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Octava de la Epifanía y el Bautismo de Jesucristo
Octava de la Epifanía y el Bautismo de Jesucristo
Octava de la Epifanía y el Bautismo de Jesucristo
 
 
 


El Bautismo de Cristo en el Rio Jordán de Jan Brueghel el Mayor (1568-1625) y Hans Rottenhammer (1564-1625); circa 1600; commons.wikimedia.org
 
El Regalo del Bautismo por Agua que Abre los Portales del Cielo
de Dom Prosper Gueranger, 1897

Los pensares de la Iglesia, hoy, estan fijos en el Bautismo de nuestro Señor en el Rio Jordán, lo cual es el segundo de los tres Misterios de la Epifanía. El Emanuel se manifestó a los Tres Reyes Magos, luego de haberse mostrado a los Pastores; pero esta manifestación fue ejecutada en el espacio estrecho de un establo en Belén, y el mundo no supo nada de él. En el Misterio del Jordán, Cristo se manifestó con mayor publicidad. Su llegada es proclamada por Su Precursor; la multitud que en masa va al rio para su Bautismo, es testigo de lo que sucede; Jesús hace de esto el comienzo de su vida pública. Pero, ¿quien puede explicar meritosamente las circumstancias gloriosas de esta segunda Epifanía?

Esta se asemeja a la primera, en que es para el beneficio y la salvación de la raza humana. La Estrella ha guiado a los Reyes a Cristo; habían esperado mucho tiempo para Su arribo y lo hicieron con esperanza; y ahora, son creyentes. Fe en la llegada del Mesias al mundo está empezando a formar raiz entre los Gentiles. Pero la fe no es suficiente para la salvación; la mancha del pecado debe ser lavada con agua. Él quien cree y es bautizado ha de ser salvado (San Marco, 16:16). Ha llegado la hora, entonces, para una nueva manifestación del Hijo de Dios, con la cual se ha de inaugurar el Gran Remedio, el cual ha de dar a la Fe el poder de producir vida eterna.

Desde ya, los decretos de la Sabiduría Divina habian elegido al Agua como el instrumento de esta sublíme regeneración de la raza humana. Por ende, en el comienzo del mundo, encontramos al Espíritu de Dios moviendose sobre las Aguas (Gen. 1:2), en orden para que puedan “aún entonces concebir el principio de sus poderes santificantes,” así como la Iglesia lo expresa en su Oficio para el Santo Sábado (la Bendición de la Fuente). Sin embargo, antes de ser llamada a cumplir con los diseños de la misericordia de Dios, este elemento, el Agua, tenía que ser usada por la justicia divina para el castigo de un mundo pecador. Con la excepción de una famila, toda la raza humana pereció debido al juicio terrible de Dios, en las Aguas del Diluvio.

Un índice fresco del futuro poder supernatural de este elemento elegido fue dado por la Paloma, la cual Noé lanzó desde al Arca. Volvió a el, portando en su pico una rama de Olivo, el símbolo que la tierra recibió su paz al ser enterrada, podríamos decir, con Agua. Pero, esto fue solo el anuncio del misterio; su logro no llegó a suceder por muchas largas eras aún por venir.

Mientras tanto, Dios habló a Su gente a traves de muchos eventos figurativos del Misterio Futuro del Bautismo. Es así que, por ejemplo, al pasar a traves de las aguas del Mar Rojo, entraron a la Tierra Prometida, y durante este pasaje milagroso, un pilar nebuloso cubrió a los Israelitas y a las Aguas, del cual le debieron su exitosa liberación.

Sin embargo, para que el Agua tuviera el poder de poder purificar al hombre de sus pecados, era necesario que fuera llevada a tener contacto con el Cuerpo Sagrado del Dios Encarnado. El Eterno Padre había enviado a Su Hijo al mundo, no solo para que Él fuera su Legislador, Redentor y Víctima de su salvación - sino también para que El tambien pudiera ser el Santificador del Agua; y así sería que en este elemento sagrado El podría dar testimonio de Su ser al Hijo del Eterno Padre, y manifestarlo al mundo una segunda vez.

