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"Si, es momento para que todos nosotros lo amemos a Dios y que cuidemos a nuestra alma inmortal"
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"Si, es momento para que todos nosotros lo amemos a Dios y que cuidemos a nuestra alma inmortal"
 
 
 

 
 

El Juicio Final de Stefan Lochner (1410-1451); 1435; Museo Wallraf-Richartz, Cologne, Alemani
commons.wikimedia.org
 
 
Solicitud para la Salvación Eterna (Fragmento)
por Obispo Ehrler, 1891

El Cuidado para tu Eterna Salvación es:

I. Lo más necesario
II. Lo más sublime
III. El deber mas dulce de nuestra vida.

I. El cuidado de tu alma es el deber más necesario de nuestra vida.

1. Todos los otros cuidados que colman nuestra atención tienen referencias a las cosas perecedoras de esta vida terrestre. Pero, ¿pudes nombrarme un cuidado o deber más urgente e importante que el de nuestra eterna salvación? Todos los otros cuidados son meramente transitivos, superficiales, triviales; el cuidado de nustras almas involucra nuestros intereses más profundos y santos, la decision de nuestra suerte para toda la eternidad. Dentro de no muchos años más, este cuerpo nuestro, el objeto de ¡tanta! solicitud, al cual alimentamos y vestimos tan cuidadosamente, regresará al polvo. Los bienes y gozos de la vida son como polvo brillante, el cual será barrido por la tormenta que vendrá antes del Juicio General, y el cual es de ningun valor ante los ojos de Dios y sus Santos. Los amigos y parientes, cuyo bienestar es muy querido en nuestro corazón, son poco más que conocidos transitorios que conocemos y luego nos separamos en un hotel pasajero, brindándoles un adios despues de un breve tiempo juntos. "Yo he visto todas las cosas hechas bajo el sol, y mira, todo es vanidad y enfado del espíritu." (Eccles. 1:14) En cambio, nuestras almas no han de morir ni decaer. La eterna felicidad o miseria de nuestras almas depende en el cuidado o falta de tal que les manifestamos. ¿Hay acaso una alguna necesidad mas grande que la de cuidar a nuestras almas inmortales?

2. Este asunto no pude ser descuidado sin incurrir el peor daño. Muchos males pueden acompañar el descuido o la conducta abandonada de nuestros asuntos terrenales, pero las calamidades temporales raramente son irreemediables o totalmente deprivados de algun bien. Raramente existe una calamidad terrenal que ni puede ser reparada o, prontamente sea olvidada. Podrás recuperar bienes perdidos, o ganar bienes aún mas grandes. Otros amigos mejores pueden suplantar a los que lamentás haber perdido; y, la salud más delicada pude ser restaurada. El hombre puede recuperar todas las cosas temporales, o al contrario, puede consolarse con la esperanza de mas grandes posesiones y cosas en el futuro. Pero si, por indiferencia, perdemos a nuestro alma, perdemos todo -- y ¡lo Perdemos Para Siempre! Nada puede compensarte por esta pérdida o miseria. Ni un solo momento de tiempo malgastado en cualquier otra ocupación que no es el cuidado de nuestras almas, se nos será devuelto por segunda vez. Aquel que no salva su alma para la vida eterna en este corto periodo de tiempo otorgado, es expulsado a la oscuridad externa. El o ella es como una rama cortada de la vid para ser lanzado al fuego. Como las vírgenes ingenuas, la persona se encuentra sin una cámara nupcial cuya puerta nunca se le abrirá; como en el caso del sirviente infructífero, quien enterró su moneda, la cual es entregada a las manos de otro. ¿Acaso hay algun otro cuidado de un interés más importante que este?

3. Este cuidado no permite ni demora ni sustituto. El tiempo vuela con la velocidad de un relámpago, y nosotros no debemos desperdiciar ni una sola hora. Lo que se pospone, ya se ha perdido. Lo que se descuida hoy, no puede ser recuperado mañana. No hay ni mañana, ni el próximo día; solo existe el día de hoy y el momento de ahora. Tampoco puedes emplear un sustituto en esta materia. Yo mismo--ustedes mismos--tienen que salvar el alma inmortal que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. Ni importa si tuviste un gran séquito de sirvientes, si tuviste el comando sobre miles: ni uno ni todos de esas grandes armadas de subordinados podrían aliviarte de este importante deber. No mi amigo; en la tierra o en el Cielo, nadie puede tomar tu lugar en este interés monumental.

