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Las Bodas de Caná - "Jesus es el Novio de nuestras almas"
Las Bodas de Caná - "Jesus es el Novio de nuestras almas"
Las Bodas de Caná - "Jesus es el Novio de nuestras almas"
 
 
 


Escenas de la Vida de Cristo - La Boda en Caná de Jacob Herreyns I (1643-1732); Museo Real de Bellas Artes, Antwerp, Bélgica; commons.wikimedia.org
 
La Fiesta de las Bodas en Caná
por Padre Francis Javier Weninger, 1876

Cristo, como leemos en el Evangelio de hoy, asistió en la boda en Caná; ahí y ante los ojos de sus discípulos, Él produjo sy primer milagro, como una prueba que El realmente area el Mesias prometido, el Salvador y Redentor del mundo. Cambió agua a vino. El Agua es el emblema de la indiferencia; el Vino es el emblema de la fuerza y el fervor.

Es más, les digo: si deseamos tener el derecho para llamarnos verdaderos niños de la Santa Iglesia, debemos abandonar nuestra vida tépida y debemos cambiarla al Vino del fervor al empeñarnos sinceramente por la perfección Cristiana. María nos instruye acerca de lo que debemos hacer para que el milagro de gracia sea cumplido en nosotros a través de Jesucristo. Ella les dijo a los mozos: "No importa lo que Él les diga, háganlo."

Apliquemos esta admonición al tema en cuestión y, sin duda, si actuamos de acuerdo con ella, cambiaremos nuestra vida indiferente, y nos empeñaremos con el fervor de los santos en el logro de la perfección de la virtud. Y tal cambio de mente es tambien un milagro, un milagro de gracia. Que Cristo, el Novio de nuestras almas, ¡obre este milagro en nosotros! Oh María, quien tuviste compasión para los recien casados en Caná, ora por nosotros para que podamos cambiar nuestra vida de piedad tépida por una vida ¡de fervoroso empeño por la santidad! ¡Lo expreso en el santo nombre de Jesús, para la mayor gloria de Dios!

"No importa lo que Él les diga, háganlo." Sin duda, si hubieramos escuchado todas las enseñanzas de Jesús y regulado nuestra conducta con ellas, hubieramos vivido una vida fervorosa como María y los Apóstoles. ¡Si! Si solo tomaramos a pecho lo que el Evangelio relata sobre las enseñanzas y obras de Jesús, ¡cuan enorme sería nuestro fervor! Como es ahora, no obstante: no hay nada mas generalizado que el estado de tepidez e imperfeccion que se vive. ¿No es este el caso con ustedes? Oigo dentro de mi la respuesta a esta pregunta: Si, padre, yo tambien pertenezco a esos pobres e imperfectas almas; mi corazón está lleno con el agua de la indiferencia. Para producir un cambio, debemos seguir el consejo dado por la bendita Madre en Caná: "No importa lo que Él les diga, háganlo." Y así: ¡cuan pronto será cambiada el agua de la indiferencia al vino del fervor!

En este contexto, miremos a las ocho beatitudes a través de las cuales Cristo se empeña en alentarnos a conducir una vida de perfección Cristiana. Dice Jesús: "¡Benditos son los pobres!" ¿Que es la causa de que tantos son ¡tan! indiferentes? Es porque están absortos en las cosas de este mundo; les importa demasiado el dinero, las posesiones temporales. ¡Hijos de la Iglesia! Haz lo que Jesús enseña; despréndanse de los cuidados desmesurados de este mundo y esfuerzensen en ganarse méritos Celestiales en sus acciones diarias. El agua de la indiferencia entonces será cambiada al vino del fervor. Los deseos desmesurados por los bienes de este mudno son las espinas que impiden a la semilla del Verbo Divino en desarrollarse en brotos y fruta.

"¡Benditos son los mansos!" Aquello que nos depriva del espíritu de meditación y de las bendiciones que nos dá la oración, aquellos que nos hace frios e indiferentes, es nuestra impaciencia. Nos impide la infusión de esa gracia divina la cual nos animaría a ser fervorosos en el servicio de Dios. Las personas a veces viven una vida indiferente durante muchos años. La causa de esto es su auto-sensitividad. Se tormentan desde la mañana hasta la noche con sus imaginaciones y pensamientos sin amor y duros. Este estado mental les evita poder lograr cumplir con sus resoluciones -- usando la gracia divina; por ende terminan con una vida tépida. De hoy en adelante, viví con paciencia y masedumbre de corazón, y el agua de la indiferencia será cambiada al vino del fervor.