Jesús, entonces, teniendo ahora treinta años de edad, viene al Jordán, un río ya celebrado por los milagros proféticos que se habían manifestado en sus aguas. La gente Judia, despertados por las prédicas de Juan Bautista, fueron corriendo a él para recibir un Bautismo el cual podía, de verdad, inducir una pena y angustia por pecar, pero que no podía efectuar su remisión y perdón.

Nuestro Rey divino se aproxima al rio, no porsupuesto para recibir santificación, ya que Él mismo es el autor de toda Justicia - sino para impartir al Agua el poder de poder manifestar, como la Iglesia expresa el misterio, una progenie nueva y celestial (La Bendición de la Fuente). Él baja al riachuelo no, como Josue, para caminar sin mojarse a su orilla, sino en dejar que las aguas lo envuelvan, recibiendo de El, tanto para sismo y para las Aguas de la tierra entera, el poder santificador que habrían de retener para siempre. El santo Bautista coloca su mano temblante sobre la sagrada cabeza del Redentor, y la dobla debajo del agua; el Sol de la Justicia vivifica esta, Su criatura; Le imparte a él el resplandor de su fecundidad vivificante. Y es así que el Agua se convierte en la fuente prolífica de vida supernatural.

No obstante, en este, el comienzo de una nueva creación, buscamos la intervención de las Tres Personas de la Santísima Trinidad. Las Tres están ahí. Los cielos se abren; la Paloma deciende, no como solo un símbolo profético de una gracia futura, sino tambien como una señal de la presencia real del Santo Espíritu, el Esíritu de amor, que dá paz a hombres y cambia sus corazones. La Paloma se cierne sobre la cabeza de Jesús, sobrepasando al mismo tiempo la Humanidad del Verbo Encarnado y el agua que baño su sagrado cuerpo.

La manifestación no está completa; la voz del Padre aún está por ser escuchada hablando sobre el Agua, y moviendo por su poder el elemento completo a través de toda la tierra. Ahí entonces la profecía de David se cumplió: La Voz del Señor está sobre las aguas; el Dios de majestad ha tronado. La Voz del Señor quiebra los cedros (es decir, el orgullo de los diablos). La Voz del Señor divide la llama del Fuego (es decir, la ira de Dios). La Voz del Señor sacudea al desierto, y hace que el diluvio viva (es decir, anuncia un nuevo Diluvio, el Diluvio de la Divina Misericordia) (Salmo cssviii. 3, 5, 7, 8, 10). ¿Y que es lo que dice la Voz del Padre? Este es mi amado Hijo, del cual estoy muy complacido (San Mateo, 3,17).

Así es que la Santidad del Emanuel fue manifestada por la presencia de la Paloma y por la voz del Padre, ya como su carácter Real había sido previamente manifestado por el testimonio mudo de la Estrella. El misterio se cumple; las Aguas son colmadas con un poder espiritual purificante, y Jesús llega desde el Rio Jordán y asciende a la rivera, alzando con Él el mundo mismo, regenerado y santificado, con todos sus crímenes y profanaciones ahogados en el arroyo. Tal es la interpretación y el lenguaje de los Santos Padres de la Iglesia con respecto a este gran evento en la vida de nuestro Señor.

Honremos a nuestro Señor en esta segunda Manifestación de Su divinidad, y démosle gracias, con la Iglesia, por habernos dado la Estrella de la Fe que nos ilumina, y el Agua del Bautismo que nos limpia de nuestras iniquidades. Apreciemos con amor la humildad de nuestro Jesús, quien Se permitió ser subyugado por la mano de un hombre mortal, para que El pueda, como El mismo lo ha dicho, cumplir con toda justicia (San Mateo, 3,15) ya que, habiendo adquirido para Si mismo la apariencia del pecado, era el requisito necesario para que El pudiera soportar su humiliación, para que El pudiera alzarnos de Su profanación. Démosle gracias por Su gracia del Bautismo, la cual nos ha abierto los portales de la Iglesia en el Cielo y la tierra; y renovemos los compromisos que hicimos en la Fuente Bendita, ya que fueron los términos bajos los cuales fuimos renerados a nuestra vida nueva en Dios.