4. ¿Que nos dice las Sagradas Escrituras de este cuidado tan necesario? "¡Marta, Marta! tu prestas cuidado, y estáis preocupada por muchas cosas. Pero una cosa es necesaria (San Lucas 10: 41-42)." Marta está cumpliendo los santos deberes de hospitalidad para Cristo, pero sin embargo El le dice: "Pero una cosa es necesaria." "¿Que provecho le hará a un hombre si el gana el mundo entero, y pierde su propio alma? (San Mateo 8 : 33)?" ¡Ay! Donde están aquellos que a diario se plantean esta pregunta: "¿Que hé de hacer, para que yo pueda tener vida eterna?" (San Mateo 19: 16)?

II. El cuidado de nuestra alma es no solo lo más necesario, sino tambien la empresa y el deber más sublime de nuestra vida.

1. ¿Cual es el valor del alma para los ojos del mundo? En el juicio mundanal, un alma es de poco o no valor. Innumerables cantidades de hombres atraviesan la vida en la pobreza y la necesidad, cubiertos con trapos miserables. El mundo los pasa de lado, despectivamente. Grandes armadas son conducidas a la batalla, y una bola de cañón las atropella a montón, tal como un guadaña corta el pasto en el campo. Una vez mas, milliones están atados a las cadenas de la esclavitud y solo son preciados, como aniumales, por su belleza o fuerza física. Cientos y miles son empleados en el aire pestoso y enfermizo de las moleduras y fábricas, las cuales lentamente y seguramente envenena sus vidas, para que otros puedan virir con comodidad y lujo, o para que el capital de los empleadores crezca. ¡Dios mio! ¿Que valor tiene un hombre para los ojos del mundo? Es una criatura sin valor--y se lo hace aún más desgraciado por la ruina que el pecado le trae a su alma. Por un placer transitorio, para la gratificación de una lujuria sensual, algunos hombres están listos para vender sus almas al demonio, como Judas fue a vender a su Señor y Amo por treinta piezas de plata.

2. ¿Pero que es un alma humana para los ojos de Dios? Una joya de tal valor que el razonamiento humano no lo puede comprender.

(a.) Desde la eternidad, el alma del hombre fue el objeto de los pensamientos de Dios. El hizo al alma de acuerdo a Su propia imagen y similitud; por cuya razón, el alma sobrepasa en belleza y dignidad todas las cosas visibles. El construyó el universo para el alma, para guiarla, como una reina, a Su palacio. Todas las cosas visibles han sido asignadas a su servicio.

(b.) El Hijo de Dios dejó detrás la gloria de Su Padre, se hizo hombre, y acogió una vida de pobreza y sufrimiento por nuestras almas. Desparramó Su Preciosa Sangre para lavar nuestros almas del pecado. Para nuestras almas El estableció Su Iglesia, y vive día y noche en el Sacratísimo Sacramento del Altar, como una renovación sin cesar de Su amor a nuestras almas.

(c.) El Espíritu Santo ha consagrado el alma humana a Su templo, para así poder hacer Su morada en ella, con el Padre y el Hijo. La ha adornado con los dones mas preciosos de Su gracia; El desciende a ella en un flujo séptuplo, iluminandola con los rayos de Su sabiduría. El es su consolador y su fortaleza. El apoya y proteje la Iglesia del error, para que ella pueda continuar en su eficacia para la salvación de la humanidad hasta el fin del tiempo.

(d.) Como si esto no fuese suficiente, Dios mueve, por decirlo asi, a los Cielos, para que El pueda salvar a nuestra alma, Su amada esposa, y la proteja al enviarle sus bienaventurados espíritus. El le dá al alma el nombre de un Santo, quien El designa para protejerla como su patrón; y finalmente, El le encomienda al cuidado de un ángel guardián. ¿Podría Dios hacer mas para mostrarnos el valor de nuestra alma?