"¡Benditos son los que lloran!" Aquellos que nos hace indolente en el servicio de Dios, es la caza de placeres temporarios y la falta de pena y contrición para cada pecado e imperfección que hemos cometido y de las cuales somos culpables. San Pablo no asegura que quienes pertenecen a Jesucristo deben crucificar su carne y sus avaricias. En los escritos de Solomón el Espíritu Santo nos admonesta diciéndo: "La Sabiduría no vive en la tierra del indolente." Cualquiera busca vivir en comfort por encima de todas las cosas y nunca piensa en auto-abnegación o penitencia, quien solo desea gozar de la vida siempre al máximo, tiene que vivir una vida de indiferencia. La gente sensual no reconocen el peligro de tal tipo de existencia. Nisiquiera ven su pecado, y sentirían muy poco dolor o arrepentimiento si sus conciencias le reprocharan. El razgo característico de sus vidas es la indolencia, y por lo tanto sus indiferencia, sus tepidez. Practica la auto-agnegación; haz obras de penitencia externa al retirarte de entretenimientos disipantes y, en el afán de la perfección Cristiana el agua de la indiferencia pronto será cambiada al vino del fervor.

"¡Benditos son los que ansian y desean por la justicia!" ¿Cuantos están satisfechos con no cometer pecado mortal y aparentar cumplir con los deberes de la piedad?1No consideran el significado, el aporte real, de una vida santa. Por ende, sufren de indiferencia. Estan contentos con la camino gastado de la vida cotidiana; son tan sólo Cristianos de nombre. Lée a diario las vidas de los santos con el deseo de imitarlos de acuerdo con tu condición en la vida. Considera que los santos fueron seres humanos concebidos en pecado y rodeados como tu por tentaciones; como batallaron contra estas y evitaron toda ocasión del pecado. Cuando si pecaron se acercaron al tribunal penitencial; fortalecieron sus oraciones y los Santos Sacramentos; cumplieron de la mejor manera posible con sus poderes los deberes de sus roles, y demostraron verdadero heroismo y constancia en la práctica de la virtud. Considera todo esto y les aseguro que pronto se sentirán como se sintió San Agustin, y se dirán a si mismos: ¿si tantos otros lo pudieron decir, porque no yo? El agua de la indiferencia se cambiará al vino del fervor.

"¡Benditos son los misericordiosos, porque obtendrán misericordia!" El Cristiano tépido quiere verdadero amor fraternal. Pero quiere el despido fervoroso de todo acto caritativo, especialmente de las obras espirituales misericordiosas; aquellas que conciernen la sanación y salvación de almas. Por consiguiente la indiferencia de tantos. Haz todo lo que puedas para asistir a tu prójimo y, junto con San Francisco Xavier llora a menudo al Cielo: "Señor, ¡dame almas!" Así la gracia de Dios crecerá en tu propio alma, y el agua de la indiferencia será cambiada al vino del fervor.

"¡Benditos son los limpios del corazón!" Alguna gente se denigran en el barro de este mundo y casi nunca obedecen el llamado del Señor pronunciado por el sacerdote en el altar: "¡Alzen sus corazones al Cielo!" Por esto la vida de tantos es indiferente. Lava especialmente sus corazones de toda mancha de sensualidad. No descuiden hacer esto, y en poco tiempo serán un nuevo hombre y una nueva mujer, un Cristiano fervoroso.

"¡Benditos son los pacificadores!" Cuantos pocos pueden realmente confesar ante Dios: ¡no tengo enemistad hacia qualquier persona! Al contrario: ¡cuantos hay que viven en un estado de continua contención en sus hogares y fuera de ellos! Por lo tanto su indiferencia y falta de aquella gracia que Dios nos dá cuando, por Su amor, amamos a toda la humanidad, como nos enseñó Jesucristo. Actúa de acuerdo con sus enseñanza divina entonces, y no permitan ningun pensamiento desamoroso en sus corazónes. Tal como nos asegura las Santas Escrituras: nuestra rectitud crecerá hasta que brille como la luz del día.

