestro Salvador: "No piensen que he venido a traer paz sobre la tierra; he venido no para traer paz, sino la espada. Es que he venido para colocar a un hombre en desacuerdo con su padre, y a una hija en contra de su madre, y una nuera en contra de su suegra" (Mateo 10: 34-36).

De todo esto se deduce lo siguiente:

Que una reconciliación entre el mundo y Cristo no puede ser lograda al menos que se haga un compromiso, o un cambio radical de sentimientos. O el mundo deja de ser el mundo, o la Iglesia deha de ser la Iglesia. Debido que ninguna de estas dos contingencias ocurrirán, continuaran siendo enemigos hasta el fin del mundo.

Este combate se hará más y más feroz cuanto mas el mundo se empecine en lograr sus diseños malvados. Por lo tanto la guerra presente es lanzada contra la Iglesia por todo el universo, y por ende, hombres ridiculan las demandas estrictas de la Iglesia, y las representan como incompatibles con la debilidad o flaqueza de la naturaleza humana. Si la Iglesia renunciara sus misterios; si ella solo soltaraa lo shombres de la obligación de obedecer a superiores espirutales, a condesar pecados, a atender la Misa, a ayunar, etc., el mundo se reconciliaría muy pronto con ella. Si tu, mi querido, eres odiado por cuenta de tu vida Cristiana, "regocijate y sé desbordate en felicidad, porque tu premio en el Cielo es muy grande" (Mateo 5: 12).

II. La Iglesia combata las máximas del mundo

La Iglesia aparece ante el mundo con la intención de imponer a los hombres el dulce yugo de Jesucristo. Ella aparece en obediencia a la palabra de Jesucristo, quien dijo: "Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra: Id, pues, y enseña a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo Y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del mundo ". (Mateo 28: 18-20). "Amén, os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado también en el cielo, y todo lo que desate sobre la tierra, será desatado también en el cielo". (Mateo 18:18) ¿Es sorprendente que el mundo se levante contra esta afirmación de la Iglesia y la autoridad de su Fundador, en el lenguaje de esos ciudadanos rebeldes en la parábola evangélica: "No vamos a tener a este hombre Reinando sobre nosotros?" (Lucas 19:14).

A todos los hombres sin excepción, cualquiera que sea su estado de vida, la Iglesia repite las exigencias de su Señor y Maestro. Ella dice con San Juan a los reyes ya los poderosos de la tierra: "No es lícito para ti" (Mateo 14: 4); Y con sus súbditos, dice con el Apóstol: «Teme a Dios, honra al rey». (1 Pedro 2: 17). Ella dice a los ricos: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un hombre rico para entrar en el reino de los cielos". (Mateo 19:24.) Ella refrena a los pobres de la violencia, consolándolos por la afirmación de Jesús, que Lázaro, por haber soportado pacientemente sus sufrimientos, fue llevado por los Santos Ángeles al seno de Abraham. A los orgullosos dice: "A menos que se conviertan y se hagan pequeños, no entrarán en el reino de los cielos". Ella amenaza a todos los pecadores con el castigo eterno. Ahora bien, la naturaleza del hombre es tal que se siente indignado con el reproche y la corrección. "Vosotros me recibisteis como un ángel de Dios, como Cristo Jesús", escribió San Pablo a los Gálatas; "¿Dónde está entonces tu bienaventuranza?, porque te doy testimonio de que, si pudieras hacerlo, te habrías arrancado tus propios ojos y me los hubieras dado, ¿me he convertido en tu enemigo en decirte la verdad?" El gran afecto que estas personas recibieron por el Apóstol, desapareció tan pronto como él les lanzó una palabra de reproche. Tal es el destino de la Iglesia.

El mundo en sus asaltos a la Iglesia es ayudado por el diablo, el príncipe del mundo, que tiembla por continuar su dominio. "¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios, has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?" (Mateo 8:29). Por lo tanto los demonios, gritando, dieron testimonio del poder y la gloria del Señor. Satanás, también conociendo el poder y la gloria de la Iglesia, usa todos los esfuerzos posibles para mantener su dominio, al llevar adelante contra ella una guerra incesante.

No le hagas la guerra a tu Santa Madre, la Iglesia, con una vida pecaminosa y una conducta anticristiana, si no quieres que tus pasiones no te transformen de hijos a enemigos de la Novia de Cristo.