3. ¿Y que valor le da el diablo a un alma humana? Está dispuesto a pagar un gran precio por ella; está dispuesto a darle todos los reinos del mundo y la gloria perteneciente al mundo.

4. ¿Y que es lo que los hombres piensan del alma que es tan valorado por Dios y el malvado? ¡Ay! Como se portan con gran tontería las grandes masas de hombres! Viven como si no tuvieran almas. Intercambian ese precioso tesoro por las cosas perecederas de este mundo, por un puñado de cebada y un pedazo de pan; para un gozo pecaminoso. Canjean la esposa del Cielo, sus almas, encomendadas a su cuidado, para la gratificación de una baja pasión.

III. El cuidado de nuestra alma, a través de la misericordia de Dios es, al mismo tiempo, liviano y dulce. Convencidos como estamos del valor de nuestra alma, ningun sacrificio debe ser demasiado grande; ningun labor demasiado duro, si es para la salvación del alma. No obstante, el Señor ha hecho liviano y dulce el cuidado de nuestro alma. "Ven a mi, todos los que laboran, y estan cargados pesadamente, y los refrescaré. Mi yugo es dulce y mi carga es liviana" (San Mateo, 11:28,30). El llama Su servicio y el cuidado para la salvación de nuestro alma, una carga y un yugo, pero declara asimismo que será el gozo y la delicia la porción de aquel que ama esta carga, y lleva su yugo alegremente, hasta el final.

1. ¿Que requiere el Señor de nosotros para salvar a nuestas almas?

(a.) Una fe firme y viva en Su Santa Palabra, anunciada por Sus propios labios divinos, o por la boca de su Iglesia infalible. ¿Es este un sacrificio demasiado enorme y opresivo? ¿No es la fe la luz de la vida, nuestra fortaleza en cada dificultad y prueba? ¿Acaso no es nuestra esperanza y consuelo en la oscura y amarga hora de nuestra muerte? La fe hace hermosa nuestra vida, y derrama paz celestial dentro de nuestros corazones. ¡Quan míseros y desgradiados seríamos si fueramos deprivados de esta luz y bálsamo! Deberíamos exclamar junto a San Pedro "Señor, ¿a quien vamos a recurrir? Tú tienes las palabras de la vida eterna" (San Juan 6:69).

(b.) Dios nos manda amarlo con todo nuestro corazón, con todo nuestra alma, y con toda nuestra fuerza. ¿Es esto dificil o imposible? ¿No es Él el Ser Supremo, y el mejor de los Padres? ¿No es Él el Ser mas amable, merecedor y digno de todos nuestros afectos? ¿Y acaso no somos felices en Su amor?

(c.) El nos manda a cumplir sus mandamientos. "Si tu has de entrar a la vida, obedece los mandamientos" (San Mateo 19:17). Ellos son la fundación de nuestra felicidad, aqui y en el mas allá. Y si algunos mandamientos requieren un sacrificio: ¿no es cada sacrificio hecho por el amor a Dios, la fuente de nuevas alegrías?

2. Cristo mismo ya ha hecho la mayor parte del trabajo para nuestra salvación. "He de venir y curarlo", el Señor le dijo al Centurión, quien le había implorado que dijera una sola palabra a la distancia para curarlo a su sirviente. "Yo mismo vendré y la curaré", dijo el Hijo de Dios, cuando estaba por liberar nuestro alma del pecado y la perdición. Y Él ha sanado nuestro alma al cumplir con la ley entera para que no nos quedara nada más que hacer que simplemente participar en Sus méritos. ¿"Él quien ni ahorró a Su propio Hijo, sino que lo entregó a las alturas para todos nosotros, ¿como no ha podido El también, con Él, darnos todo?" (Romanos 8:32)? Para lo que nos falte hacer, el Señor nos ayudará a lograrlo dándonos Su gracia; y, fortificados con esa gracia, podremos exclamar juntos con San Pablo: "Yo puedo hacer todas ls cosas con Él, quien me fortalece" (Fil. 4:13).