"¡Benditos son los que sufren la persecución por la justicia!" Consideraciones humanas; el deseo en complacer a todos y la indisposición a sufrir por amor a Dios y la mayor gloria de Jesucristo: estas condiciones mentales son causas de una vida tépida. Dejémosnos, al contrario, regocijarnos con los Apóstoles sabiendo que somos considerados dignos a sufrir por la causa de la justicia, por nuestro afán en extender el reino de Dios. La persecució es muchas veces el método en despertar a los Cristianos de la somnolencia de la indiferencia, como eventos recientes han manifestado. Muchos Católicos han sido despertados por la opresión de la Iglesia.

Si este despertar, esta conciencia es fortalecida en sus corazones, entonces el agua de la indiferencia será cambiada al vino de una verdadera vida Católica, ¡santificado por la realización de los deberes de tu estado en la vida! ¡Amén!

 
 
 


La Boda en Caná de Barthélemy Parrocel (1590-1660); Musée du Pays Brignolais, Brignoles, Francia; commons.wikimedia.org
 
El Evangelio de hoy nos propone para nuestro meditar una fiesta nupcial en la cual Jesús fue uno de los huespedes. Reflejémos que Jesús es el esposo de nuestras almas, y nos invita a todos a Su fiesta nupcial. Depende de nosotros en aceptar esta invitación; Y ¿quien es que no desea estar presente en el casamiento de la Obeja en el Cielo, de la cual San Juan se refiere en el libro del Apocalípsis? Nos preparamos para este banquete al cumplir sobre la tierra la voluntad del Esposo de nuestras almas.

Es cierto que cada Cristiano trata mas o menos en cumplir con sus deberes, pero el punto esencial no consiste en hacer algo de alguna manera, pero en hacer todo lo que Jesús nos manda en la manera que El lo manda. ¿Y de que depende esto? Intentaremos averiguarlo a continuación.

¡Oh María! Ora por nosotros, para que seamos llamados, de toda verdad, ¡sirvientes del Señor! Hablo en el santísimo nombre de Jesús, ¡para la mayor gloria de Dios!

Hacer todo lo que Jesús nos manda quiere decir: primero, evitar el pecado y todo lo que conduce a él, y seguir el ejemplo de Cristo en pelear contrar la tentación. Vela, reza y enfrentate ante el tentador con la verbalizada orden: "¡Déjame!" Si tienes la desgracia de haver pecado, vé inmediatamente a confesarte. ¡Cuantas veces posponemos la confesión!

Hacer todo lo que Jesús nos manda significa, además, hacer todo el bien que El demanda de nosotros, principalmente, cumplir con todo fervor y diligencia los deberes de nuestro estado de vida a través del amor a Dios, uniendo nuestra intención con la intención de su Sagrado Corazón.

Hacer todo lo que Jesús nos manda significa practicar las virtudes de su Sagradísimo Gorazón, de acuerdo con Sus palabras: "¡Aprenda de mi!" Para poder practicar estas virtudes debemos captar toda oportunidad e intentar perfeccionarnos en ellas sin relajo. Por lo tanto, debemos ante nada plantar una firme fundación de humildad y ver que las tres virtudes teológicas informan todas nuestras acciones. ¡Cristiano! ¿Es así en tu vida? ¡Alás, no! No haces lo que la fe y el amor a Jesús requiere de ti, pero lo que demanda el orgullo, la ambición, vanidad, amor propio, y egotismo.

Hacer todo lo que Jesús demanda quiere tambien decir mantener tus ojos y ejemplificar todos tus actos en las virtudes cardinales: la prudencia, templanza, justicia y fortitud. Estas virtudes han recibido su nombre de la palabra en Latín Cardo, una bisagra, con la cual cuelga y torna una puerta. Ninguna virtud merece el nombre que es deficiente en prudencia, templanza, justicia o fortitud. ¿Cuantas veces exhiben tus acciones todas estas cualidades? ¡Cuan apresurado e imprudente eres a menudo aun cuando obras para el bien! ¡Cuan a menudo muestras la ausencia de esa morderación la cual hace todo en el momento correcto y de la manera adecuada, con consideración correcta hacia los sentimientos de otros! ¡Cuan a menudo, especialmente, eres deficiente en la virtud de la fortitud! Eres tan inconstante en esto y en lo otro por circumstancias, como un junco contra el viento.

Hacer todo lo que Jesús manda no quiere decir conformarnos en la santa voluntad de Dios en sólo algunas cosas, sino en regular todas nuestras actividades, cada pensamiento y todo deseo. Para poder comprender, sin equivocaciones, Sus deseos y demandas debemos escuchar atentamente a las inspiraciones del Espíritu Santo. Es, por lo tanto, necesario guardar a Dios continuamente en nuestros pensamientos, caminar ante Él en el, en el espíritu de meditación, y en evitar toda inútil distracción.