 
 
 
 
 


El Bautismo de Cristo en el Rio Jordán de Jan Brueghel el Mayor (1568-1625) y Hans Rottenhammer (1564-1625); circa 1600; commons.wikimedia.org
 
El Regalo del Bautismo por Agua que Abre los Portales del Cielo
de Dom Prosper Gueranger, 1897

Los pensares de la Iglesia, hoy, estan fijos en el Bautismo de nuestro Señor en el Rio Jordán, lo cual es el segundo de los tres Misterios de la Epifanía. El Emanuel se manifestó a los Tres Reyes Magos, luego de haberse mostrado a los Pastores; pero esta manifestación fue ejecutada en el espacio estrecho de un establo en Belén, y el mundo no supo nada de él. En el Misterio del Jordán, Cristo se manifestó con mayor publicidad. Su llegada es proclamada por Su Precursor; la multitud que en masa va al rio para su Bautismo, es testigo de lo que sucede; Jesús hace de esto el comienzo de su vida pública. Pero, ¿quien puede explicar meritosamente las circumstancias gloriosas de esta segunda Epifanía?

Esta se asemeja a la primera, en que es para el beneficio y la salvación de la raza humana. La Estrella ha guiado a los Reyes a Cristo; habían esperado mucho tiempo para Su arribo y lo hicieron con esperanza; y ahora, son creyentes. Fe en la llegada del Mesias al mundo está empezando a formar raiz entre los Gentiles. Pero la fe no es suficiente para la salvación; la mancha del pecado debe ser lavada con agua. Él quien cree y es bautizado ha de ser salvado (San Marco, 16:16). Ha llegado la hora, entonces, para una nueva manifestación del Hijo de Dios, con la cual se ha de inaugurar el Gran Remedio, el cual ha de dar a la Fe el poder de producir vida eterna.

Desde ya, los decretos de la Sabiduría Divina habian elegido al Agua como el instrumento de esta sublíme regeneración de la raza humana. Por ende, en el comienzo del mundo, encontramos al Espíritu de Dios moviendose sobre las Aguas (Gen. 1:2), en orden para que puedan “aún entonces concebir el principio de sus poderes santificantes,” así como la Iglesia lo expresa en su Oficio para el Santo Sábado (la Bendición de la Fuente). Sin embargo, antes de ser llamada a cumplir con los diseños de la misericordia de Dios, este elemento, el Agua, tenía que ser usada por la justicia divina para el castigo de un mundo pecador. Con la excepción de una famila, toda la raza humana pereció debido al juicio terrible de Dios, en las Aguas del Diluvio.

Un índice fresco del futuro poder supernatural de este elemento elegido fue dado por la Paloma, la cual Noé lanzó desde al Arca. Volvió a el, portando en su pico una rama de Olivo, el símbolo que la tierra recibió su paz al ser enterrada, podríamos decir, con Agua. Pero, esto fue solo el anuncio del misterio; su logro no llegó a suceder por muchas largas eras aún por venir.

Mientras tanto, Dios habló a Su gente a traves de muchos eventos figurativos del Misterio Futuro del Bautismo. Es así que, por ejemplo, al pasar a traves de las aguas del Mar Rojo, entraron a la Tierra Prometida, y durante este pasaje milagroso, un pilar nebuloso cubrió a los Israelitas y a las Aguas, del cual le debieron su exitosa liberación.

Sin embargo, para que el Agua tuviera el poder de poder purificar al hombre de sus pecados, era necesario que fuera llevada a tener contacto con el Cuerpo Sagrado del Dios Encarnado. El Eterno Padre había enviado a Su Hijo al mundo, no solo para que Él fuera su Legislador, Redentor y Víctima de su salvación - sino también para que El tambien pudiera ser el Santificador del Agua; y así sería que en este elemento sagrado El podría dar testimonio de Su ser al Hijo del Eterno Padre, y manifestarlo al mundo una segunda vez.

Jesús, entonces, teniendo ahora treinta años de edad, viene al Jordán, un río ya celebrado por los milagros proféticos que se habían manifestado en sus aguas. La gente Judia, despertados por las prédicas de Juan Bautista, fueron corriendo a él para recibir un Bautismo el cual podía, de verdad, inducir una pena y angustia por pecar, pero que no podía efectuar su remisión y perdón.