3. Es más, nuestro Señor nos ha prometido solemnemente que El nos dará una recompensa eterna por todo esfuerzo hecho con amor hacia Él.. "Aquel que ha de perseverar hasta el final, ha de ser salvado (San Mateo 10:22). "A el que vence, Yo he de darle la maná oculta" (Apoc. 2:17). Ningun labor hecho, ningun sacrificio hecho por Dios y la salvación de nuestra alma, es en vano o sin dar fruto. "Nuestra tribulación actual, la cual es momentánea y leve, obra por nosotros - en una medida excepcional - el logro de una recompensa con un valor eterno de gloria" (2 Cor. 4:17,18). ¿Que es lo que harán los hombres en la espera de una recompensa? ¡Y cuantas pocas veces vale la pena la recompensa prometida con tanto trabajo! El mar oculta en su seno una ruina magistral de tesoros náufragos; pero el océano de la vida humana oculta en sus profundidades ruinas aún más grandes de esperanzas desilucionadas y labores sin fruto: muchos hombres, que nunca se cansan de lanzar sus frágiles barcas en el mismo mar traicionero e inestable; pero no importa que pérdida o ruina vendrá sobre las cosas temporales, Dios nunca decepciona las esperanzas del hombre con el asunto vital de la salvación de su alma.

Cuando Jacob habia servido a Labán, su suegro, por largo tiempo, se acercó a él y le dijo: "Tú sabes como te he servido, y cuan grandiosa han sido tus bienes, gracias al esfuerzo de mis manos. Es razonable, por lo tanto, que yo pueda ahora proveer para mi propia casa" (Gen. 30:29,30). Deja que este sea el sentimiento con el cual tu empiezas este Año Nuevo: "Durante muchos, muchos años yo he servido al mundo y al pecado. Es razonable, por lo tanto, que yo ahora debo proveer para mi propia casa." Si, es momento para que todos nosotros lo amemos a Dios y que cuidemos a nuestra alma inmortal. Amén.

Traducido del Inglés por Jan Paul von Wendt - catholicharboroffaithandmorals.com


 
Solicitud para la Salvación Eterna (Fragmento)
por Obispo Ehrler, 1891

El Cuidado para tu Eterna Salvación es:

I. Lo más necesario
II. Lo más sublime
III. El deber mas dulce de nuestra vida.

I. El cuidado de tu alma es el deber más necesario de nuestra vida.

1. Todos los otros cuidados que colman nuestra atención tienen referencias a las cosas perecedoras de esta vida terrestre. Pero, ¿pudes nombrarme un cuidado o deber más urgente e importante que el de nuestra eterna salvación? Todos los otros cuidados son meramente transitivos, superficiales, triviales; el cuidado de nustras almas involucra nuestros intereses más profundos y santos, la decision de nuestra suerte para toda la eternidad. Dentro de no muchos años más, este cuerpo nuestro, el objeto de ¡tanta! solicitud, al cual alimentamos y vestimos tan cuidadosamente, regresará al polvo. Los bienes y gozos de la vida son como polvo brillante, el cual será barrido por la tormenta que vendrá antes del Juicio General, y el cual es de ningun valor ante los ojos de Dios y sus Santos. Los amigos y parientes, cuyo bienestar es muy querido en nuestro corazón, son poco más que conocidos transitorios que conocemos y luego nos separamos en un hotel pasajero, brindándoles un adios despues de un breve tiempo juntos. "Yo he visto todas las cosas hechas bajo el sol, y mira, todo es vanidad y enfado del espíritu." (Eccles. 1:14) En cambio, nuestras almas no han de morir ni decaer. La eterna felicidad o miseria de nuestras almas depende en el cuidado o falta de tal que les manifestamos. ¿Hay acaso una alguna necesidad mas grande que la de cuidar a nuestras almas inmortales?