¡Oh, cuan neligente eres con respecto a esto! Es verdad que oras diariamente: "Hágase Tu voluntad en la tierra como es en el Cielo," pero, en relidad, no posées la voluntad para cualquier cosa que no plazca la naturaleza humana. En vez de caminar en la presencia de Dios para así poder escuchar las inspiraciones del Espíritu Santo y seguirlas, apenas piensas en Dios durante el día y escuchas, no a las inspiraciones del Espíritu Santo, sino a la voz del mundo. Todos tus deseos y anhelos consisten en tener éxito en el negocio, en ser rico, en ser honrado, en procurarte los placeres de esta vida, y en disfrutarlos lo mas tiempo posible. Por lo tanto es tu estado distraído contínuo y tu sensación de soledad cuando estás separado de la asociación con gente. Esto tambien es la causa de tu desperdicio de tu tiempo precioso en la sociedad de personas que son peligrosas para ti y que muchas veces te conducen a la tentación.

Hacer todo lo que Jesús manda significa tambien tomar provecho de todos los medios a través de los cuales obtenemos gracias divinas. Estos medios son la oración, la lectura espiritual y el escuchar al Verbo divino, la escucha de la Misa, las visitas al Santísimo Sacramento y su frequente y devota recepción.

Te pregunto: ¿Empleas estos medios? ¿Haces todo lo que Jesús demanda de ti? ¿Recitas tus oraciones matutinas y vespertinas y lo haces de tal manera que realmente rezas en el espíritu y en verdad ... o sólo las dices de hábito y con distracciones incesantes? ¿Es tu oración tal que te une todo el día con Dios de acuerdo con las palabras de Cristo: "Debes orar siempre"? ¿Que es lo que lees? Eres plenamente instruido como un niño de la Iglesia y como estos tiempos incrédulos demandan, o leés esos libros mundanos, que solo entretienen en vez de instruir?

¿Oyes a la Misa cada día con piedad? ¿Asistes fielmente el sacrificio divino? ¿Visitas regularmente al Sagrado Sacramento y lo recibes a Jesús con frequencia en tu corazón? Si la respuesta es 'no': ¿como puedes presumirte a pensar que sigues la orden de la Beata Virgen: "No importa lo que Él les diga, háganlo."

Hacer todo lo que Jesús manda significa cumplir con alegría y con la mayor confianza en Dios, todo lo que Él nos pide. "El Señor ama un dador feliz," tal como nos asegura el Espíritu Santo. Si no nos conmovemos con este sentimiento, entonces no queremos generosidad, fervor y perserverancia en Su servicio. ¡Cristiano! ¿Porque eres tan desdichado y desalentado? ¡Que vergüenza!

Hacer todo lo que Jesús pide significa cumplir con Su palabra a pesar de los impedimentos que se nos anteponen. Significa recibir humildemente, como de Sus manos, todas las pruebas que tengamos en Su servicio, uniendolas con Sus sufrimientos y cargando con ellas por amor a Él.

Hacer todo lo que Jesús manda significa, por último, no solo en cuidar a nuestra propia salvación, sino tambien en promover la de nuestro prójimo y en asistirlo espiritual y corporalmente, en el tiempo y por la eternidad, en remembranza de esa promesa de Jesucristo: "Cualquier cosa que hagas para el mas pequeño, la haces para mi."

¡Que frio es tu fervor para las almas! ¡Que poco esfuerzo haces para el bienestar espiritual de tu vecino, aún de quienes viven contigo bajo el mismo techo!

¡Cristianos! Ustedes que han escuchado mis palabras: ¿entienden ahora el significado de la admonición de la Beata Virgen: "No importa lo que Él les diga, háganlo"? Hazlo a partir de ahora, y así haz de participar en la fiesta nupcial de la Obeja, el Esposo de tu alma. Haz de participar de tal aquí mismo sobre la tierra con la alegría que la presencia de Jesucristo en tu corazón te traerá y, en un día no lejano participarás de tal en el Cielo cerca del trono de Dios, en la compañía de tu Esposo, que será tuyo ¡para toda la eternidad! ¡Amén!