Nuestro Rey divino se aproxima al rio, no porsupuesto para recibir santificación, ya que Él mismo es el autor de toda Justicia - sino para impartir al Agua el poder de poder manifestar, como la Iglesia expresa el misterio, una progenie nueva y celestial (La Bendición de la Fuente). Él baja al riachuelo no, como Josue, para caminar sin mojarse a su orilla, sino en dejar que las aguas lo envuelvan, recibiendo de El, tanto para sismo y para las Aguas de la tierra entera, el poder santificador que habrían de retener para siempre. El santo Bautista coloca su mano temblante sobre la sagrada cabeza del Redentor, y la dobla debajo del agua; el Sol de la Justicia vivifica esta, Su criatura; Le imparte a él el resplandor de su fecundidad vivificante. Y es así que el Agua se convierte en la fuente prolífica de vida supernatural.

No obstante, en este, el comienzo de una nueva creación, buscamos la intervención de las Tres Personas de la Santísima Trinidad. Las Tres están ahí. Los cielos se abren; la Paloma deciende, no como solo un símbolo profético de una gracia futura, sino tambien como una señal de la presencia real del Santo Espíritu, el Esíritu de amor, que dá paz a hombres y cambia sus corazones. La Paloma se cierne sobre la cabeza de Jesús, sobrepasando al mismo tiempo la Humanidad del Verbo Encarnado y el agua que baño su sagrado cuerpo.

La manifestación no está completa; la voz del Padre aún está por ser escuchada hablando sobre el Agua, y moviendo por su poder el elemento completo a través de toda la tierra. Ahí entonces la profecía de David se cumplió: La Voz del Señor está sobre las aguas; el Dios de majestad ha tronado. La Voz del Señor quiebra los cedros (es decir, el orgullo de los diablos). La Voz del Señor divide la llama del Fuego (es decir, la ira de Dios). La Voz del Señor sacudea al desierto, y hace que el diluvio viva (es decir, anuncia un nuevo Diluvio, el Diluvio de la Divina Misericordia) (Salmo cssviii. 3, 5, 7, 8, 10). ¿Y que es lo que dice la Voz del Padre? Este es mi amado Hijo, del cual estoy muy complacido (San Mateo, 3,17).

Así es que la Santidad del Emanuel fue manifestada por la presencia de la Paloma y por la voz del Padre, ya como su carácter Real había sido previamente manifestado por el testimonio mudo de la Estrella. El misterio se cumple; las Aguas son colmadas con un poder espiritual purificante, y Jesús llega desde el Rio Jordán y asciende a la rivera, alzando con Él el mundo mismo, regenerado y santificado, con todos sus crímenes y profanaciones ahogados en el arroyo. Tal es la interpretación y el lenguaje de los Santos Padres de la Iglesia con respecto a este gran evento en la vida de nuestro Señor.

Honremos a nuestro Señor en esta segunda Manifestación de Su divinidad, y démosle gracias, con la Iglesia, por habernos dado la Estrella de la Fe que nos ilumina, y el Agua del Bautismo que nos limpia de nuestras iniquidades. Apreciemos con amor la humildad de nuestro Jesús, quien Se permitió ser subyugado por la mano de un hombre mortal, para que El pueda, como El mismo lo ha dicho, cumplir con toda justicia (San Mateo, 3,15) ya que, habiendo adquirido para Si mismo la apariencia del pecado, era el requisito necesario para que El pudiera soportar su humiliación, para que El pudiera alzarnos de Su profanación. Démosle gracias por Su gracia del Bautismo, la cual nos ha abierto los portales de la Iglesia en el Cielo y la tierra; y renovemos los compromisos que hicimos en la Fuente Bendita, ya que fueron los términos bajos los cuales fuimos renerados a nuestra vida nueva en Dios.



 
 
 
 
 
13 de Enero - Octava de la Epifanía y el Bautismo de Jesucristo


 
 

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en la Santísima Virgen María
para la Gloria de Dios

  La Bendición Apostólica de la Santa Sede en Roma se imparta (28 de Octubre, 2013)
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X
OUR FATHER

Our Father, Who Art In Heaven
Hallowed Be Thy Name.
Thy Kingdom come,
Thy Will be done
On earth as it is in Heaven.
Give us this day our daily bread
And forgive us our trespasses
As we forgive those who trespass against us.
Liberate us from all temptation[*]
And deliver us from all evil. Amen



[*] Liberate us is in keeping with the original Latin text.
       God usually does not "lead us" to temptation
       (unless we are tested),
       but gives us the grace to overcome and/or resist it
X
HAIL MARY

Hail Mary, full of grace
The Lord is with thee.
Blessed art though among women,
And blessed is the fruit
Of thy womb, Jesus.
 