2. Este asunto no pude ser descuidado sin incurrir el peor daño. Muchos males pueden acompañar el descuido o la conducta abandonada de nuestros asuntos terrenales, pero las calamidades temporales raramente son irreemediables o totalmente deprivados de algun bien. Raramente existe una calamidad terrenal que ni puede ser reparada o, prontamente sea olvidada. Podrás recuperar bienes perdidos, o ganar bienes aún mas grandes. Otros amigos mejores pueden suplantar a los que lamentás haber perdido; y, la salud más delicada pude ser restaurada. El hombre puede recuperar todas las cosas temporales, o al contrario, puede consolarse con la esperanza de mas grandes posesiones y cosas en el futuro. Pero si, por indiferencia, perdemos a nuestro alma, perdemos todo -- y ¡lo Perdemos Para Siempre! Nada puede compensarte por esta pérdida o miseria. Ni un solo momento de tiempo malgastado en cualquier otra ocupación que no es el cuidado de nuestras almas, se nos será devuelto por segunda vez. Aquel que no salva su alma para la vida eterna en este corto periodo de tiempo otorgado, es expulsado a la oscuridad externa. El o ella es como una rama cortada de la vid para ser lanzado al fuego. Como las vírgenes ingenuas, la persona se encuentra sin una cámara nupcial cuya puerta nunca se le abrirá; como en el caso del sirviente infructífero, quien enterró su moneda, la cual es entregada a las manos de otro. ¿Acaso hay algun otro cuidado de un interés más importante que este?

3. Este cuidado no permite ni demora ni sustituto. El tiempo vuela con la velocidad de un relámpago, y nosotros no debemos desperdiciar ni una sola hora. Lo que se pospone, ya se ha perdido. Lo que se descuida hoy, no puede ser recuperado mañana. No hay ni mañana, ni el próximo día; solo existe el día de hoy y el momento de ahora. Tampoco puedes emplear un sustituto en esta materia. Yo mismo--ustedes mismos--tienen que salvar el alma inmortal que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. Ni importa si tuviste un gran séquito de sirvientes, si tuviste el comando sobre miles: ni uno ni todos de esas grandes armadas de subordinados podrían aliviarte de este importante deber. No mi amigo; en la tierra o en el Cielo, nadie puede tomar tu lugar en este interés monumental.

4. ¿Que nos dice las Sagradas Escrituras de este cuidado tan necesario? "¡Marta, Marta! tu prestas cuidado, y estáis preocupada por muchas cosas. Pero una cosa es necesaria (San Lucas 10: 41-42)." Marta está cumpliendo los santos deberes de hospitalidad para Cristo, pero sin embargo El le dice: "Pero una cosa es necesaria." "¿Que provecho le hará a un hombre si el gana el mundo entero, y pierde su propio alma? (San Mateo 8 : 33)?" ¡Ay! Donde están aquellos que a diario se plantean esta pregunta: "¿Que hé de hacer, para que yo pueda tener vida eterna?" (San Mateo 19: 16)?

II. El cuidado de nuestra alma es no solo lo más necesario, sino tambien la empresa y el deber más sublime de nuestra vida.

1. ¿Cual es el valor del alma para los ojos del mundo? En el juicio mundanal, un alma es de poco o no valor. Innumerables cantidades de hombres atraviesan la vida en la pobreza y la necesidad, cubiertos con trapos miserables. El mundo los pasa de lado, despectivamente. Grandes armadas son conducidas a la batalla, y una bola de cañón las atropella a montón, tal como un guadaña corta el pasto en el campo. Una vez mas, milliones están atados a las cadenas de la esclavitud y solo son preciados, como aniumales, por su belleza o fuerza física. Cientos y miles son empleados en el aire pestoso y enfermizo de las moleduras y fábricas, las cuales lentamente y seguramente envenena sus vidas, para que otros puedan virir con comodidad y lujo, o para que el capital de los empleadores crezca. ¡Dios mio! ¿Que valor tiene un hombre para los ojos del mundo? Es una criatura sin valor--y se lo hace aún más desgraciado por la ruina que el pecado le trae a su alma. Por un placer transitorio, para la gratificación de una lujuria sensual, algunos hombres están listos para vender sus almas al demonio, como Judas fue a vender a su Señor y Amo por treinta piezas de plata.

2. ¿Pero que es un alma humana para los ojos de Dios? Una joya de tal valor que el razonamiento humano no lo puede comprender.