 
 
 


Escenas de la Vida de Cristo - La Boda en Caná de Jacob Herreyns I (1643-1732); Museo Real de Bellas Artes, Antwerp, Bélgica; commons.wikimedia.org
 
La Fiesta de las Bodas en Caná
por Padre Francis Javier Weninger, 1876

Cristo, como leemos en el Evangelio de hoy, asistió en la boda en Caná; ahí y ante los ojos de sus discípulos, Él produjo sy primer milagro, como una prueba que El realmente area el Mesias prometido, el Salvador y Redentor del mundo. Cambió agua a vino. El Agua es el emblema de la indiferencia; el Vino es el emblema de la fuerza y el fervor.

Es más, les digo: si deseamos tener el derecho para llamarnos verdaderos niños de la Santa Iglesia, debemos abandonar nuestra vida tépida y debemos cambiarla al Vino del fervor al empeñarnos sinceramente por la perfección Cristiana. María nos instruye acerca de lo que debemos hacer para que el milagro de gracia sea cumplido en nosotros a través de Jesucristo. Ella les dijo a los mozos: "No importa lo que Él les diga, háganlo."

Apliquemos esta admonición al tema en cuestión y, sin duda, si actuamos de acuerdo con ella, cambiaremos nuestra vida indiferente, y nos empeñaremos con el fervor de los santos en el logro de la perfección de la virtud. Y tal cambio de mente es tambien un milagro, un milagro de gracia. Que Cristo, el Novio de nuestras almas, ¡obre este milagro en nosotros! Oh María, quien tuviste compasión para los recien casados en Caná, ora por nosotros para que podamos cambiar nuestra vida de piedad tépida por una vida ¡de fervoroso empeño por la santidad! ¡Lo expreso en el santo nombre de Jesús, para la mayor gloria de Dios!

"No importa lo que Él les diga, háganlo." Sin duda, si hubieramos escuchado todas las enseñanzas de Jesús y regulado nuestra conducta con ellas, hubieramos vivido una vida fervorosa como María y los Apóstoles. ¡Si! Si solo tomaramos a pecho lo que el Evangelio relata sobre las enseñanzas y obras de Jesús, ¡cuan enorme sería nuestro fervor! Como es ahora, no obstante: no hay nada mas generalizado que el estado de tepidez e imperfeccion que se vive. ¿No es este el caso con ustedes? Oigo dentro de mi la respuesta a esta pregunta: Si, padre, yo tambien pertenezco a esos pobres e imperfectas almas; mi corazón está lleno con el agua de la indiferencia. Para producir un cambio, debemos seguir el consejo dado por la bendita Madre en Caná: "No importa lo que Él les diga, háganlo." Y así: ¡cuan pronto será cambiada el agua de la indiferencia al vino del fervor!

En este contexto, miremos a las ocho beatitudes a través de las cuales Cristo se empeña en alentarnos a conducir una vida de perfección Cristiana. Dice Jesús: "¡Benditos son los pobres!" ¿Que es la causa de que tantos son ¡tan! indiferentes? Es porque están absortos en las cosas de este mundo; les importa demasiado el dinero, las posesiones temporales. ¡Hijos de la Iglesia! Haz lo que Jesús enseña; despréndanse de los cuidados desmesurados de este mundo y esfuerzensen en ganarse méritos Celestiales en sus acciones diarias. El agua de la indiferencia entonces será cambiada al vino del fervor. Los deseos desmesurados por los bienes de este mudno son las espinas que impiden a la semilla del Verbo Divino en desarrollarse en brotos y fruta.

"¡Benditos son los mansos!" Aquello que nos depriva del espíritu de meditación y de las bendiciones que nos dá la oración, aquellos que nos hace frios e indiferentes, es nuestra impaciencia. Nos impide la infusión de esa gracia divina la cual nos animaría a ser fervorosos en el servicio de Dios. Las personas a veces viven una vida indiferente durante muchos años. La causa de esto es su auto-sensitividad. Se tormentan desde la mañana hasta la noche con sus imaginaciones y pensamientos sin amor y duros. Este estado mental les evita poder lograr cumplir con sus resoluciones -- usando la gracia divina; por ende terminan con una vida tépida. De hoy en adelante, viví con paciencia y masedumbre de corazón, y el agua de la indiferencia será cambiada al vino del fervor.