Holy Mary, Mary of God
Pray for us sinners
Now, and in the hour
Of our death. Amen


 
X
APOSTLE'S CREED

I believe in God, the Father Almighty Creator of Heaven and earth;
And in Jesus Christ, His Only Son, our Lord;
Who was conceived by the
[work and grace of the] Holy Ghost,[*]
Born of the Virgin Mary,
Suffered under Pontius Pilate,
Was crucified, died and was buried.
He descended into the Dead.[**]
On the third day, He rose again;
He ascended into Heaven,
And sits at the right hand of God,
the Father Almighty.
From thence he shall come to judge
the living and the dead.
 
I believe in the Holy Ghost,[*]
The Holy Catholic Church,
The communion of saints,
The forgiveness of sins.
The resurrection of the body,
And life everlasting. Amen


[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
[**] the Dead: "inferi", the underworld or the dead in Latin.
X
GLORIA

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive
to the voice of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all her iniquities.

Glory be to the Father, and to the Son,
and to the Holy Ghost[*],
as it was in the beginning, is now,
and ever shall be, world without end.
Amen

[*] Holy Ghost: may be substituted with the current Holy Spirit.
X
DE PROFUNDIS

Out of the depths I have cried to Thee, O Lord:
Lord, hear my voice.
Let Thine ears be attentive to the voice
of my supplication.

If thou, O Lord, wilt mark iniquities:
Lord, who shall abide it.
For with Thee there is merciful forgiveness:
and because of Thy law,
I have waited for Thee, O Lord.

My soul hath waited on His word:
my soul hath hoped in the Lord.
From the morning-watch even until night,
let Israel hope in the Lord.

For with the Lord there is mercy:
and with Him plenteous redemption.
And He shall redeem Israel
from all his iniquities.

V. Eternal rest give unto them, O Lord.
R. And let perpetual light shine upon them.
V. From the gate of hell.
R. Deliver their souls, O Lord.
V. May then reset in peace.
R. Amen.
V. O Lord, hear my prayer.
R. And let my cry come unto Thee.
V. The Lord be with you.
R. And with Thy Spirit.

(50 days indulgence to all who pray the De Profundis with V. and R.
"Requiem aeternam" (Eternal Rest) three times a day.
Pope Leo XIII, February 3, 1888)


Let us pray:
O God, the Creator and Redeemer of all
the faithful, we beseech Thee to grant
to the souls of Thy servants the remission
of their sins, so that by our prayers
they may obtain pardon for which they long.
O Lord, who lives and reigns,
world without end. Amen

May they rest in peace. Amen

X
PADRE NUESTRO

Padre Nuestro,
que estas en los Cielos
Santificado sea Tu Nombre;
Venga a nosotros tu Reino;
Hágase Tu Voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Perdona nuestras ofensas,
Como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén
 
X
AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
El Señor es Contigo;
Bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
Y bendito es el fruto
De tu vientre, Jesús.
 
Santa María,
Madre de Dios,
Ruega por nosotros
pecadores,
Ahora y en la hora
De nuestra muerte.
Amén
 
X
CREDO

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
Su único Hijo, Nuestro Señor,
Que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
Nació de la Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
Fue crucificado, muerto y sepultado,
Descendió a los infiernos,
Al tercer día resucitó de entre los muertos,
Subió a los cielos
Y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
La Santa Iglesia Católica,
La comunión de los santos,
El perdón de los pecados,
La resurrección de la carne
Y la vida eterna. Amén
 
 
X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor,
escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia.
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
GLORIA

Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo,
como es desde el principio,
es ahora y será por los siglos de los siglos.
Amén

X
DE PROFUNDIS

Desde lo hondo a Ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
Estén Tus oidos atentos a
la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor.

Espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarda Israel al Señor.

Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas
el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas
vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.