(a.) Desde la eternidad, el alma del hombre fue el objeto de los pensamientos de Dios. El hizo al alma de acuerdo a Su propia imagen y similitud; por cuya razón, el alma sobrepasa en belleza y dignidad todas las cosas visibles. El construyó el universo para el alma, para guiarla, como una reina, a Su palacio. Todas las cosas visibles han sido asignadas a su servicio.

(b.) El Hijo de Dios dejó detrás la gloria de Su Padre, se hizo hombre, y acogió una vida de pobreza y sufrimiento por nuestras almas. Desparramó Su Preciosa Sangre para lavar nuestros almas del pecado. Para nuestras almas El estableció Su Iglesia, y vive día y noche en el Sacratísimo Sacramento del Altar, como una renovación sin cesar de Su amor a nuestras almas.

(c.) El Espíritu Santo ha consagrado el alma humana a Su templo, para así poder hacer Su morada en ella, con el Padre y el Hijo. La ha adornado con los dones mas preciosos de Su gracia; El desciende a ella en un flujo séptuplo, iluminandola con los rayos de Su sabiduría. El es su consolador y su fortaleza. El apoya y proteje la Iglesia del error, para que ella pueda continuar en su eficacia para la salvación de la humanidad hasta el fin del tiempo.

(d.) Como si esto no fuese suficiente, Dios mueve, por decirlo asi, a los Cielos, para que El pueda salvar a nuestra alma, Su amada esposa, y la proteja al enviarle sus bienaventurados espíritus. El le dá al alma el nombre de un Santo, quien El designa para protejerla como su patrón; y finalmente, El le encomienda al cuidado de un ángel guardián. ¿Podría Dios hacer mas para mostrarnos el valor de nuestra alma?

3. ¿Y que valor le da el diablo a un alma humana? Está dispuesto a pagar un gran precio por ella; está dispuesto a darle todos los reinos del mundo y la gloria perteneciente al mundo.

4. ¿Y que es lo que los hombres piensan del alma que es tan valorado por Dios y el malvado? ¡Ay! Como se portan con gran tontería las grandes masas de hombres! Viven como si no tuvieran almas. Intercambian ese precioso tesoro por las cosas perecederas de este mundo, por un puñado de cebada y un pedazo de pan; para un gozo pecaminoso. Canjean la esposa del Cielo, sus almas, encomendadas a su cuidado, para la gratificación de una baja pasión.

III. El cuidado de nuestra alma, a través de la misericordia de Dios es, al mismo tiempo, liviano y dulce. Convencidos como estamos del valor de nuestra alma, ningun sacrificio debe ser demasiado grande; ningun labor demasiado duro, si es para la salvación del alma. No obstante, el Señor ha hecho liviano y dulce el cuidado de nuestro alma. "Ven a mi, todos los que laboran, y estan cargados pesadamente, y los refrescaré. Mi yugo es dulce y mi carga es liviana" (San Mateo, 11:28,30). El llama Su servicio y el cuidado para la salvación de nuestro alma, una carga y un yugo, pero declara asimismo que será el gozo y la delicia la porción de aquel que ama esta carga, y lleva su yugo alegremente, hasta el final.

1. ¿Que requiere el Señor de nosotros para salvar a nuestas almas?

(a.) Una fe firme y viva en Su Santa Palabra, anunciada por Sus propios labios divinos, o por la boca de su Iglesia infalible. ¿Es este un sacrificio demasiado enorme y opresivo? ¿No es la fe la luz de la vida, nuestra fortaleza en cada dificultad y prueba? ¿Acaso no es nuestra esperanza y consuelo en la oscura y amarga hora de nuestra muerte? La fe hace hermosa nuestra vida, y derrama paz celestial dentro de nuestros corazones. ¡Quan míseros y desgradiados seríamos si fueramos deprivados de esta luz y bálsamo! Deberíamos exclamar junto a San Pedro "Señor, ¿a quien vamos a recurrir? Tú tienes las palabras de la vida eterna" (San Juan 6:69).

(b.) Dios nos manda amarlo con todo nuestro corazón, con todo nuestra alma, y con toda nuestra fuerza. ¿Es esto dificil o imposible? ¿No es Él el Ser Supremo, y el mejor de los Padres? ¿No es Él el Ser mas amable, merecedor y digno de todos nuestros afectos? ¿Y acaso no somos felices en Su amor?