"¡Benditos son los que lloran!" Aquellos que nos hace indolente en el servicio de Dios, es la caza de placeres temporarios y la falta de pena y contrición para cada pecado e imperfección que hemos cometido y de las cuales somos culpables. San Pablo no asegura que quienes pertenecen a Jesucristo deben crucificar su carne y sus avaricias. En los escritos de Solomón el Espíritu Santo nos admonesta diciéndo: "La Sabiduría no vive en la tierra del indolente." Cualquiera busca vivir en comfort por encima de todas las cosas y nunca piensa en auto-abnegación o penitencia, quien solo desea gozar de la vida siempre al máximo, tiene que vivir una vida de indiferencia. La gente sensual no reconocen el peligro de tal tipo de existencia. Nisiquiera ven su pecado, y sentirían muy poco dolor o arrepentimiento si sus conciencias le reprocharan. El razgo característico de sus vidas es la indolencia, y por lo tanto sus indiferencia, sus tepidez. Practica la auto-agnegación; haz obras de penitencia externa al retirarte de entretenimientos disipantes y, en el afán de la perfección Cristiana el agua de la indiferencia pronto será cambiada al vino del fervor.

"¡Benditos son los que ansian y desean por la justicia!" ¿Cuantos están satisfechos con no cometer pecado mortal y aparentar cumplir con los deberes de la piedad?1No consideran el significado, el aporte real, de una vida santa. Por ende, sufren de indiferencia. Estan contentos con la camino gastado de la vida cotidiana; son tan sólo Cristianos de nombre. Lée a diario las vidas de los santos con el deseo de imitarlos de acuerdo con tu condición en la vida. Considera que los santos fueron seres humanos concebidos en pecado y rodeados como tu por tentaciones; como batallaron contra estas y evitaron toda ocasión del pecado. Cuando si pecaron se acercaron al tribunal penitencial; fortalecieron sus oraciones y los Santos Sacramentos; cumplieron de la mejor manera posible con sus poderes los deberes de sus roles, y demostraron verdadero heroismo y constancia en la práctica de la virtud. Considera todo esto y les aseguro que pronto se sentirán como se sintió San Agustin, y se dirán a si mismos: ¿si tantos otros lo pudieron decir, porque no yo? El agua de la indiferencia se cambiará al vino del fervor.

"¡Benditos son los misericordiosos, porque obtendrán misericordia!" El Cristiano tépido quiere verdadero amor fraternal. Pero quiere el despido fervoroso de todo acto caritativo, especialmente de las obras espirituales misericordiosas; aquellas que conciernen la sanación y salvación de almas. Por consiguiente la indiferencia de tantos. Haz todo lo que puedas para asistir a tu prójimo y, junto con San Francisco Xavier llora a menudo al Cielo: "Señor, ¡dame almas!" Así la gracia de Dios crecerá en tu propio alma, y el agua de la indiferencia será cambiada al vino del fervor.

"¡Benditos son los limpios del corazón!" Alguna gente se denigran en el barro de este mundo y casi nunca obedecen el llamado del Señor pronunciado por el sacerdote en el altar: "¡Alzen sus corazones al Cielo!" Por esto la vida de tantos es indiferente. Lava especialmente sus corazones de toda mancha de sensualidad. No descuiden hacer esto, y en poco tiempo serán un nuevo hombre y una nueva mujer, un Cristiano fervoroso.

"¡Benditos son los pacificadores!" Cuantos pocos pueden realmente confesar ante Dios: ¡no tengo enemistad hacia qualquier persona! Al contrario: ¡cuantos hay que viven en un estado de continua contención en sus hogares y fuera de ellos! Por lo tanto su indiferencia y falta de aquella gracia que Dios nos dá cuando, por Su amor, amamos a toda la humanidad, como nos enseñó Jesucristo. Actúa de acuerdo con sus enseñanza divina entonces, y no permitan ningun pensamiento desamoroso en sus corazónes. Tal como nos asegura las Santas Escrituras: nuestra rectitud crecerá hasta que brille como la luz del día.

"¡Benditos son los que sufren la persecución por la justicia!" Consideraciones humanas; el deseo en complacer a todos y la indisposición a sufrir por amor a Dios y la mayor gloria de Jesucristo: estas condiciones mentales son causas de una vida tépida. Dejémosnos, al contrario, regocijarnos con los Apóstoles sabiendo que somos considerados dignos a sufrir por la causa de la justicia, por nuestro afán en extender el reino de Dios. La persecució es muchas veces el método en despertar a los Cristianos de la somnolencia de la indiferencia, como eventos recientes han manifestado. Muchos Católicos han sido despertados por la opresión de la Iglesia.