III. La Iglesia no puede ser conquistada por el mundo

Los generosos combatientes nunca harán uso de armas ignominiosas. El mundo, en sus asaltos a la Iglesia, emplea las armas de base de la tergiversación, la calumnia y la fuerza brutal. -Las mentiras históricas sobre la vida de los Papas, la Noche de San Bartolomé, - falsas exposiciones de sus doctrinas, - calumnias contra Sus dignatarios e instituciones religiosas, etc., ¿cuál es la explicación de esta amarga oposición de estas medidas deshonrosas? Es porque sus enemigos saben por una experiencia de dieciocho siglos, que la Iglesia siempre ha sido victoriosa. Y en lugar de reconocer en ella el dedo de Dios, se vuelven más enfurecidos contra ella. Su fuerza y belleza, sin embargo, sólo han sido renovadas y aumentadas por la atroz crueldad de los Judíos, la sangrienta persecución de los gentiles, los cismas y herejías de los niños infieles, las pretensiones de reyes y emperadores.

La hermosa vida de José de Egipto es una verdadera figura de la vida de la Iglesia. "Israel amó a José por encima de todos sus hijos, porque lo tuvo en su vejez, y le hizo una capa de diversos colores, y sus hermanos, viendo que era amado por su padre más que todos sus hijos, No podía hablar pacíficamente con él". ¿Contemplan la Iglesia y el mundo? La Iglesia que es amada por Dios como su esposa y cuerpo místico, vestida con la vestidura más resplandeciente de su gracia, es odiada por los hijos del mundo.

Por visiones maravillosas el Señor reveló la gloria futura de su amado José, de donde, sus hermanos lo odiaban más. "He aquí que viene el soñador, venid, matémosle, y echémoslo en alguna vieja fosa." Y habrían hecho efectivamente su inicuo propósito, pero por los esfuerzos de Judas, su hermano. Las doctrinas de nuestra Iglesia y las promesas hechas a ella por su divino Fundador, son meros sueños vanos a los ojos del mundo, y para probarlos -si es posible- no se aparta de la crueldad. Sin embargo, el hermano protector nunca ha faltado todavía. Después de muchas pruebas, José fue recibido en la corte del rey. (Génesis 41: 42). Al fin, sus hermanos, al punto de morir de hambre, se volvieron a él en busca de ayuda, y los salvó de la muerte. Cuando las miserias y las calamidades abruman a las naciones en castigo de sus crímenes, la Iglesia es una vez más reconocida y alabada como el refugio y la salvación de la humanidad.

Tenemos buenas razones para mirar con confianza hacia el futuro. Cuanto mayores sean las persecuciones, mayores serán sus beneficios y bendiciones. "Como sólo la mujer de Cana tocó a nuestro Señor, mientras la multitud se oprimía contra él, así la Iglesia es presionada por muchos, tocada por pocos". (San Agustín).




 
Por qué el Mundo Continuamente Persigue a la Iglesia

"Y estas cosas te harán, porque no lo conocen al Padre, ni a mi. Pero de estas cosas te he dicho; que, cuando la hora de ellos ha de llegar, te podras acordar que te lo dije." (San Juan 15: 3,4)


Originando del cumplimiento de esta profecía está manifestado el hecho que quien la hizo predijo el futuro. Se ha logrado en los Apóstoles, cuyas luchas y sufrimientos las describe San Pablo de esta manera: "Dios ha enviado a nosotros Apóstoles, los más recientes, como si fueramos, por decirlo así, hombres destinados a la muerte; esto es porque somos como reducidos a un espectáculo para el mundo, para los ángeles, y para los hombres ... somos hechos en la basura de este mundo, el rechazo por parte de todos, hasta ahora" (1 Corintianos 4: 9-13) Esta profecía no fue previsto simplemente para los Apóstoles, sino para toda la Iglesia en todas las épocas. Y esto se ha cumplido a traves de todos los siglos de su existencia, desde la persecuciones sangrientas de los primeros siglos hasta las maquinaciones infernales de nuestros días actuales. Entonces, ¿cual es la razon por que esta persecución continua? Sin mencionar que en la providencia de Dios la verdad y gloria de la Iglesia son manifestadas de esta forma, y los siguientes motivos le son asignados:

I. La Iglesia no es una niña del mundo;
II. Ella combata las máximas del mundo; y
III. Ella no puede ser conquistada por el mundo.