(c.) El nos manda a cumplir sus mandamientos. "Si tu has de entrar a la vida, obedece los mandamientos" (San Mateo 19:17). Ellos son la fundación de nuestra felicidad, aqui y en el mas allá. Y si algunos mandamientos requieren un sacrificio: ¿no es cada sacrificio hecho por el amor a Dios, la fuente de nuevas alegrías?

2. Cristo mismo ya ha hecho la mayor parte del trabajo para nuestra salvación. "He de venir y curarlo", el Señor le dijo al Centurión, quien le había implorado que dijera una sola palabra a la distancia para curarlo a su sirviente. "Yo mismo vendré y la curaré", dijo el Hijo de Dios, cuando estaba por liberar nuestro alma del pecado y la perdición. Y Él ha sanado nuestro alma al cumplir con la ley entera para que no nos quedara nada más que hacer que simplemente participar en Sus méritos. ¿"Él quien ni ahorró a Su propio Hijo, sino que lo entregó a las alturas para todos nosotros, ¿como no ha podido El también, con Él, darnos todo?" (Romanos 8:32)? Para lo que nos falte hacer, el Señor nos ayudará a lograrlo dándonos Su gracia; y, fortificados con esa gracia, podremos exclamar juntos con San Pablo: "Yo puedo hacer todas ls cosas con Él, quien me fortalece" (Fil. 4:13).

3. Es más, nuestro Señor nos ha prometido solemnemente que El nos dará una recompensa eterna por todo esfuerzo hecho con amor hacia Él.. "Aquel que ha de perseverar hasta el final, ha de ser salvado (San Mateo 10:22). "A el que vence, Yo he de darle la maná oculta" (Apoc. 2:17). Ningun labor hecho, ningun sacrificio hecho por Dios y la salvación de nuestra alma, es en vano o sin dar fruto. "Nuestra tribulación actual, la cual es momentánea y leve, obra por nosotros - en una medida excepcional - el logro de una recompensa con un valor eterno de gloria" (2 Cor. 4:17,18). ¿Que es lo que harán los hombres en la espera de una recompensa? ¡Y cuantas pocas veces vale la pena la recompensa prometida con tanto trabajo! El mar oculta en su seno una ruina magistral de tesoros náufragos; pero el océano de la vida humana oculta en sus profundidades ruinas aún más grandes de esperanzas desilucionadas y labores sin fruto: muchos hombres, que nunca se cansan de lanzar sus frágiles barcas en el mismo mar traicionero e inestable; pero no importa que pérdida o ruina vendrá sobre las cosas temporales, Dios nunca decepciona las esperanzas del hombre con el asunto vital de la salvación de su alma.

Cuando Jacob habia servido a Labán, su suegro, por largo tiempo, se acercó a él y le dijo: "Tú sabes como te he servido, y cuan grandiosa han sido tus bienes, gracias al esfuerzo de mis manos. Es razonable, por lo tanto, que yo pueda ahora proveer para mi propia casa" (Gen. 30:29,30). Deja que este sea el sentimiento con el cual tu empiezas este Año Nuevo: "Durante muchos, muchos años yo he servido al mundo y al pecado. Es razonable, por lo tanto, que yo ahora debo proveer para mi propia casa." Si, es momento para que todos nosotros lo amemos a Dios y que cuidemos a nuestra alma inmortal. Amén.

Traducido del Inglés por Jan Paul von Wendt - catholicharboroffaithandmorals.com


 
 
 

 
 

El Triunfo del Cristianismo sobre el Pagaismo (detalle) de Gustave Doré (1832-1883)
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Si, es momento para que todos nosotros lo amemos a Dios y que cuidemos a nuestra alma inmortal - Fragmento de la "Solicitud para la Salvación Eterna" por el Obispo Ehrler, 1891


 
 

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X
OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
X
HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
X
APOSTLE'S CREED

I believe in God, the Father Almighty Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen


[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May then reset in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

X
PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
X
AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
X
CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.