Si este despertar, esta conciencia es fortalecida en sus corazones, entonces el agua de la indiferencia será cambiada al vino de una verdadera vida Católica, ¡santificado por la realización de los deberes de tu estado en la vida! ¡Amén!

 


La Boda en Caná de Barthélemy Parrocel (1590-1660); Musée du Pays Brignolais, Brignoles, Francia; commons.wikimedia.org
 
El Evangelio de hoy nos propone para nuestro meditar una fiesta nupcial en la cual Jesús fue uno de los huespedes. Reflejémos que Jesús es el esposo de nuestras almas, y nos invita a todos a Su fiesta nupcial. Depende de nosotros en aceptar esta invitación; Y ¿quien es que no desea estar presente en el casamiento de la Obeja en el Cielo, de la cual San Juan se refiere en el libro del Apocalípsis? Nos preparamos para este banquete al cumplir sobre la tierra la voluntad del Esposo de nuestras almas.

Es cierto que cada Cristiano trata mas o menos en cumplir con sus deberes, pero el punto esencial no consiste en hacer algo de alguna manera, pero en hacer todo lo que Jesús nos manda en la manera que El lo manda. ¿Y de que depende esto? Intentaremos averiguarlo a continuación.

¡Oh María! Ora por nosotros, para que seamos llamados, de toda verdad, ¡sirvientes del Señor! Hablo en el santísimo nombre de Jesús, ¡para la mayor gloria de Dios!

Hacer todo lo que Jesús nos manda quiere decir: primero, evitar el pecado y todo lo que conduce a él, y seguir el ejemplo de Cristo en pelear contrar la tentación. Vela, reza y enfrentate ante el tentador con la verbalizada orden: "¡Déjame!" Si tienes la desgracia de haver pecado, vé inmediatamente a confesarte. ¡Cuantas veces posponemos la confesión!

Hacer todo lo que Jesús nos manda significa, además, hacer todo el bien que El demanda de nosotros, principalmente, cumplir con todo fervor y diligencia los deberes de nuestro estado de vida a través del amor a Dios, uniendo nuestra intención con la intención de su Sagrado Corazón.

Hacer todo lo que Jesús nos manda significa practicar las virtudes de su Sagradísimo Gorazón, de acuerdo con Sus palabras: "¡Aprenda de mi!" Para poder practicar estas virtudes debemos captar toda oportunidad e intentar perfeccionarnos en ellas sin relajo. Por lo tanto, debemos ante nada plantar una firme fundación de humildad y ver que las tres virtudes teológicas informan todas nuestras acciones. ¡Cristiano! ¿Es así en tu vida? ¡Alás, no! No haces lo que la fe y el amor a Jesús requiere de ti, pero lo que demanda el orgullo, la ambición, vanidad, amor propio, y egotismo.

Hacer todo lo que Jesús demanda quiere tambien decir mantener tus ojos y ejemplificar todos tus actos en las virtudes cardinales: la prudencia, templanza, justicia y fortitud. Estas virtudes han recibido su nombre de la palabra en Latín Cardo, una bisagra, con la cual cuelga y torna una puerta. Ninguna virtud merece el nombre que es deficiente en prudencia, templanza, justicia o fortitud. ¿Cuantas veces exhiben tus acciones todas estas cualidades? ¡Cuan apresurado e imprudente eres a menudo aun cuando obras para el bien! ¡Cuan a menudo muestras la ausencia de esa morderación la cual hace todo en el momento correcto y de la manera adecuada, con consideración correcta hacia los sentimientos de otros! ¡Cuan a menudo, especialmente, eres deficiente en la virtud de la fortitud! Eres tan inconstante en esto y en lo otro por circumstancias, como un junco contra el viento.

Hacer todo lo que Jesús manda no quiere decir conformarnos en la santa voluntad de Dios en sólo algunas cosas, sino en regular todas nuestras actividades, cada pensamiento y todo deseo. Para poder comprender, sin equivocaciones, Sus deseos y demandas debemos escuchar atentamente a las inspiraciones del Espíritu Santo. Es, por lo tanto, necesario guardar a Dios continuamente en nuestros pensamientos, caminar ante Él en el, en el espíritu de meditación, y en evitar toda inútil distracción.