I. La Iglesia no es una niña del mundo; Su Origen proviene del Cielo.

El mundo no antagoniza a la Iglesia porque cree que ella es merecedora de odio. Acaso, ¿que crímenes ha cometido esta hija del Cielo? Para ella, las palabras sobre su Esposo las cuales la describen concordan correctamente: "Él andó por doquier obrando el bien, curando a todos ... ya que Dios estaba con Él" (Hechos 10: 38) Hasta desde un punto de visto temporal, la Iglesia es la mayor benefactora de la humanidad. "Si no hubiera sido por la Iglesia, Europa se hubiera convertido en una presa de la tiranía de déspotas, el teatro de guerras perpetuas, o el selva salvaje para los Mogols." (Las palabras de Herder, ¡un Protestante!)

El verdadero motivo de la guerra del mundo contra la Iglesia es por el hecho que ella no es uno de sus miembros. Como su Divino Maestro, ella descendió a nosotros de un mundo mejor y, por lo tanto, es dotada con un espíritu opuesto al espíritu del mundo (Juan 15: 18,19). "Si el mundo te odia, sepas que me odió a mi antes que te odiara a ti. Si hubieras pertenecido al mundo, el mundo te amaría por ser uno de los suyos; pero porque no eres parte del mundo, sino que has elegido estar fuera del mundo, entonces, el mundo te odia." El mundo persiguió a nuestro Salvador, en su tierna infancia, en su madurez, y luego de muchos ultrakes e insultos, finalmente, lo crucificó. "El sirviente no es mas grandioso que su amo."

Por esta razón, el espíritu del mundo se opone amargamente al espíritu de la Iglesia.

San Juan ha explicado el espíritu del mundo con estas pocas palabras: "Si cualquier hombre ama el mundo, la caridad del Padre no está en el. Por todo lo que está en el mundo, es la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y el orgullo de la vida; todo esto no es del Padre, sino del mundo" (1 Juan 2: 15,16). Estas son las tres fuentes sucias y envenenosas de las cuales se originan todos los deseos mundanales.

La Iglesia exhorta a sus hijos, si desean ser miembros vivientes del sacratisimo cuerpo de Jesucristo, a no ceder a la concupiscencia de la carne, ni a amarrar sus corazones a cosas pereceeras, sino en vez a conquistar el orgullo con la lista obediencia a Dios y sus representantes en la tierra.

Por lo tanto, el mundo siempre será hostil a la Iglesia. La caridad o amistad no puede existir entre personas con espíritus y ocupaciones opuestas. "Predicamops a Cristo crucificado; esto es una traba para los Judios; para los Gentiles, una tonteria; pero a los que son llamados, es el poder de Dios, y la sabiduría de Dios" (1 Corintios 1: 23,24). En este sentido, entendemos las palabras de nuestro Salvador: "No piensen que he venido a traer paz sobre la tierra; he venido no para traer paz, sino la espada. Es que he venido para colocar a un hombre en desacuerdo con su padre, y a una hija en contra de su madre, y una nuera en contra de su suegra" (Mateo 10: 34-36).

De todo esto se deduce lo siguiente:

Que una reconciliación entre el mundo y Cristo no puede ser lograda al menos que se haga un compromiso, o un cambio radical de sentimientos. O el mundo deja de ser el mundo, o la Iglesia deha de ser la Iglesia. Debido que ninguna de estas dos contingencias ocurrirán, continuaran siendo enemigos hasta el fin del mundo.

Este combate se hará más y más feroz cuanto mas el mundo se empecine en lograr sus diseños malvados. Por lo tanto la guerra presente es lanzada contra la Iglesia por todo el universo, y por ende, hombres ridiculan las demandas estrictas de la Iglesia, y las representan como incompatibles con la debilidad o flaqueza de la naturaleza humana. Si la Iglesia renunciara sus misterios; si ella solo soltaraa lo shombres de la obligación de obedecer a superiores espirutales, a condesar pecados, a atender la Misa, a ayunar, etc., el mundo se reconciliaría muy pronto con ella. Si tu, mi querido, eres odiado por cuenta de tu vida Cristiana, "regocijate y sé desbordate en felicidad, porque tu premio en el Cielo es muy grande" (Mateo 5: 12).

II. La Iglesia combata las máximas del mundo

La Iglesia aparece ante el mundo con la intención de imponer a los hombres el dulce yugo de Jesucristo. Ella aparece en obediencia a la palabra de Jesucristo, quien dijo: "Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra: Id, pues, y enseña a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo Y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del mundo ". (Mateo 28: 18-20). "Amén, os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado también en el cielo, y todo lo que desate sobre la tierra, será desatado también en el cielo". (Mateo 18:18) ¿Es sorprendente que el mundo se levante contra esta afirmación de la Iglesia y la autoridad de su Fundador, en el lenguaje de esos ciudadanos rebeldes en la parábola evangélica: "No vamos a tener a este hombre Reinando sobre nosotros?" (Lucas 19:14).

A todos los hombres sin excepción, cualquiera que sea su estado de vida, la Iglesia repite las exigencias de su Señor y Maestro. Ella dice con San Juan a los reyes ya los poderosos de la tierra: "No es lícito para ti" (Mateo 14: 4); Y con sus súbditos, dice con el Apóstol: «Teme a Dios, honra al rey». (1 Pedro 2: 17). Ella dice a los ricos: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un hombre rico para entrar en el reino de los cielos". (Mateo 19:24.) Ella refrena a los pobres de la violencia, consolándolos por la afirmación de Jesús, que Lázaro, por haber soportado pacientemente sus sufrimientos, fue llevado por los Santos Ángeles al seno de Abraham. A los orgullosos dice: "A menos que se conviertan y se hagan pequeños, no entrarán en el reino de los cielos". Ella amenaza a todos los pecadores con el castigo eterno. Ahora bien, la naturaleza del hombre es tal que se siente indignado con el reproche y la corrección. "Vosotros me recibisteis como un ángel de Dios, como Cristo Jesús", escribió San Pablo a los Gálatas; "¿Dónde está entonces tu bienaventuranza?, porque te doy testimonio de que, si pudieras hacerlo, te habrías arrancado tus propios ojos y me los hubieras dado, ¿me he convertido en tu enemigo en decirte la verdad?" El gran afecto que estas personas recibieron por el Apóstol, desapareció tan pronto como él les lanzó una palabra de reproche. Tal es el destino de la Iglesia.

El mundo en sus asaltos a la Iglesia es ayudado por el diablo, el príncipe del mundo, que tiembla por continuar su dominio. "¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios, has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?" (Mateo 8:29). Por lo tanto los demonios, gritando, dieron testimonio del poder y la gloria del Señor. Satanás, también conociendo el poder y la gloria de la Iglesia, usa todos los esfuerzos posibles para mantener su dominio, al llevar adelante contra ella una guerra incesante.

No le hagas la guerra a tu Santa Madre, la Iglesia, con una vida pecaminosa y una conducta anticristiana, si no quieres que tus pasiones no te transformen de hijos a enemigos de la Novia de Cristo.

III. La Iglesia no puede ser conquistada por el mundo

Los generosos combatientes nunca harán uso de armas ignominiosas. El mundo, en sus asaltos a la Iglesia, emplea las armas de base de la tergiversación, la calumnia y la fuerza brutal. -Las mentiras históricas sobre la vida de los Papas, la Noche de San Bartolomé, - falsas exposiciones de sus doctrinas, - calumnias contra Sus dignatarios e instituciones religiosas, etc., ¿cuál es la explicación de esta amarga oposición de estas medidas deshonrosas? Es porque sus enemigos saben por una experiencia de dieciocho siglos, que la Iglesia siempre ha sido victoriosa. Y en lugar de reconocer en ella el dedo de Dios, se vuelven más enfurecidos contra ella. Su fuerza y belleza, sin embargo, sólo han sido renovadas y aumentadas por la atroz crueldad de los Judíos, la sangrienta persecución de los gentiles, los cismas y herejías de los niños infieles, las pretensiones de reyes y emperadores.

La hermosa vida de José de Egipto es una verdadera figura de la vida de la Iglesia. "Israel amó a José por encima de todos sus hijos, porque lo tuvo en su vejez, y le hizo una capa de diversos colores, y sus hermanos, viendo que era amado por su padre más que todos sus hijos, No podía hablar pacíficamente con él". ¿Contemplan la Iglesia y el mundo? La Iglesia que es amada por Dios como su esposa y cuerpo místico, vestida con la vestidura más resplandeciente de su gracia, es odiada por los hijos del mundo.