¡Oh, cuan neligente eres con respecto a esto! Es verdad que oras diariamente: "Hágase Tu voluntad en la tierra como es en el Cielo," pero, en relidad, no posées la voluntad para cualquier cosa que no plazca la naturaleza humana. En vez de caminar en la presencia de Dios para así poder escuchar las inspiraciones del Espíritu Santo y seguirlas, apenas piensas en Dios durante el día y escuchas, no a las inspiraciones del Espíritu Santo, sino a la voz del mundo. Todos tus deseos y anhelos consisten en tener éxito en el negocio, en ser rico, en ser honrado, en procurarte los placeres de esta vida, y en disfrutarlos lo mas tiempo posible. Por lo tanto es tu estado distraído contínuo y tu sensación de soledad cuando estás separado de la asociación con gente. Esto tambien es la causa de tu desperdicio de tu tiempo precioso en la sociedad de personas que son peligrosas para ti y que muchas veces te conducen a la tentación.

Hacer todo lo que Jesús manda significa tambien tomar provecho de todos los medios a través de los cuales obtenemos gracias divinas. Estos medios son la oración, la lectura espiritual y el escuchar al Verbo divino, la escucha de la Misa, las visitas al Santísimo Sacramento y su frequente y devota recepción.

Te pregunto: ¿Empleas estos medios? ¿Haces todo lo que Jesús demanda de ti? ¿Recitas tus oraciones matutinas y vespertinas y lo haces de tal manera que realmente rezas en el espíritu y en verdad ... o sólo las dices de hábito y con distracciones incesantes? ¿Es tu oración tal que te une todo el día con Dios de acuerdo con las palabras de Cristo: "Debes orar siempre"? ¿Que es lo que lees? Eres plenamente instruido como un niño de la Iglesia y como estos tiempos incrédulos demandan, o leés esos libros mundanos, que solo entretienen en vez de instruir?

¿Oyes a la Misa cada día con piedad? ¿Asistes fielmente el sacrificio divino? ¿Visitas regularmente al Sagrado Sacramento y lo recibes a Jesús con frequencia en tu corazón? Si la respuesta es 'no': ¿como puedes presumirte a pensar que sigues la orden de la Beata Virgen: "No importa lo que Él les diga, háganlo."

Hacer todo lo que Jesús manda significa cumplir con alegría y con la mayor confianza en Dios, todo lo que Él nos pide. "El Señor ama un dador feliz," tal como nos asegura el Espíritu Santo. Si no nos conmovemos con este sentimiento, entonces no queremos generosidad, fervor y perserverancia en Su servicio. ¡Cristiano! ¿Porque eres tan desdichado y desalentado? ¡Que vergüenza!

Hacer todo lo que Jesús pide significa cumplir con Su palabra a pesar de los impedimentos que se nos anteponen. Significa recibir humildemente, como de Sus manos, todas las pruebas que tengamos en Su servicio, uniendolas con Sus sufrimientos y cargando con ellas por amor a Él.

Hacer todo lo que Jesús manda significa, por último, no solo en cuidar a nuestra propia salvación, sino tambien en promover la de nuestro prójimo y en asistirlo espiritual y corporalmente, en el tiempo y por la eternidad, en remembranza de esa promesa de Jesucristo: "Cualquier cosa que hagas para el mas pequeño, la haces para mi."

¡Que frio es tu fervor para las almas! ¡Que poco esfuerzo haces para el bienestar espiritual de tu vecino, aún de quienes viven contigo bajo el mismo techo!

¡Cristianos! Ustedes que han escuchado mis palabras: ¿entienden ahora el significado de la admonición de la Beata Virgen: "No importa lo que Él les diga, háganlo"? Hazlo a partir de ahora, y así haz de participar en la fiesta nupcial de la Obeja, el Esposo de tu alma. Haz de participar de tal aquí mismo sobre la tierra con la alegría que la presencia de Jesucristo en tu corazón te traerá y, en un día no lejano participarás de tal en el Cielo cerca del trono de Dios, en la compañía de tu Esposo, que será tuyo ¡para toda la eternidad! ¡Amén!



 
 
 
Las Bodas de Caná - "Jesus es el Novio de nuestras almas" de Padre Francis Xavier Weninger, 1876

 
 

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  La Bendición Apostólica de la Santa Sede en Roma se imparta (28 de Octubre, 2013)
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OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
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HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
X
APOSTLE'S CREED

I believe in God, the Father Almighty Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen


[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May then reset in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

X
PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
X
AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
X
CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.