Por visiones maravillosas el Señor reveló la gloria futura de su amado José, de donde, sus hermanos lo odiaban más. "He aquí que viene el soñador, venid, matémosle, y echémoslo en alguna vieja fosa." Y habrían hecho efectivamente su inicuo propósito, pero por los esfuerzos de Judas, su hermano. Las doctrinas de nuestra Iglesia y las promesas hechas a ella por su divino Fundador, son meros sueños vanos a los ojos del mundo, y para probarlos -si es posible- no se aparta de la crueldad. Sin embargo, el hermano protector nunca ha faltado todavía. Después de muchas pruebas, José fue recibido en la corte del rey. (Génesis 41: 42). Al fin, sus hermanos, al punto de morir de hambre, se volvieron a él en busca de ayuda, y los salvó de la muerte. Cuando las miserias y las calamidades abruman a las naciones en castigo de sus crímenes, la Iglesia es una vez más reconocida y alabada como el refugio y la salvación de la humanidad.

Tenemos buenas razones para mirar con confianza hacia el futuro. Cuanto mayores sean las persecuciones, mayores serán sus beneficios y bendiciones. "Como sólo la mujer de Cana tocó a nuestro Señor, mientras la multitud se oprimía contra él, así la Iglesia es presionada por muchos, tocada por pocos". (San Agustín).




 
Por qué el Mundo Continuamente Persigue a la Iglesia

"Y estas cosas te harán, porque no lo conocen al Padre, ni a mi. Pero de estas cosas te he dicho; que, cuando la hora de ellos ha de llegar, te podras acordar que te lo dije." (San Juan 15: 3,4)


Originando del cumplimiento de esta profecía está manifestado el hecho que quien la hizo predijo el futuro. Se ha logrado en los Apóstoles, cuyas luchas y sufrimientos las describe San Pablo de esta manera: "Dios ha enviado a nosotros Apóstoles, los más recientes, como si fueramos, por decirlo así, hombres destinados a la muerte; esto es porque somos como reducidos a un espectáculo para el mundo, para los ángeles, y para los hombres ... somos hechos en la basura de este mundo, el rechazo por parte de todos, hasta ahora" (1 Corintianos 4: 9-13) Esta profecía no fue previsto simplemente para los Apóstoles, sino para toda la Iglesia en todas las épocas. Y esto se ha cumplido a traves de todos los siglos de su existencia, desde la persecuciones sangrientas de los primeros siglos hasta las maquinaciones infernales de nuestros días actuales. Entonces, ¿cual es la razon por que esta persecución continua? Sin mencionar que en la providencia de Dios la verdad y gloria de la Iglesia son manifestadas de esta forma, y los siguientes motivos le son asignados:

I. La Iglesia no es una niña del mundo;
II. Ella combata las máximas del mundo; y
III. Ella no puede ser conquistada por el mundo.

I. La Iglesia no es una niña del mundo; Su Origen proviene del Cielo.

El mundo no antagoniza a la Iglesia porque cree que ella es merecedora de odio. Acaso, ¿que crímenes ha cometido esta hija del Cielo? Para ella, las palabras sobre su Esposo las cuales la describen concordan correctamente: "Él andó por doquier obrando el bien, curando a todos ... ya que Dios estaba con Él" (Hechos 10: 38) Hasta desde un punto de visto temporal, la Iglesia es la mayor benefactora de la humanidad. "Si no hubiera sido por la Iglesia, Europa se hubiera convertido en una presa de la tiranía de déspotas, el teatro de guerras perpetuas, o el selva salvaje para los Mogols." (Las palabras de Herder, ¡un Protestante!)

El verdadero motivo de la guerra del mundo contra la Iglesia es por el hecho que ella no es uno de sus miembros. Como su Divino Maestro, ella descendió a nosotros de un mundo mejor y, por lo tanto, es dotada con un espíritu opuesto al espíritu del mundo (Juan 15: 18,19). "Si el mundo te odia, sepas que me odió a mi antes que te odiara a ti. Si hubieras pertenecido al mundo, el mundo te amaría por ser uno de los suyos; pero porque no eres parte del mundo, sino que has elegido estar fuera del mundo, entonces, el mundo te odia." El mundo persiguió a nuestro Salvador, en su tierna infancia, en su madurez, y luego de muchos ultrakes e insultos, finalmente, lo crucificó. "El sirviente no es mas grandioso que su amo."

Por esta razón, el espíritu del mundo se opone amargamente al espíritu de la Iglesia.

San Juan ha explicado el espíritu del mundo con estas pocas palabras: "Si cualquier hombre ama el mundo, la caridad del Padre no está en el. Por todo lo que está en el mundo, es la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y el orgullo de la vida; todo esto no es del Padre, sino del mundo" (1 Juan 2: 15,16). Estas son las tres fuentes sucias y envenenosas de las cuales se originan todos los deseos mundanales.

La Iglesia exhorta a sus hijos, si desean ser miembros vivientes del sacratisimo cuerpo de Jesucristo, a no ceder a la concupiscencia de la carne, ni a amarrar sus corazones a cosas pereceeras, sino en vez a conquistar el orgullo con la lista obediencia a Dios y sus representantes en la tierra.

Por lo tanto, el mundo siempre será hostil a la Iglesia. La caridad o amistad no puede existir entre personas con espíritus y ocupaciones opuestas. "Predicamops a Cristo crucificado; esto es una traba para los Judios; para los Gentiles, una tonteria; pero a los que son llamados, es el poder de Dios, y la sabiduría de Dios" (1 Corintios 1: 23,24). En este sentido, entendemos las palabras de nuestro Salvador: "No piensen que he venido a traer paz sobre la tierra; he venido no para traer paz, sino la espada. Es que he venido para colocar a un hombre en desacuerdo con su padre, y a una hija en contra de su madre, y una nuera en contra de su suegra" (Mateo 10: 34-36).

De todo esto se deduce lo siguiente:

Que una reconciliación entre el mundo y Cristo no puede ser lograda al menos que se haga un compromiso, o un cambio radical de sentimientos. O el mundo deja de ser el mundo, o la Iglesia deha de ser la Iglesia. Debido que ninguna de estas dos contingencias ocurrirán, continuaran siendo enemigos hasta el fin del mundo.

Este combate se hará más y más feroz cuanto mas el mundo se empecine en lograr sus diseños malvados. Por lo tanto la guerra presente es lanzada contra la Iglesia por todo el universo, y por ende, hombres ridiculan las demandas estrictas de la Iglesia, y las representan como incompatibles con la debilidad o flaqueza de la naturaleza humana. Si la Iglesia renunciara sus misterios; si ella solo soltaraa lo shombres de la obligación de obedecer a superiores espirutales, a condesar pecados, a atender la Misa, a ayunar, etc., el mundo se reconciliaría muy pronto con ella. Si tu, mi querido, eres odiado por cuenta de tu vida Cristiana, "regocijate y sé desbordate en felicidad, porque tu premio en el Cielo es muy grande" (Mateo 5: 12).

II. La Iglesia combata las máximas del mundo

La Iglesia aparece ante el mundo con la intención de imponer a los hombres el dulce yugo de Jesucristo. Ella aparece en obediencia a la palabra de Jesucristo, quien dijo: "Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra: Id, pues, y enseña a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo Y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del mundo ". (Mateo 28: 18-20). "Amén, os digo que todo lo que atéis en la tierra será atado también en el cielo, y todo lo que desate sobre la tierra, será desatado también en el cielo". (Mateo 18:18) ¿Es sorprendente que el mundo se levante contra esta afirmación de la Iglesia y la autoridad de su Fundador, en el lenguaje de esos ciudadanos rebeldes en la parábola evangélica: "No vamos a tener a este hombre Reinando sobre nosotros?" (Lucas 19:14).

A todos los hombres sin excepción, cualquiera que sea su estado de vida, la Iglesia repite las exigencias de su Señor y Maestro. Ella dice con San Juan a los reyes ya los poderosos de la tierra: "No es lícito para ti" (Mateo 14: 4); Y con sus súbditos, dice con el Apóstol: «Teme a Dios, honra al rey». (1 Pedro 2: 17). Ella dice a los ricos: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un hombre rico para entrar en el reino de los cielos". (Mateo 19:24.) Ella refrena a los pobres de la violencia, consolándolos por la afirmación de Jesús, que Lázaro, por haber soportado pacientemente sus sufrimientos, fue llevado por los Santos Ángeles al seno de Abraham. A los orgullosos dice: "A menos que se conviertan y se hagan pequeños, no entrarán en el reino de los cielos". Ella amenaza a todos los pecadores con el castigo eterno. Ahora bien, la naturaleza del hombre es tal que se siente indignado con el reproche y la corrección. "Vosotros me recibisteis como un ángel de Dios, como Cristo Jesús", escribió San Pablo a los Gálatas; "¿Dónde está entonces tu bienaventuranza?, porque te doy testimonio de que, si pudieras hacerlo, te habrías arrancado tus propios ojos y me los hubieras dado, ¿me he convertido en tu enemigo en decirte la verdad?" El gran afecto que estas personas recibieron por el Apóstol, desapareció tan pronto como él les lanzó una palabra de reproche. Tal es el destino de la Iglesia.

El mundo en sus asaltos a la Iglesia es ayudado por el diablo, el príncipe del mundo, que tiembla por continuar su dominio. "¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios, has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?" (Mateo 8:29). Por lo tanto los demonios, gritando, dieron testimonio del poder y la gloria del Señor. Satanás, también conociendo el poder y la gloria de la Iglesia, usa todos los esfuerzos posibles para mantener su dominio, al llevar adelante contra ella una guerra incesante.

No le hagas la guerra a tu Santa Madre, la Iglesia, con una vida pecaminosa y una conducta anticristiana, si no quieres que tus pasiones no te transformen de hijos a enemigos de la Novia de Cristo.

III. La Iglesia no puede ser conquistada por el mundo

Los generosos combatientes nunca harán uso de armas ignominiosas. El mundo, en sus asaltos a la Iglesia, emplea las armas de base de la tergiversación, la calumnia y la fuerza brutal. -Las mentiras históricas sobre la vida de los Papas, la Noche de San Bartolomé, - falsas exposiciones de sus doctrinas, - calumnias contra Sus dignatarios e instituciones religiosas, etc., ¿cuál es la explicación de esta amarga oposición de estas medidas deshonrosas? Es porque sus enemigos saben por una experiencia de dieciocho siglos, que la Iglesia siempre ha sido victoriosa. Y en lugar de reconocer en ella el dedo de Dios, se vuelven más enfurecidos contra ella. Su fuerza y belleza, sin embargo, sólo han sido renovadas y aumentadas por la atroz crueldad de los Judíos, la sangrienta persecución de los gentiles, los cismas y herejías de los niños infieles, las pretensiones de reyes y emperadores.

La hermosa vida de José de Egipto es una verdadera figura de la vida de la Iglesia. "Israel amó a José por encima de todos sus hijos, porque lo tuvo en su vejez, y le hizo una capa de diversos colores, y sus hermanos, viendo que era amado por su padre más que todos sus hijos, No podía hablar pacíficamente con él". ¿Contemplan la Iglesia y el mundo? La Iglesia que es amada por Dios como su esposa y cuerpo místico, vestida con la vestidura más resplandeciente de su gracia, es odiada por los hijos del mundo.

Por visiones maravillosas el Señor reveló la gloria futura de su amado José, de donde, sus hermanos lo odiaban más. "He aquí que viene el soñador, venid, matémosle, y echémoslo en alguna vieja fosa." Y habrían hecho efectivamente su inicuo propósito, pero por los esfuerzos de Judas, su hermano. Las doctrinas de nuestra Iglesia y las promesas hechas a ella por su divino Fundador, son meros sueños vanos a los ojos del mundo, y para probarlos -si es posible- no se aparta de la crueldad. Sin embargo, el hermano protector nunca ha faltado todavía. Después de muchas pruebas, José fue recibido en la corte del rey. (Génesis 41: 42). Al fin, sus hermanos, al punto de morir de hambre, se volvieron a él en busca de ayuda, y los salvó de la muerte. Cuando las miserias y las calamidades abruman a las naciones en castigo de sus crímenes, la Iglesia es una vez más reconocida y alabada como el refugio y la salvación de la humanidad.

Tenemos buenas razones para mirar con confianza hacia el futuro. Cuanto mayores sean las persecuciones, mayores serán sus beneficios y bendiciones. "Como sólo la mujer de Cana tocó a nuestro Señor, mientras la multitud se oprimía contra él, así la Iglesia es presionada por muchos, tocada por pocos". (San Agustín).




 
 
 

 
 

Detalle del techo de la Habitación de Constantino, Triunfo de la Religión Cristiana de Tommaso Laureti (1530-1602); 1582-85; Museos del Vaticano, Ciudad del Vaticano, Italia
commons.wikimedia.org
 
 
 
 
 
El Triunfo de la Iglesia Catolica y por qué es perseguida


 
 

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X
OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
X
HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
X
APOSTLE'S CREED

I believe in God, the Father Almighty Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen


[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May then reset in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

X
PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
X
AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
X
CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.